|
El presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, dio a conocer al mediodía del primero de diciembre la nómina de su equipo de seguridad: la senadora Hillary Clinton, secretaria de Estado; la asesora de su equipo electoral Susan Rice, embajadora ante las Naciones Unidas; el ex comandante de la OTAN James Jones, asistente de seguridad nacional para el presidente. Declaró al mismo tiempo que el secretario de Defensa, Robert Gates, mantendrá su cargo y propuso a la gobernadora de Arizona Janet Napolitano como secretaria de Seguridad Nacional y al ex secretario de Justicia Eric Holder para el mismo cargo.
La opinión pública estadounidense considera generalmente que se trata de un “equipo poderoso”. La nominación de Hillary Clinton fue objeto de más discusiones, porque en su campaña electoral atacó algunas propuestas de Obama sobre la política exterior, y también porque su cargo público tendrá conflicto de intereses con las donaciones y discursos de su esposo Clinton en ultramar. Pero, debido a que tanto Hillary como Clinton hicieron compromisos correspondientes, quedó superada la divergencia. El que Gates mantenga su cargo de secretario de Defensa ha sido más elogiado. En primer lugar, porque Gates es republicano; Obama ha cumplido así con su compromiso de unir a los dos partidos, suavizar la política partidaria e incluir en el gabinete por lo menos a un republicano; en segundo lugar, porque en comparación con su antecesor Rumsfeld, Gates tiene talento administrativo y, además, es capaz de unir a sus colegas y su reajuste en el Departamento de Defensa ha surtido buenos efectos; en tercer lugar, porque tras asumir el cargo, las tropas han seguido una nueva estrategia de aumento de efectivos, de modo que ha mejorado la situación en Irak; en cuarto lugar, porque él aboga por cerrar la cárcel en Guantánamo y propone evaluar de nuevo y reajustar la estrategia en Afganistán, lo que coincide mucho con la posición de Obama. Entre tanto, el general Jones, ex comandante de la infantería de marina y de la OTAN, graduado de la especialidad de diplomacia de la Universidad George Washington, fue uno de los asesores militares de la Guerra de Irak y criticó los errores cometidos por el mando de la misma. Por lo tanto, el arreglo sobre estas dos personas será favorable para un expedito retiro de las tropas de Irak y para el incremento de tropas en Afganistán.
Cómo ganar la guerra antiterrorista global y defender los intereses de seguridad de Estados Unidos llegará a ser la más rigurosa prueba para este nuevo equipo.
Ante todo, el acuerdo bilateral de seguridad entre EEUU e Irak recién aprobado por el Parlamento de Irak será probablemente un estorbo para Obama para su retiro de las tropas de Irak, pues el acuerdo establece que EEUU no retirará totalmente sus tropas desde Irak sino hasta fines de 2011, lo que dista mucho del compromiso de retirar en 16 meses las tropas hecho en su campaña electoral. Aún cuando él pueda hacer algún cambio, si dentro de 16 meses la situación en Irak sigue inestable, será un problema el poder retirar oportunamente las tropas.
En segundo lugar, en el año transcurrido los ataques de violencia se han incrementado bruscamente en Afganistán, de modo que la situación está casi fuera de control; más aún, los desenfrenados bombardeos de las fuerzas estadounidenses han causado muchas bajas entre civiles afganos, lo que condujo al alza de los sentimientos anti-EEUU. Incluso el presidente Karzay ya no puede tolerar. En una conferencia de prensa ofrecida junto con el secretario general de la OTAN, Karzay preguntó indignado: “Nosotros los afganos no comprendemos ¿por qué los talibaneses pueden seguir existiendo si son sólo una pequeña fuerza?” Demandó a la OTAN presentar un cronograma para el término de la guerra. Razón por la cual, cómo cambiar la situación que sigue empeorando en Afganistán será un enorme desafío para el equipo de Obama.
En tercer lugar, el que Estados Unidos persista en el despliegue del sistema antimisil en Europa Oriental hizo tirantes las relaciones entre Estados Unidos y Rusia. En el problema antimisil, Obama expresó anteriormente que si no hay problema técnico, él no estaba en contra del despliegue del sistema antimisil. Obama dejó un espacio para sí mismo so pretexto de técnica. Sin embargo, al fin y al cabo, Estados Unidos ya firmó oficialmente acuerdos con los gobiernos de Polonia y Checo. El retroceso podría acarrear secuelas. Además, la OTAN, tarde o temprano, pondrá Georgia y Ucrania en su regazo. Se trata de un principio establecido de la reunión de Bucarest. Para mejorar relaciones con Rusia, ¿podrá Obama renunciar al programa de marcha de la OTAN hacia el este? En este problema, Obama se encuentra en un dilema. Además, los problemas nucleares de Irán y Corea del Norte son grandes desafíos para el equipo de asuntos exteriores y seguridad de Obama. (Pueblo en Línea)
02/12/2008
|