Actualizado a las 2009:03:31.14:36

Comentario: Enfrentarse a la crisis global requiere cooperación global

La cumbre del G-20, prevista para el 2 de abril, reunirá a los principales países industrializados y en vías de desarrollo y proporcionará una plataforma para que sus líderes refuercen la cooperación y coordinación en los esfuerzos globales por afrontar los cada vez más profundos y complicados problemas económicos.

Es vital que los países que conforman el G-20, que representan alrededor del 85% de la producción total mundial, sean capaces de promover un acuerdo global para recuperar la confianza mundial en este contexto de crisis.

“El mundo puede trabajar unido”, afirmó el primer ministro británico Gordon Brown, que presidirá la cumbre. Como enseña la Historia y demuestra la actual crisis, el método más efectivo para superar la crisis es la cooperación sincera entre los países. Sólo trabajando juntos podemos sobrellevar esta coyuntura y seguir adelante.

La experiencia de la Gran Depresión de los años 30 también mostró que el proteccionismo no es capaz de salvar a ningún país, y la crisis financiera asiática de 1997 ha enseñado al mundo otra importante lección: la participación de los países en desarrollo es indispensable a la hora de hacer frente a una crisis de estas características. Por lo tanto, el G-20 fue creado como un mecanismo de diálogo entre los países avanzados y aquéllos en vías de desarrollo.

La grave situación actual, con las principales economías empantanadas en un profundo declive y los países emergentes y en desarrollo seriamente afectados, hace que la cooperación global sea todavía más urgente. La economía mundial y el comercio global han sufrido un revés significativo, y las perspectivas son inciertas.

Estamos ahora en la era de la globalización, cuando todos los países son estrechamente interdependientes. El estímulo fiscal y los planes de rescate gubernamentales a nivel nacional no resultan suficientemente eficaces para hacer frente a una crisis global financiera de tan excepcional magnitud y fuerza destructiva. Cualquier país que adopte una política en detrimento de su vecino podría sufrir las consecuencias de su decisión en carne propia.

Las medidas de estímulo económico resultan más eficaces si son aplicadas internacionalmente. Como afirmó el Premio Nobel de Economía Joseph Stigliz en su discurso ante el X Foro de Desarrollo de China, una crisis global requiere medidas conjuntas.

Hasta dónde alcancen los esfuerzos globales determinará en buena medida el momento en el que la economía mundial comenzará a recuperarse. A medida que empeora la crisis financiera, un número cada vez mayor de países se están decidiendo a reforzar la cooperación dejando a un lado las divergencias.

Hasta la fecha todas las medidas políticas llevadas a cabo por los diferentes países –desde los paquetes de estímulo a los recortes en las tasas, pasando por los programas de préstamo de emergencia aplicados por las instituciones internacionales para ayudar a los países en dificultades– indican una conciencia de cooperación cada vez mayor. Los participantes en numerosos encuentros regionales e internacionales, incluida la cumbre de Washington, la XVI sesión del Fondo de Cooperación Económica Asia-Pacífico, el encuentro de ministros de economía del G-20 y la cumbre europea, han hecho repetidos llamamientos a las “medidas coordinadas y los esfuerzos conjuntos”.

Además de la cooperación, también se prevé que asuntos como los programas de gasto, la regulación y supervisión de importantes instituciones financieras, la reforma del sistema financiero internacional o la lucha contra el proteccionismo ocupen la agenda de la cumbre de Londres. Ningún país puede afrontar por sí solo estos temas sin una efectiva cooperación con los demás, ya sea como prioridad a corto plazo para contener la crisis o bien se trate de una reforma financiera a largo plazo.

Como grupo con una amplia representación, los miembros del G-20 son muy diversos en lo que se refiere a sus respectivos intereses específicos. Aunque la coordinación no es en absoluto sencilla, todos los participantes deberían intentar reforzar la cooperación frente a la crisis económica global. Asimismo habría que considerar debidamente los diferentes intereses, con el fin de llegar a un compromiso necesario, y se debería ofrecer una ayuda adicional a los países menos desarrollados atrapados en la crisis. Sólo ayudando a los miembros que más lo necesitan se puede esperar que la comunidad internacional refuerce su capacidad integral para hacer frente a la crisis.

La crisis global requiere soluciones globales. La cooperación internacional garantiza los intereses de todos y requiere la intervención de todos. Los esfuerzos conjuntos destinados a cumplir los compromisos compartidos tomando medidas coordinadas darán finalmente sus frutos. Esperemos ahora a ver si la próxima cumbre del G-20 puede traer a este mundo en tinieblas un rayo de esperanza, como insinúa su logotipo (Pueblo en Línea)

31/03/2009

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