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Se inauguró en Beijing la "Gran Exposición de la Reforma Democrática del Tíbet en los Últimos 50 Años", que retrata las situaciones del presente y del pasado del Tíbet. Basada en realidad objetiva, presenta en un contraste agudo e imagen vívido ante todo el mundo el atraso y las tiniebas del viejo Tíbet y el progreso y desarrollo del nuevo Tíbet. Es sumamente conmovedora y persuasiva.
A través de la explosición la gente puede constatar las penalidades del viejo Tíbet. Hace 50 años regía en Tíbet el sistema que integraba el poder político y el religioso y en que el clero y la aristocracia ejercían poder autoritario basado en la esclavitud. Era una región sumamente tenebrosa, cruel, bárbara y atrasada. Bajo este sistema, los esclavistas, que constituían menos del 5 por ciento de la población, poseían el 95% de la tierra y eran dueños de los siervos. Mientras tanto, los siervos, que constituían más del 90 de la población, no tenían derechos a la propiedad de la tierra. Vivían sobordinados a los esclavistas, y la mayoría de sus ingresos pasaban a manos de los dueños. Se debatían en penurias sumamente serias. Echando una vista a la larga historia de Tíbet no constatamos sino debate de las grandes masas de siervos en penurias de una sociedad feudal y esclavista.
A través de la exposición podemos sentir lo que conlleve la liberación de la meseta nevada. Gracias a la reforma democrática llevada en Tíbet, se abolió el corrupto y tenebroso sistema feudal esclavista. Millones de siervos fueron liberados y cambiaron por completo su situación. Dejan de ser objetos de los esclavistas como propiedad personal para la compraventa, transferencia, intercambio e hipoteca. No serán obligados a trabajar para los esclavistas, y han obtenido una seria de libertades personales. Se trata de un gran cambio épico, y el Tíbet comenzó desde entonces a salir de las tinieblas y atraso para marchar hacia un porvenir brillante y el progreso. Comenzó a salir de la pobreza para marchar a la prosperidad, del autoritarismo hacia la democracia, y de la autarquía hacia la apertura. Desde el día de su liberación, se oyen risas en la meseta nevada y se intuye un brillante porvendir. A través de la exposición, la gente puede constatar a un Tíbet brillante y nuevo. Sobre la base de una sociedad moderna sentada por la reforma democrática, el Tíbet emprende progresivamente el camino de modernización. En los últimos 50 años la construcción económica y el desarrollo social del Tíbet presentan un porvenir de prosperidad. Gracias a la aplicación de las diversas políticas y medidas de preferencia, Tíbet experimenta un rápido cambio de su fisonomía y de la vida cotidiana de su población. En 1959 el PIB del Tíbet era sólo de 174 millones de yuanes, y el ingreso per cápita, 142 yuanes. En 2008, año que acabar de pasar, el PIB del Tíbet llegó a 39.200 millones de yuanes, y el ingreso neto per cápita de los pastores y agricultores del Tíbet llegó a 3170 yuanes. Se han mejorado en gran medida las condiciones de vida de los tibetanos, sea en la vivienda, asistencia médica, escolarización, transporte, suministro de agua potable y telecomunicación y otros problemas más reales y más directos de su bienestar.
A través de la exposición, la gente puede vislumbrar el horizonte del Tíbet. Los últimos 50 años desde la reforma democrática del Tíbet son años en que los diferentes grupos étnicos en Tíbet respiran en libertad y se sienten a sus anchas. Años en que viven en felicidad y escriben nuevas páginas de prospieridad y progreso. Son años en que la fuerza productiva social se ha liberado sin precedente, en que se desarrolla la avanzada cultura socialista y en que se acumula sin cesar la riqueza social. Son años en que todas las causas se renuevan, y todos los grupos étnicos se benefican más que nunca, y ven elevar más rápidamente su nivel de vida. Son años en que la convocatoria, la fuerza centrífuga y la cohesión de la patria se incrementan más que nuncia, y se unen más que nunca la unidad entre los diversos grupos étnicos del pueblo chino. A los ojos de todo el mundo se presenta ya una mañana tibetana caracterizada por el desarrollo económico, la unidad nacional, la consolidación de las fronteras, la harmonía social y la vida desahogada y feliz del pueblo.
La exposición es un epítome de la historia tibetana. Son dos mundos completamente diferntes el Tíbet nuevo y el Tíbet viejo. Estamos seguros de que ante los hechos indicutibles todos llegarán a una conclusión definida. El viejo Tíbet se carateriza por barbariedad, atraso y tinieblas, y el Tíbet nuevo, por civilización, progreso y claridad. (Pueblo en línea) 25/02/2009
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