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Días atrás el Gobierno chino lanzó con gran energía una serie de medidas para ampliar la demanda interna. Y esto ha pasado a ser un nuevo punto de inflexión estratégica en la lucha de todos los países del mundo contra la crisis financiera global. Marca también que para encarar la crisis financiera la comunidad internacional ha pasado de la política monetaria como intrumento principal a la política financiero-monetaria simultánea. Pasa del mantenimiento de estabilidad del mercado monetario como eje a la contención de la recesión de la economía real. Y pasa de la reacción pasiva a la previsión activa. Una serie de medidas adoptadas por China no sólo constituye una importante contribución a la lucha para prevenir la recesión de la economía mundial, sino que también un paso para sentar bases de la recuperación económica a escala global.
Con anterioridad los dirigentes de los países de América y Europa en su mayoría subestimaban la profundidad y la amplitud de la presente crisis financiera. En general las medidas que adoptaron no tenían suficiente intensidad, y quedaron evidentamente rezagadas con respecto al desarrollo de la crisis. En septiembre del presente año, antes del deterioro drástico de la crisis financiera, los países de América y Europa pusieron el acento de sus políticas en inyectar monedas en el mercado financiero para superar la insuficiencia de la liquidez. Pero en aquel entonces, la crisis financiera potencial no era la insuficiencia de la liquidez, sino la pérdida de la capacidad de pago de las grandes instituciones monetarias hallándose al borde de bancarrota. Cuando el acento de sus políticas pasó a tratar los casos aislados de bancarrota de unas instituciones monetarias, la crisis ya se convirtió en "riesgo del sistema" que amenazaba a provocar el derrumbe de todo el sistema financiera. En tal situación, ciertos países de América y Europa se vieron obligados a cambiar su estrategia en octubre. Lanzaron en oleadas proyectos emergentes de respuesta, que incluyeron principalmente inversión de capital en bancos, garantías para los préstamos bancarios y seguros para los depósitos bancarios. Al mismo tiempo, teniendo en cuenta la importancia de la coordinación política en la arena internacional, varios Bancos Centrales de los grandes países unieron la mano para bajar las tasas de interés. Estas medidas de emergencia han jugado su papel para atajar el deterioro progresivo del mercado financiero, especialmente el mercado hipotecario, pero después de sufrir heridas tan serias, el mercado financiero tiene muchas dificultades para restaurar su estabilidad en un corto plazo.
Después de mediados de octubre, la crisis financiera mundial ha entrado en una nueva etapa. Las economías reales de los países desarrollados comienzaron a demostrar signos de seria recesión: contracción del consumo y de las inversiones comerciales, con el aumento de desempleo. Al mismo tiempo, la crisis financiera se extiende rápidamente hacia las economías emergentes. Esto ha provocado la disminución de inversiones extranjeras, alto costo para reunir capital, drásticas bajas de los precios de productos primarios y retracción de las exportaciones. Frente a ello, los Bancos Centrales de diversos países rebajaron en oleadas las tasas de interés.
La rebaja de la tasa de interés y otras políticas monetarias para incrementar la liquidez pueden jugar un papel para estabilizar el mercado financiero y estimular la demanda. Pero para enfrentar a una crisis financiera global que no se registra ni una sola vez en décadas, las políticas monetarias en sí mismas no pueden prevenir con eficacia la retracción del consumo y el estacamiento de la inversión. Incluso cuando se haya reducido la tasa de interés a un nivel bastante bajo y se haya aumentado progresivamente la liquidez en el seno del sistema bancario, las economías reales no podrán incrementar su demanda respecto a la moneda por falta de confianza de los consumidores y de los inverionistas comerciales. Y además, es posible provocar una "deflación".
En tal situación, es necesario estimular la demanda de la sociedad por medio de la política financiera. Es decir, el Gobierno debe aumentar sus inversiones en las infraestructuras, elevar los gastos de servicios sociales, canalizar el dinero del sistema bancario invertido por el Banco Central a las economías reales, aumentar el empleo, incrementar los ingresos de los habitantes, y restauar finalmente la confianza de los consumidores e inversionistas comerciales para librerse de la recesión económica.
En un momento difícil en que la economía global va camino a recesión, es muy urgente en la actualidad que los diversos países adopten enérgicas medidas y políticas para estimular la economía de acuerdo con sus respectivas realidades. China ha tomado la delantera en aplicar la política de ampliar en gran escala la demanda interna, y en combinar la política financiera activa con la política monetaria de adecuada flexibilidad. Esto no sólo podrá incrmentar la demanda interna para compensar la reducción de las exportaciones, sino que también podrá conducir al aumento de las importaciones e impulsar con ello el crecimiento de la economía mundial. Según se informa, no pocos países están considerando lanzar a la escena medidas de estímulo financiero en fechas próximas. En la cumbre sobre el mercado monetario y la economía mundial, evento que se realiza muy pronto, es de esperar que los dirigentes de los diversos países adopten acciones comunes para prevenir la extensión de la crisis financiera y paliar los efectos de esta crisis en las economías reales. Es de confiar que siempre que los gobiernos de los diversos países estrechen su cooperación, actúen al unísono, y adopten políticas y medidas enérgicas y eficaces, es posible prevenir la recesión de la economía mundial. (Pueblo en línea)
13/11/2008
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