Actualizado a las 2009:04:28.13:28

Las negociaciones nucleares EEUU-Rusia giran hacia práctica política

Los representantes de Estados Unidos y Rusia realizaron días atrás en Roma negociaciones preliminares sobre la reducción de armas estratégicas; ambas partes se mostraron satisfactorias por los resultados de las negociaciones y manifestaron que continuarán efectuando negociaciones esenciales. Un análisis sostiene que éste es el primer paso dado por las partes estadounidense y rusa para lograr un nuevo tratado de reducción de armas estratégicas ofensivas y marca que el desarme nuclear estadounidense-ruso ha comenzado a pasar de la exposición de ideas a la práctica política.

El “Tratado sobre la Reducción y Limitación de Armas Estratégicas Ofensivas” (START I), que entró en vigencia en 1994, vencerá el 5 de diciembre de este año, de modo que el logro de un tratado substituto antes del vencimiento de ese tratado es una tarea apremiante para las partes estadounidense y rusa. En abril de 2008, el entonces presidente ruso Putin y el entonces presidente estadounidense Bush llegaron en su encuentro en Sochi a un consenso básico sobre la futura reducción de armas estratégicas. Sin embargo, Estados Unidos y Rusia han tenido frecuentes fricciones en torno al problema antimisil y el conflicto ruso-georgiano en agosto de 2008 hizo más tensas las relaciones estadounidense-rusas, de manera que las consultas entre las partes estadounidense y rusa en torno al desarme nuclear quedaron estancadas.

Con la asunción sucesiva de los nuevos presidentes ruso y estadounidense, los dos países “reiniciaron” sus relaciones bilaterales, de modo que ante el problema del desarme nuclear aparecieron nuevas oportunidades. En resumen, tanto Estados Unidos como Rusia han expresado su explícito apoyo a alcanzar un nuevo tratado de desarme verificable y con fuerza de obligatoriedad jurídica; tanto Estados Unidos como Rusia desean reparar, a través de las negociaciones sobre el desarme nuclear, las relaciones bilaterales afectadas en los úlltimos años.

No obstante, entre Esstados Unidos y Rusia siguen existiendo importantes divergencias sobre el problema del desarme nuclear. Un análisis indica que los representantes de EEUU y Rusia mostraron su satisfacción por las negociaciones de Roma, pero la auténtica medida de fuerza comenzará en el encuentro de los cancilleres de ambos países el próximo mes en Washington. Para lograr un nuevo tratado sobre el desarme nuclear, las partes estadounidense y rusa necesitan resolver ante todo algunos problemas esenciales y técnicos. En primer lugar, el problema de la defensa antimisil. Tras retirarse Estados Unidos del tratado antimisil, el desarrollo de su capacidad antimisil ya no tiene ninguna restricción. Rusia tiene razón para preocuparse porque a medida de la enorme reducción de armas nucleares de la parte rusa, el futuro desarrollo de la capacidad antimisil estadounidense afecte al efecto de la disuasión nuclear rusa. El reajuste de la política de defensa antimisil por parte de la Administración Obama será susceptible de resolver esta dificultad; pero, cómo cooperar EEUU y Rusia en el problema de defensa antimisil y resolver las preocupaciones rusas por la seguridad, será un contenido esencial de las negoaciones sobre un nuevo tratado.

En segundo lugar, Rusia desea que el nuevo tratado no sólo reduzca el número de ojivas nucleares, sino que también restrinja los portadores de armas estratégicas. Además, Rusia también desea que ambas partes destruyan las ojivas nucleares reducidas. Esta propuesta rusa no corresponde al gusto de EEUU, pues éste desea reducir primero el número de ojivas nucleares en estado de guardia para el combate, pero no tiene intención de tratar integralmente el depósito de armas nucleares.

En tercer lugar, Rusia también pide que el nuevo tratado estipule que ninguna de las partes debe desplegar armas estratégicas fuera de su propio país, lo que constituye un reto contra la “disuación extensiva” de Estados Unidos. Rusia desea al mismo tiempo que las negociaciones relacionen con el problema de la desmilitarización del espacio exterior, lo que también es algo que no está dispuesto a aceptar Estados Unidos..

Las divergencias estadounidense-rusas sobre el desarme nuclear son profundas y complicadas. En los siete meses y algo más para el vencimiento del viejo tratado, es algo que llamará la atención de la gente cómo disipar ambas partes estas divergencias y abrir un nuevo capítulo. (Pueblo en Línea)

28/04/2009

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