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Recientemente EEUU tomó iniciativa en varias ocasiones para demostrar su actitud amistosa hacia Irán, y atraen atenciones las sútiles reacciones por ambas partes. Primero, el vicepresidente norteamericano Biden manifestó en la Conferencia de Seguridad de Munich que el nuevo Gobierno norteamericano está dispuesto a negociar con Irán, y siempre que ésta abanode su plan nuclear que lleva a cabo sin objetivo definido y suspenda su apoyo al terrorismo, recibirá retribuciones de significado. Acto seguido, el presidente Obama manifestó en la primera conferencia de prensa que ofreció que su equipo de seguridad está revisando la actual política hacia Irán, y EEUU buscará la realización de negociaciones cara a cara con ese país.
Irán ha reaccionado en forma prudente y activa. Ante todo, mandó a Ali Lariyani, presidente del parlamento y ex jefe negociador para las conversaciones sobre el problema nuclear, a la Conferencia de Seguridad de Munich. Si bien no tuvo un contacto directo con Biden, manifestó que sólo cuando EEUU cambie en lo fundamental su estrategia se podrán crear condiciones de conversaciones directas entre los dos países. En su discurso pronunciado el 10 de febrero, el presidente iraní Mahmud Ahmadineyad hizo una manifestación de considerable peso. Dijo: "Irán se propone sostener diálogo con EEUU en un ambiente de respeto mutuo y equidad." El pueblo iraní saluda el cambio radical, y no táctico, del Gobierno norteamericano, dijo.
Hillary, secretaria de Estado de EEUU, señaló el día 10 que para el Gobierno iraní ha aparecido una oportunidad que permite neutralizar la enemistad y realizar consersaciones serias y responsables sobre una serie de problemas. Espera que las dos parte aumentarán su comprensión mutua y encontrar el camino de diálogo que surtirá efectos positivos para el pueblo iraní.
Estos mensajes demuestran que EEUU e Irán han bajado en gran medida sus tonos de incuplación de graves términos, y sólo tienen una actitud de reserva con respecto a las perspectivas del mejoramiento de las relaciones bilaterales. Obama ha visto con claridad que no tiene efectos significativos la postura de su antecesor consistente en ejercer presión rehusando las negociaciones. Y el objetivo general de la diplomacia de Obama es restaurar el liderazgo de EEUU. Para ello, en su trato con amigos o enemigos, siempre manifiesta su disposición a resolver problemas a través de negociaciones y consultas, a fin de reparar la imagen moral de EEUU y sus relaciones exteriores.
Desde luego, Irán no quiere sufrir de continuo aislamiento y sanciones. Además, en junio, se celebrarán las elecciones presidenciales en Irán, y el anhelo del pueblo iraní es mejorar la situación internacional del país. Si el Gobierno de Ahmadineyad logra un compromiso norteamericano sin hacer concesiones, ganará sin duda alguna más votos.
Ahora, EEUU e Irán han manifestado su disposición para contactos y negociaciones. Y lo que exige la parte iraní no es más que una actitud y un amibiente de "equidad y respeto mutuo", mientras que Obama manifiesta su disposición a "dialogar con el mundo islámico con lenguaje de respecto", dejando de gesticular y gritar para imponer su voluntad.
Estos mensajes desvelan también que después de una serie de tanteos, se ha aumentado la posibilidad de diálogo directo entre EEUU e Irán. El actual foco de atención es que el problema nuclear sigue determinando el resultado del diálogo. Si ben el Gobierno norteamericano puede bajar su perfil de preponderencia, Obama, Biden o Hillary han manfiestado con claridad que es "inaceptable" el proyecto irání de armas nucleares. Y el Gobierno de Irán ha dado una respuesta aún más clara: no es posible que Irán abandone su plan nuclear. De ello se deduce que las relaciones entre EEUU e Irán han entrado en una etapa de sutileza. Es posible que celebren negociacones, pero es difcil esperar que éstas sean fructíferas. (Pueblo en línea) 13/02/2009
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