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El copresidente del Partido Popular de Pakistán (PPP), Asif Ali Zardari, viudo de la ex primera ministra Benazir Bhutto, y recién declarado vencedor en la elección presidencial de ese país, deberá encarar tres desafíos principales como gobernante.
Esta ha sido la segunda elección presidencial celebrada en el término de un año en Pakistán. En los comicios para ocupar la primera magistratura de octubre del año pasado, resultó reelecto Pervez Musharraff, quien renunció al cargo el 18 de agosto de este año, bajo presión y denuncias de la liga ejecutiva.
Zardari, quien obtuvo 479 votos de un total de 702 posibles, desempeñó las carteras ministeriales de Medio Ambiente y de Inversión, cuando la fallecida Benazir Bhutto asumió por segunda vez el cargo como primera ministra. Después que Bhutto fuera asesinada el 27 de diciembre de 2007, Zardari fungió como copresidente del Partido Popular de Pakistán (PPP).
Los analistas consideran que la elección de Zardari era de esperar, pero que, bajo las actuales circunstancias, dicho gobierno enfrentará tres grandes desafíos.
El primero consiste en cómo resolver las disputas políticas dentro del país. La primera contradicción entre el Partido Popular de Pakistán, partido gobernante y la Liga Musulmana de Pakistán-Nawaz (PML-N), mayor partido opositor, estriba en si se permitirá o no la recuperación del cargo de los 60 jueces destituidos por el ex presidente Musharraf, en noviembre del año pasado. El PPP rechazó la petición del PML-N de restituir en su puesto a Iftikhar Muhammad Chaudhry, depuesto juez supremo de Paquistán, razón por la cual el PML decidió retirarse de la alianza gubernamental. Además, el PML sometió a consideración del parlamento abolir el derecho del presidente a disolver el parlamento, solicitud que todavía no ha recibido una respuesta directa del PPP. Se considera que, como segundo mayor partido en representación parlamentaria, el PML-N constituirá un muro de contención a la liga gobernante encabezada por el PPP.
El segundo es cómo lograr el desarrollo económico de Pakistán. Desde que el nuevo gobierno paquistaní asumió el poder, ha debido enfrentar múltiples problemas económicos, como la escasez energética y la caída de las reservas de divisas, entre otros, elementos que han generado inflación y gran presión para la vida del pueblo. Con su experiencia como ministro de Inversión, Zardari está al tanto de la situación económica del país. Al mismo tiempo, en su calidad de líder del PPP, encarna la esperanza popular. Por consiguiente, es su tarea fundamental desplegar sus capacidades en las decisiones del gobierno y la elaboración de medidas eficaces, con miras a promover el desarrollo sano de la economía paquistaní.
El tercer desafío es cómo mejorar la situación de seguridad del país. En la actualidad, Paquistán debe lidiar con amenazas terroristas, que inciden en el empeoramiento de la situación de seguridad del país. Súmese a ello que EE.UU. presiona a Paquistán para que este intensifique sus medidas antiterroristas, mientras por otra parte, se ha avanzado poco en las negociaciones y acciones militares del gobierno paquistaní frente a las tribus armadas. En las más recientes escaramuzas que han llevado a cabo las fuerzas de seguridad de Paquistán en la zonas tribales noroccidentales, los uniformados fueron blanco frecuente de arremetidas armadas, además de producirse varias acciones de ataques con bombas en algunas ciudades principales. Incluso en el día de la elección presidencial, estalló coche bomba en Peshawar, capital de la fronteriza provincia del Noroeste, dejando 15 muertos y múltiples heridos. Zardari se ha trasladado a la residencia del primer ministro por razones de seguridad.
Los observadores consideran que Zardari deberá comenzar por librar a Pakistán de sus dificultades en los terrenos social, económico y político. Se puede afirmar, por consiguiente, que su prueba de fuego apenas comienza. (CRI) 08/09/2008
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