Actualizado a las 2008:10:07.14:34

Los 700.000 millones de dólares constituyen una espada de doble filo

En la última semana, el proyecto estadounidense de 700.000 millones de dólares para la salvación del mercado que ponía tirnates los nervios de todo el mundo, tras unas cuantas vicisitudes, fue aprobado finalmente por el Senado y la Cámara de Representantes del Congreso estadounidense. Sin embargo, debido a que los inversionistas siguen estando preocupados por las perspectivas de la crisis financiera estadounidense, el mercado financiero internacional ha permanecido continuamente en conmociones. Este proyecto de ayuda, el mayor de su tipo desde la gran depresión de los años 30 del siglo pasado, es una “fuerte receta” dada por la Administración Bush para enfrentar la actual crisis financiera, y no una “panacea” para superar todos los problemas financieros y económicos. ¿Podría surtir el efecto esperado? Esto será objeto de continua atención de la gente.

Hablando en forma práctica y realista, el proyecto del gobierno estadounidense para la salvación del mercado es sólo una medida de emergencia que alivia meramente los síntomas del problema y que no hace una cura definitiva, pues su objetivo principal es prevenir el derrumbe del sistema financiero estadodunidense. Independientemente de si este proyecto desempeña definitivamente el esperado papel de “salvar al Wall Street”, el gobierno estadounidense, que ya no tiene ninguna posibilidad de volverse atrás, tendrá que cancelar la factura de esta crisis financiera como consecuencia del incumplimiento de su deber en la supervisión y control. Viendo desde un punto de vista de corto plazo, el proyecto para la salvación del mercado elevará la confianza en el mercado, dará un extraordinario período de amortiguamiento a las instituciones financieras en dificultades y ofrecerá un estimulante del corazón a la economía estadounidense en depresión, de manera que a través de la ayuda, los bancos y otras instituciones financieras obtendrán suficientes fondos de capital y, en consecuencia, serán alentados a continuar dando créditos a las empresas e individuos y aliviando la situación de préstamos reducidos, con lo que se evitará la caída de la economía estadounidense en una recesión. Pero a juzgar por un plazo mediano y largo, la economía estadounidense tendrá aún una incertidumbre. Tomando en consideración los actuares factores como elevación de la tasa de desempleo y baja del consumo en los Estados Unidos, se ha incrementado obviamente el riesgo de ir cuesta abajo de la economía estadounidense, que tiene posibilidad de caer en una recesión profunda, la cual, por su parte, dará un impacto mayor al mercado financiero. En esta época interdependiente, cuando la economía estadounidense caiga en recesión o disminuya su crecimiento, Europa y Japón le seguirán el paso en tanto que las economías asiáticas tampoco podrán mantenerse a salvo.

Con un análisis más profundo se verá que será muy probable que el proyecto de 700.000 millones de dólares para la salvación del mercado lleve a todo el mundo a una nueva rueda de crisis financiera. El hecho de que el gobierno estadounidense tenga demasiadas dificultades, más la presión ejercida por los contribuyentes, han decidido que esta enorme suma se conseguirá mediante el viejo modelo de “contraer nuevas deudas para mantener las viejas”, lo que significa que no sólo los contribuyentes estadounidenses, sino también los pueblos del mundo entero, tendrán que cancelar la factura para los causantes de la crisis financiera de Wall Street y que además, EEUU alcanzará la devaluación del dólar, que constituye sus intereses a largo plazo. Pedir prestado dinero al mundo es igual a que EEUU imprima más billetes, lo que conducirá probablemente a otra gran expansión del dólar, la cual, a través del efecto palanca del multiplicador de la moneda básica, significará que se creará en el mercado financiero internacional una movilidad de dólar más de diez veces la nueva deuda nacional o déficit fiscal de los Estados Unidos; impulsará grandes alzas de los precios de petróleo, cereales, oro y productos de recursos naturales en grande; agravará ulteriormente la presión de una inflación global, lo que, sin duda alguna, será un nuevo desastre para los países del mundo en alta inflación. Para los países emergentes, será una situación difícil que se verán obligados a aceptar, de modo que al mismo tiempo de soportar el riesgo de ir cuesta abajo la economía, tendrán que estar preparados para enfentar la amenaza latente de inflación importada.

Analizando desde la raíz, el programa estadounidense para la salvación del mercado sólo podrá estabilizar temporalmente el mercado financiero, y no podrá resolver desde la raíz los problemas existentes en el sistema financiero de los Estados Unidos y hasta de todo el mundo. Tras salvar esta crisis, el sistema financiero de EEUU y del mundo encarará necesariamente una nueva rueda de reforma. Lo más urgente ahora es que los diversos países del mundo tienen que elaborar proyectos de todas clases para enfrentar la emergencia, esforzarse por estabilizar sus propias economías y mercados financieros, luchar por obtener beneficios y evitar daños, hacer todo lo posible para evitar “cancelar la factura” en bien de los Estados Unidos y, al mismo tiempo, enfrentar con las manos cogidas el crisis financiera y dar impulso activo a la reforma del actual sistema financiero internacional con el dólar en posición predominante. (Pueblo en Línea)
07/10/2008

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