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Los recientes anuncios realizados por la presidenta Cristina Fernández son evidencia de que su administración enfrenta dificultades fiscales y que, en todos los casos, apuntan a fortalecer la recaudación.
De acuerdo con un reporte oficial reciente, el superávit fiscal de octubre último alcanzó los 2.608,8 millones de pesos (casi 800 millones de dólares), monto superior en 20,3 por ciento al del mismo periodo de 2007.
No obstante, esa cifra no se hubiese alcanzado si no se hubiera agregado al erario público una transferencia por 503 millones de pesos (cerca de 150 millones de dólares), con la que reforzó al Tesoro el Banco Central de la República Argentina (BCRA).
El informe del BCRA es muy concreto y preciso en ese sentido y, pese a que el Gobierno no reportó taxativamente esa transferencia, con claridad esa suma consta en el rubro "rentas a la propiedad" que sumó al fisco aquel monto.
Pese a que se trata ese movimiento de un recurso contable válido y habitualmente aplicado, justamente, su aplicación da cuenta, entre otras cuestiones, que -en lenguaje cotidiano- "faltaba plata para cerrar la caja".
El BCRA, con 46.000 millones de dólares de reservas internacionales al cierre de la semana anterior, cooperó para salvar la situación.
El próximo 2009 es un año de fuertes vencimientos y pagos de servicios de la deuda pública y, al mismo tiempo, el momento en que a través de las elecciones parlamentarias o de medio tiempo Cristina Fernández someterá a prueba su gestión.
Los dos compromisos exigirán a Fernández y al líder político del proyecto que aplica, primer caballero y titular del oficialista Partido Justicialista (PJ), Néstor Kirchner, contar con recursos dinerarios holgados para que, como lo manda el dicho popular latinoamericano: "Si hay miseria, que no se note".
El objetivo recaudador no es nuevo, dado que, desde el 10 de marzo de este año, los Kirchner trabajan intensamente para poder ampliar la base de recaudación.
El primer intento para satisfacer esa necesidad de gestión -imponer una resolución administrativa para aumentar la alícuota de los derechos de exportación (retenciones) de los productos agropecuarios, el 10 de marzo pasado- falló luego de 102 días de manifestaciones, cortes de rutas y fuertes debates públicos con las cuatro organizaciones agropecuarias productivas.
La situación generó a la vez una profunda crisis política, aún sin superar, entre la presidenta Fernández y el vicepresidente Julio César Cleto Cobos, el segundo al mando, porque fue justamente él quien desempató en el Senado nacional en contra de aquella iniciativa cuando los votos a favor y en contra estaban igualados.
El segundo esfuerzo gubernamental en ese sentido sí tuvo éxito, porque Cristina Fernández logró poner fin al sistema previsional privado.
Desde el 1 de enero de 2009, pasarán al Estado los fondos jubilatorios de los ciudadanos que desde hace 14 años y hasta esa fecha aportaban a las administradoras de jubilaciones y pensiones (AFJP), estimados en unos 30.000 millones de dólares.
El paquete de medidas lanzado en las últimas horas por la presidenta Fernández -aunque encubre los motivos internos originales por la crisis financiera global- vuelve a poner en escena la situación que más aqueja al Poder Ejecutivo argentino: "No hay recursos fiscales suficientes".
En poco menos de 18 horas, Fernández preanunció -porque el anuncio formal será el venidero 15 de diciembre- la creación de un Ministerio de la Producción que desde esta tarde lidera la economista Débora Giorgi.
Los anuncios incluyeron un programa de obras públicas por un monto superior a los 21.000 millones de dólares, una moratoria impositiva y laboral, y un intento por blanquear capitales argentinos que se fugaron en los últimos años en procura de certezas.
Paralelamente, a través del Parlamento, Cristina Fernández -a contrapelo del discurso oficial que da cuenta de la bonanza de la economía nacional- obtuvo una prórroga para la vigente Ley de Emergencia Económica que, por la sola mención de su título, suena contradictoria.
La mandataria, unos pocos días atrás, ante el Consejo de las Américas reunido en el Hotel Waldorf Astoria, a unas cuadras de Wall Street, a pocas horas de que la crisis financiera global dejara de ser una probabilidad indeseada, fue contundente con su palabra.(CRI) 28/11/2008
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