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"Aquí todo se ha hecho a la prefección", "es increíble el servicio y la eficacia que se presta aquí", y la Villa Olímpica "merece el calificativo superlativo." Con la apertura de los Juegos Olímpicos de Beijing, los deportistas de los diversos países han experimentado en carne propia una Beijing llena de vitalidad.
En el curso de 7 años, el país anfitrión ha movilizado la sabiduría y los esfuerzos de todo su A diferencia de los días anteriores, hoy el agua de Bejing es más limipia, el cielo más azul, la circulación, más fluida, las calles más limpias. La antigua ciudad está llena de una vitalidad juvenil.
La gloria olímpica ha traído pregresos a Beijing. Una Beijing completamente nueva no sólo significa simplemente un cambio fisonómico de la ciudad sino un prefeccionamiento en todos sus aspectos desde el interior hasta el exterior. Sus cambios, por pequeños que sean, y sus progresos, desde el reajuste de la estructura industrial, el perfeccionamiento del sistema de servicio, hasta el saneamiento de medio ambiente, se deben en el fondo a la transformación del concepto de la administración urbana, y al empeño en una marcha vigorosa para transformar una ciudad antigua en otra moderna y civilizada.
La gloria olímpica ha contribuido a la elevación del nivel de civilismo de los ciudadanos chinos. Los medios extranjeros publican comentarios sobre los chinos que participan con gran entusiasmo en la Olimpiada: "El entusiasmo de los participantes puede equipararse con la alta temperatura de la ciudad", "Nadie pensaba que una gran ciudad con unos 17 millones de habitantes se entregaría a un evento deportivo con tal dedicación." Es cierto que la población de ningún país del mundo ha participado en la Olimpiada con un entusiasmo como tal. Los 100.000 voluntarios para la organización de competiciones, los 400.000 voluntarios urbanos, un millón de voluntarios de servicios sociales, los 200.000 voluntarios en equipos de animadores, y un número aún mayor de habitantes de a pie en otras ciudades fuera de Beijing, cumplen sus compromisos en todos los aspectos, como la protección del ambiente, ayuda a extranjeros, incluso en asuntos tan insignificantes como respetar del semáforo rojo y ceder asientos a ancianos.
La gloria olímpica ha traído a la población de la calle de China alegría deportiva y el concepto de atribuir importancia a la participación en lugar de medallas. Hoy en día, todos los medios enfocan su atención en los chinos en su proceso de transformación. Pasan del escepticismo a la comprensión de las masas chinas. Vale más decir que esto es la victoria del espíritu de igualdad y participación del movimiento olímpico que es resultado de la persuasión.
GiselleDavies, portavoz del Comité Internacional Olímpico, señaló el 10 de agosto que 840 millones de chinos han visto en la televisión el acto inaugural de la Olimpiada de Beijing. Manifestó su sorpresa por la gran audiencia. Esta audiencia ha roto el récord histórico, patentizando el gran entusiasmo de los chinos por el Movimiento Olímpico. Todos los chinos manifestan su contento en su fuero interno, porque saben que una olimpiada abierta traerá alegría a toda la sociedad en la competición deportiva.
La gloria olímpica contribuirá a la unidad de todo el mundo. Según las estadísticas levantadas, más de 4.000 millones de espectadores de los cinco continentes han visto el acto inaugural de la Olimpiada de Beijing. Ninguna actividad humana ha podido aglutinar a tantos países y pueblos. Personalidades políticas de muchos países han dado cita en Beijing para bendecir a la Olimpiada, y esto es la cita de mayor participación de dirigentes en la historia olímpica. Bajo la bandera olímpica el mundo se torna más harmonioso.
Jacques Rogge, presidente del Comité Olimpico Internacional, hizo un comentario al respecto diciendo que la Olimpiada contribuye al progreso de China y a una mejor comprensión de China por parte de todo el mundo. Sin duda alguna, una Olimpiada sin precedentes no sólo significa un honor para China, sino para el movimiento olímpico. China tiene una oportunidad para demostrar ante todo el mundo su progreso vigoroso y su cultura policromática a través de la Olimpiada, y demuestra a la vez su identidad completa con el espíritu olímpico de paz y de cooperación. Este espíritu es precisamente lo que necesita una comunidad internacional agobiada por múltiples crisis.
Está encendido el fuego olímpico. Vengan todos para compartir el momento glorioso de toda la humanidad. (Pueblo en línea)
08/12/2008
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