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A las 21:00 horas del lunes (hora de Beijing), salió a luz el plan de ayuda financiera conjunta de los países de la zona del euro como Gran Bretaña, Alemania, Francia, Italia y España. Esta receta europea para enfrentar la crisis financiera global incluye principalmente los siguientes medicamentos fuertes: En primer lugar, ofrecer garantía para los bonos bancarios a plazo mediano emitidos antes de finales del año próximo; en segundo lugar, ayudar y salvar a los bancos en dificultades a través de la reestructuración de capital y otros medios; en tercer lugar, invertir fondos directamente en los bancos y otras instituciones financieras a través de la compra de acciones prioritarias; en cuarto lugar, exhortar a cambiar la regla contable consistente en exigir a los bancos evaluar el valor de los bonos de acuerdo con sus cotizaciones en el mercado, en lugar de hacerlo de acuerdo con los precios de compra o precios de vencimiento. Los gobiernos de la zona del euro recurrirán a los mencionados cuatro medicamentos en tanto que el gobierno británico usará principalmente el tercero.
Después de tomar uno a uno estos medicamentos, ¿podrán los bancos europeos curarse de sus enfermedades y atravesarán sanos y salvos esta crisis financiera? ¿Cuánto tiempo más podrán mantenerse?
La respuesta quizás sea algo decepcionada. Ante todo hay que reconocer que la receta europea contiene los medicamentos como garantía, inversión y cambio de la actual regla contable. Se trata de un paquete de proyectos que atañen a amplios aspectos y tiene un fuerte carácter integral. Estos proyectos sí podrán ayudar en cierto grado a los bancos europeos a aliviar sus actuales dificultades de movilidad. Lo más importante es que este paquete de proyectos no son medidas graduales ejecutadas por países individuales, sino un juego completo de planes puestos en práctica conjuntamente por numerosos países y que tienen influencias amplias. Esto constituye, sin duda algunas, un “estimulante del corazón” para la confianza en el mercado financiero. Si las actividades financieras logran el efecto esperado, este “estimulante del corazón” podrá aliviar temporalmente el estado de ánimo pesimista acumulado en el mercado y surtirá cierto efecto ventajoso para estabilizar el actual mercado y la situación en su conjunto.
Sin embargo, la receta europea, al igual que la estadounidense, tiene un defecto mortal, pues ambas son del tipo de “tratar la cabeza cuando existe un dolor de cabeza y tratar los pies cuando duelen los pies”, es decir, tratar los síntomas pero no la enfermedad; aunque pueden aliviar termporalemnte la situación, no llegan a tocar la raíz.
El profesor Xi Junyang, subdirector del Centro de Investigación de la Industria Financiera Contemporánea de la Universidad de Finanzas y Economía de Shanghai, dijo al ser consultado por un reportero de este diario que juzgando a lo largo, hay que hacer importantes reajustes integrales en el sistema y las formas de supervisión y control, para poder hacer una cura definitiva. Con respecto a estas medidas concretas, sólo podrán ser provisionales y no para largo plazo.
Tanto la recelta europea como la norteamericana tienen los medicamentos de garantía e inversión directa gubernamentales, cuya imparcialidad, equitatividad y rentabilidad pública es dudosa. Además, a medida de la evolución gradual de la crisis, el gobierno será incapaz de ofrecer garantía completa e inversión a todas las instituciones financieras problemáticas. Analizando desde otro ángulo, al tomar estos medicamentos, las relaciones entre el gobierno y las instituciones financieras se volverán demasiado estrechas, lo que surtirá efecto negativo para el vigor del mercado. Todo esto decide que estos medicamentos sólo podrán ser tomados durante corto tiempo y no podrán durar mucho.
Es oviamente algo apresurado tratar de cambiar la regla rentable de “evaluar el valor de los bonos de acuerdo con sus cotizaciones en el mercado”. Xi Junyang consideró: Si se actua realmente de esta manera, será un “gran retroceso” para el régimen de contabilidad. Antes de la actual regla contable de “evaluar el valor de los bonos de acuerdo con sus cotizaciones en el mercado”, se aplicaba la regla de evaluación del valor de los bonos de acuerdo con los precios de compra o los de vencimiento. Al aplicar la evaluación del valor de los bonos de acuerdo con las cotizaciones en el mercado, se puede poner en pleno juego el papel de los precios de transmitir con agilidad el cambio del valor al mercado. Una vez retornado a la anterior regla de evaluación del valor de los bonos de acuerdo con los precios de compra o de vencimiento, los precios perderán este papel, que es el más importante.
Por otra parte, las reglas de sistema en sí no deben canmbiar a gusto. El establecimiento del sistema en sí ha experimentado una serie de procedimientos rigurosos. Si el gobierno lo cambia a su antojo, esto pordrá provocar la duda del pueblo sobre la confiabilidad del sistema, de manera que la confianza del público en el gobierno enfrentará desafío. Por consiguiente, este medicamento tiene grandes defectos, los que podrán originar una serie de efectos negativos. Por aquí podemos ver que los países de la zona del euro no tuvieron más remedio detrás de su cooperación en la aplicación del plan de salvar el mercado. Este síntoma de enermedad llega demasiado rápido y violento, de manera que no pudieron sino tomar estos medicamentos fuertes con grandes efectos negativos para atenuar temporalmente el dolor de la enfermedad. No se puede depender de unos cuantos medicamentos fuertes para curar totalmente la crisis financiera mundial. El mayor significado de estos medicamentos fuertes reside en atenuar temporalmente el dolor de la enfermedad, impedir el empeoramiento de la situación y ganar el valioso tiempo para dar receta de “curación definitiva”.
¿Cuánto tiempo más podrán mantenerse los bancos europeos? Esto dependerá de la posibilidad de dar la receta de curación definitiva antes de que la enfermedad sea incurable. (Pueblo en Línea)
16/10/2008
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