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La crisis financiera global es el hecho más relevante que cierra 2008, un año en el que aún se han verificado en América Latina índices económicos que dan cuenta de la expansión económica.
Pero, lo que más de 18 meses atrás sólo era la crisis "subprime" de los préstamos hipotecarios en Estados Unidos, que se agravó cuando promediaba 2007, por estas horas, es la debacle financiera global más seria -según coincidentes analistas- desde el "crack" del 29/30 en el siglo pasado.
Nada hace presumir en América latina que 2009 sea un año promisorio, dado que las proyecciones de crecimiento, en el mejor de los casos, se apoyan en unos pocos puntos porcentuales que 2008, como efecto inercial o "de arrastre" de la economía, le ha de regalar al nuevo período.
Destacados economistas clásicos -no neoliberales- a quienes une haber recibido el histórico galardón del Premio Nobel de Economía, como Paul Samuelson, Joseph Stiglitz, entre otros, coinciden en la necesidad de dar una nueva forma de regulación económica global.
Todo el sistema económico mundial -aquel que emergió de Bretton Woods luego de la II Guerra Mundial - está en crisis y, dentro de ese marco, los cuestionamientos alcanzan también, con dureza, a los organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) o el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) .
Con este cuadro de la situación, América latina, donde se localizan algunas de las más relevantes economías emergentes, entre las que se destacan México, Venezuela, Brasil, Chile y Argentina, llega a las puertas de 2009 con más incertidumbres que certezas.
En la más reciente Cumbre Iberoamericana que se desarrolló en San Salvador, en el transcurso de una reunión de trabajo de los mandatarios, jefes de Estado y de Gobierno de la Unasur, bajo la presidencia temporaria de la líder chilena Michelle Bachelet, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, describió cuatro de ellos.
Otro "incipiente" conflicto es entre Paraguay y Brasil, cuyos mandatarios, Fernando Lugo Méndez y Luiz Inácio Lula da Silva, respectivamente, discuten nuevos términos para regular los beneficios hidroeléctricos binacionales en Itaipú.
El tercer punto de fricción lo señaló entre Colombia y Ecuador, cuyos jefes de Estado, Alvaro Uribe y Rafael Correa Delgado, tienen visiones estratégicas e ideológicas profundamente diferentes.
El cuarto indicador amarillo es el que encienden Argentina y Uruguay, enfrentados por la administración medioambiental del Río Uruguay.
El quinto conflicto, que cuando finalizaba octubre aún no se había planteado, ha surgido desde los últimos días de noviembre pasado entre Brasil y Ecuador, porque este último país ha amenazado con dejar de pagar una parte de la deuda que tiene con el primero luego que una obra pública energética fue construida en territorio ecuatoriano con fondos públicos brasileños.
La gravedad que presenta el panorama, que impide proyectar en el corto y mediano plazos las economías de la región, conduce a que las opiniones de los expertos se encuentren divididas en torno de los efectos y el impacto que la crisis financiera global podría tener en Sudamérica.
Algunos -como es el caso del experto Jim Rogers- no dejan de asombrarse, porque, en diálogo con la prensa italiana, no trepidó en anunciar que se hará evidente "el crecimiento de la economías emergentes".
Esa línea de pensamiento la plasmó para confeccionar el "Rogers International Commodity Index", que resultó ser "muy positivo, con un rendimiento en una década del 300 por ciento", luego de integrar a él un total de "futuros sobre materias primas" -commodities- que, a su juicio, no dejarán de expandirse.
"Habrá un incremento continuo de la demanda de bienes agrícolas", asegura Rogers, quien afirma también que "la penuria de la oferta, confrontada con una demanda creciente, llevará a sensibles nuevas alzas de los precios".
Otros analistas, aunque a partir de un análisis más político, coinciden con Rogers en que la situación podría acelerar la integración regional.
En esa línea se ubica Romer Alejandro Cornejo Bustamante, académico del Colegio de México, quien asegura creer que "la crisis financiera global acelerará" los que él califica como "limitados procesos" integradores latinoamericanos.(CRI) 26/12/2008
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