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A pesar de las reiteradas persuasiones y protestas de China, el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, insistió en reunirse el día 6 con el Dalai Lama, quien realizaba una visita a Europa.
Este hecho es una acción imprudente que no solamente lastima los sentimientos del pueblo chino sino que también socava las relaciones entre China y Francia. Refiriéndose a esto, el exembajador chino acreditado en Francia y miembro de la comisión de consulta de políticias exteriores de la cancillería china, Sr. Wu Jianmin así dijo:
"Este hecho es extremadamente insensato. Como el presidente de la Unión Europea, Sarkozy no debe hacerlo."
El Dalai Lama por largo tiempo se ha dedicado en diversas partes del mundo a actividades que buscan la división de China. Por ningún medio puede ocultar la naturaleza separatista de sus actividades sin importar qué disfraz utilice o qué tan florida sea su retórica.
El gobierno y el pueblo de China se oponen con firmeza a las actividades del Dalai destinadas a separar a China que lleva a cabo en cualquier país bajo cualquier disfraz. También se oponen con firmeza a cualquier contacto de líderes extranjeros con el Dalai en cualquier forma.
El asunto del Tíbet involucra la soberanía e integridad territorial de China y corresponde a los intereses esenciales de China.
Sin embargo, Francia, en total desatención de la grave preocupación de China y de la situación general de las relaciones entre China y Francia, tomó una estrategia oportunista, irreflexiva y de corta visión para el manejo del asunto del Tíbet.
Pero, ¿por qué Sarkozy insistió en entrevistarse con Dalai Lama? Al parecer del Sr. Liu Jiansheng, candidato al investigador del departamento de asuntos de la Unión Europea del Instituto de investigaciones de cuestiones internacionales de China, Sarkozy quiere salir con esto de su apuro diplomático:
"Sarkozy dice una cosa y hace la otro. Él ha hecho esto para salvarse de su aprieto diplomático."
Tal como lo señaló el periódico británico "Financial Times", Sarkozy quiere mantener el diálogo con China sobre economía y comercio, pero al mismo tiempo no debe ignorar el asunto del Tíbet.
En las pasadas más de cinco décadas, el desarrollo de las relaciones entre China y Francia ha sido sólido en general. Los ocasionales reveses en las relaciones bilaterales fueron causados por los intentos de Francia de utilizar la carta de los derechos humanos con China y su venta de armas a Taiwan, atentando contra los intereses fundamentales de China para la reunificación nacional.
Gracias a los esfuerzos conjuntos de ambas partes, los años recientes han registrado el sólido desarrollo de las relaciones entre China y Francia, con el profundo desarrollo de intercambios y cooperación en todos los terrenos. Tomar la historia como un espejo y promover a un nivel superior la asociación estratégica general entre China y Francia se han convertido en la aspiración común de los dos pueblos.
En el mundo actual, tanto la multipolaridad como la globalización económica mantienen su avance. China comparte intereses comunes de amplio alcance con los países de la Unión Europea (UE), incluyendo Francia, y el desarrollo y el fortalecimiento de las relaciones entre China y la UE es en beneficio de las dos partes y del mundo en general.
Desafortunadamente, sin embargo, la imprudente acción de Francia, presidencia rotativa de la UE, en el asunto del Tíbet no solamente ha socavado las relaciones entre China y Francia, sino que también ha obstruido el proceso de diálogo, los intercambios y la cooperación entre China y la UE.
Obviamente, la causa y la responsabilidad de la actual situación problemática en las relaciones entre China y Francia no corresponden a China. El gobierno chino ha reiterado una y otra vez que China valora sus relaciones con Francia y, como siempre, desea trabajar arduamente para impulsar el sólido desarrollo a largo plazo de las relaciones entre China y Francia.
Los líderes franceses, con base en los hechos y la razón, deben mostrar cordura política de amplia visión, cumplir sus compromisos y tomar medidas efectivas para el desarrollo global de las relaciones entre Francia y China. De otra forma, solamente dañarán los sentimientos del pueblo chino y socavarán la base de la cooperación entre los dos países. Francia es totalmente responsable de ese escenario.(CRI) 09/12/2008
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