Actualizado a las 2008:11:07.14:27

Los EE.UU. necesita a China más que antes, afirman analistas

Barack Obama será el nuevo inquilino de la Casa Blanca e inevitablemente los Estados Unidos hará un reajuste significativo de su política exterior. Y por su parte, los chinos han seguido las elecciones estadounidenses con un estado de ánimo diferente de antes, o sea, con más calma y aplomo, lo que constituye una reflección de la evolución de las relaciones entre China y los EE.UU..

Antes del inicio de los comicios en los EE.UU., los chinos estaban preocupados por qué camino van a seguir las relaciones entre ambos países, sobre todo, por el hecho de que esas relaciones fueran dañadas debido a que los candidatos aprovechaban “la carta china” para ganar votos, e incluso, los nuevos presidentes recurrían a la práctica habitual de enfriar las relaciones con China por sus necesidades políticas. Esto ha perjudicado inevitablemente las relaciones bilaterales y causado impacto al desarrollo económico chino. Sin embargo, al parecer esto no ha ocurrido en la campaña electoral de este año en los EE.UU..

Primero, el presidente George W. Bush ha hecho ciertos esfuerzos activos para impulsar las relaciones con China, lo que constituye uno de los pocos caracteres relevantes de su política exterior y que ha permitido un desarrollo estable de las relaciones bilaterales. Esto ha hecho más aplomado el estado de ánimo de la gente.

Segundo, el poderío chino se ha incrementado y su influencia también ha elevado en el mundo. Sin embargo, con la crisis financiera y la guerra de Irak, el poderío e influencia de EE.UU. tienden a bajar. La disminución de la diferencia en el poderío entre China y EE.UU. ha fortalecido la convicción de los chinos en sí mismos. Especialmente cuando está asediado por la crisis financiera, los EE.UU. necesita el apoyo chino más que nunca antes, lo que le obliga a tratar a China de manera menos arrogante y permite a China a gestionar las relaciones bilaterales más activamente.

Tercero, al desarrollar sus relaciones exteriores, China “no ha puesto los huevos en la misma cesta”, es decir, ha promovido sus relaciones con Rusia, Europa y países de Asia, Africa y América Latina y ampliado la esfera de cooperación con ellos, lo que ha ayudado a equilibrar las relaciones con EE.UU.. Lo delicado consiste en el hecho de que debido al “estado psíquico como el tercero”, al gestionar sus relaciones con otros países, los EE.UU. ha puesto en consideración a China, y viceversa, lo que ha hecho más equilibradas las relaciones sino-estadounidenses.

Cuarto y último, tras ingresar a la OMC, China se ha conectado rápidamente con el mundo y conocido los reglamentos en las esferas política y economía internacionales, le ha asistido mayor confianza en las relaciones exteriores, y le ha capacitado para gestionar los asuntos exteriores de manera más directa y eficaz. Esto ha ayudado a los chinos a resolver los asuntos con EE.UU. y proteger sus intereses de mejor manera.

Debido a todo esto, a China le asistirá mayor confianza en el continuo desarrollo de las relaciones con EE.UU.. Y por su parte, el gobierno de Obama no desatenderá estos factores. Al hacer modificaciones de la política exterior de Bush, para el presidente electo no hace falta el cambio radical de las relaciones con China, que se han desarrollado sin contratiempos. El nuevo gobierno estadounidense debe hacer todo lo posible para mantener las relaciones con China para la recuperación económica. EE.UU. necesita el apoyo chino en la resolución de los problemas nucleares coreano e iraní y en la guerra antiterrorista. También le es necesario fortalecer la colaborción con China en el problema del calentamiento global y la explotación de nuevos enegéticos. El gobierno de Obama espera que China desempeñe activo papel de enlace en el diálogo entre el Sur y el Norte. Esto también significa que EE.UU. necesita mantener contactos activos con China, respetar sus intereses y crear condiciones para que China ejerza su influencia en el mundo de manera más activa y eficaz.

Sin embargo, esto no quiere decir que las relaciones entre China y EE.UU. se desarrollen sin problema alguno. Los demócratas, que siempre han aprovechado los problemas de derechos humanos y religión para sacar partido, podrían repetir la práctica en los problemas de la tasa de cambio de la moneda china y la política de comercio. Esto será lo que China debe prevenir para evitar la posible influencia negativa sobre la economía. (Pueblo en Línea)
07/11/2008

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