|
Desde que se iniciaron las competiciones de la Paraolimpiada, reina un ambiente caluroso en las canchas.
Dentro y fuera de las canchas de los Juegos Paraolímpicos, ¿a qué debemos prestar atención y qué es lo que debemos experimentar?
Si se dice que lo que se ve en las canchas olímpicas es la presentación del desafío humano al límite de la condición física, lo que se ve más en la Paraolimpiada es la exhibición del desafío humano al límite espiritual.
¿Cuántas penalidades, en fin de cuentas, puede soportar la vida y cuán firme es la humanidad? Cuando los deportistas corren velozmente con sus piernas artificiales en la pista de la Paraolimpiada, cuando los jugadores sentados en sillas de ruedas las mueven rápidamente y disfrutan alegremente del deporte, cuando las lágrimas mojan poco a poco los ojos, uno tendrá una impresión más profunda de lo que son los deportes paraolímpicos.
En la gran familia paraolímpica, los minusválidos exhiben un gran espíritu de superar las penalidades en tanto que las personas sanas experimentan unos y otros cantos al espíritu. Un comentarista dice muy bien que la Paraolimpiada representa la fuerza espiritual de la humanidad y que los deportistas minusválidos, superando sus penalidades, se convierten en individuos espiritualmente poderosos de la humanidad.
Las vidas que no hayan sufrido penalidades son afortunadas, pero también débiles; la firmeza, tenacidad y generosidad de la naturaleza humana provienen del favor de las penalidades. Hablando en este sentido, los Juegos Paraolímpicos podrían llamarse aulas de las personas sanas.
Cerrando los ojos y pensando que tú eres ciego, ¿cuánto tiempo podrás persistir? ¿Cuán asustado estarás? Entonces, cuando vuelvas a ver a los deportistas ciegos, ya conocerás que en la escalera de temple de la naturaleza y alma humana, los minusválidos son más nobles que nosotros. Porque las vidas no se limitan a cuerpos físicos, sino también, lo que es más importante, espíritu y alma. Desprediéndose de un fuerte espíritu, el cuerpo sería tan sólo una barca soltaria, ciega y débil.
Toda persona que tiene espíritu emprendedor debe templar conscientemente su espíritu. El que se levanta firmemente en medio de las penalidades es naturalmente un poderoso. Pero si uno aprende a enfrentar las penalidades y a superar el temor y, aún cuando no haya experimentado penalidades, llega a ser espiritualmente poderoso, ¿no le será una felicidad más completa?
En los Juegos Paraolímpicos, lo más importante de las competiciones deportivas es el tenaz espíritu indoblegable mostrado en las canchas. Respetando y venerando a este espíritu, comprendiendo y aprendiendo este espíritu y, en medio de la sincera apreciación y respeto a los minusválidos, hacer realidad la “superación, armonización y compartimiento” de toda la sociedad será una buena cosecha para la humanidad en la organización de una paraolimpiada igualmente magnífica. (Pueblo en Línea) 11/09/2008
|