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Para comprender este punto, es posible que se requiera un largo período, pero se lo comprenderá a la larga. El efecto más grave de la crisis financiera no es la descomposición del orden monetario centrado en el Wall Street de EEUU, ni la reducción de plantillas, ni la quiebra de empresas, sino la creciente superioridad del conocimiento y de la cultura de China en relación con el sistema política de Occidente.
En síntesis, antes de la crisis actual la situación fue que China confíaba por completo en el sistema monetario de Occidente, y no en su propio. Beijing llegó incluso a invitar a bancos y aseguradoras extranjeros para invertir en las compañías de propiedad estatal a fin de mejorar resultados de sus gestiones. Pero ahora China no quiere continuar siguendo el modelo de Occidente por temor a que hundiría el país en aprietos.
La crisis ha revelado panoramas diferentes. Los aparatos financieros de Occiente, que fanfarroneaban como héroes sin rival en el mundo, ahora han sido devastados por múltiples lagunas. Su habilidad de gestión, admirada por todo el mundo, ha perdido atractivos. Los nuevos derivados suyos no son sino castillos en el aire. Cuando se reveló la estafa de Bernard Madoff, ex presidente del Nasdaq de EEUU, y de personas de su calaña, se derrumbó estrepitosamente la moralidad incluso de aquellos occidentales que recriminanaban la corrupción china. En una palabra se ha debilidado el sentimiento de superioridad de Occidente en materia de cultura y conocimiento. En vista de que durante más de un siglo la "mirada hacia Occidente" predominaba en la cultura china, y se puede decir que ahora este enfoque ha experimientado un cambio trascendental.
Allá por finales del siglo XIX, el emperador Guangxi de China apoyaba a Kang Youwei y Liang Qichao para llevar a cabo una reforma a estilo occicdental, pero fracasó finalmente. El Movimiento 4 de Mayo de 1919 fue otro intento de gran importancia para introducir la cultura occidental. Y el Partido Comunista de China ha ganado el apoyo de los intelectuales precisamente porque es abanderado del comunismo, ideología más moderna y más creativa de Occidente. Más tarde, Mao Zedong confíaba en la Unión Soviética basándose en la creencia de que Moscú, heraldo verdadero del pensamiento occidental, predominaría sobre Washington. Pero después de la quiebra de esa creencia, Beijing volvió su mirada hacia EEUU hasta hoy día.
En 1997, antes de la crisis financiera de Asia, Beijing se comprometió a realizar el cambio completamente libre de su moneda renminbi en 2000. Pero esa crisis hizo comprender a China que una moneda así es susceptible a los ataques destructivos de los especuladores extranjeros contra su economía nacional. Además, la libre entrada y salida del capital crearía fluctuaciones económicas, y precisamente este tipo de flucturaciones condujeron a caos social y político de Indonesia, Tailandia y Corea del Sur. Estos caos podrían provocar retrocesos de desarrollo, sumiendo al país en grandes penalidades como lo hace una guerra. Finalmente, la moneda china, que no estaba en un régimen de cambio libre por completo, resistió la ola de la crisis financiera y ayudó a la recuperación de muchos países asiáticos.
Desde entonces, la idea de cambio libre por completo del renminbi fue archivada, y en este problema la prepoderancia de la cultura occidental se debilitado en gran medida. China no excluyó por completo la idea de Occiente, pero no se sometió a la presión norteamericana en materia de la política de tasa de cambio. La actual crisis financera ha creado algo similar, pero con influencias mucho más graves. La crisis de 1997 testimonió la fuerza del mundo occidental. El Occidente no estaba interesado en la crisis financiera que sufría Asia tal vez porque se trataba de un fenómeno de la ley de supervivencia de los más aptos en el terreno económico. O trataba de dar una lección a los "advenedizos" de Asia. Sea lo que fuere, la super-prepotencia de EEUU en conocimiento fue reconocida. Ahora el propio EEUU se ha sumido en una crisis, y su fuerza no es reconocida por completo.
¿Esto significa que China seguirá su camino por cuenta propia? Es lo que se preocupaban unos estudiosos chinos hace años. Creían que el modelo de EEUU podría impulsar la reforma. Ahora, este modelo desluce, y China se ve en la necesidad de hacer frente a los desafíos en forma más independiente. Desde luego EEUU se recuperará de la crisis actual, pero ¿cómo y cuándo? ¿Cómo debe actuar China en la actualidad? No tenemos ahora respuestas definidas. Pero los ciclos de un siglo parecen tocar a su fin, y en medida de su desaparición, se terminará el culto inquebrantable de China hacia Occidente. (Pueblo en línea) 3/2/2009
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