Actualizado a las 2009:05:15.15:30

La desactivación del motor económico global cambia la configuración económica mundial

La actual crisis financiera global generada en Estados Unidos sigue haciendo estragos en en el mundo, y todavía no ha mostrado ningún indicio de llegar a su fin. Por su parte, el presidente de la Reserva Federal de EEUU Ben Bernanke afirmó en una audiencia del congreso que la economía estadounidense entraría en la etapa de recuperación antes de finales de 2009. Sin embargo, después dijo a los medios que la recuperación económica constituye un proceso lento y que incluso tras el término de la recesión económica, la tasa de desempleo se mantendrá a un nivel relativamente alto. Sus declaraciones han demostrado que ni él mismo tiene suficiente confianza en el mejoramiento de la situación económica. (Nota de la redacción)

Al hacer estas declaraciones, quizá Bernanke ha reconocido que la actual crisis, considerada por su antecesor Alan Greenspan como una recesión sin precedentes, no solo ha dado graves daños a EEUU, sino que también ha revelado la vulnerabilidad del formato de recurrir al “consumo con deudas” para estimular la economía y la ineficacia del mecanismo de vigilancia financiera de EEUU. Ya no existe la función de EEUU como “el motor de la economía mundial”. En contraste con esto, la capacidad de China y otras economías emergentes de hacer frente al impacto de la crisis está ejerciendo una creciente influencia. Esto ha contribuido a operar titánicos cambios en la configuración económica mundial, y está apareciendo un mundo auténticamente multipolar.

Los EEUU es un país que vive del préstamo. Las estadísticas han demostrado que los gastos en el consumo de EEUU representan el 21 % del total del PIB del mundo. Sin embargo, una parte considerable de los gastos de consumo de los estadounidenses proviene de las deudas contraídas por EEUU con los países asiáticos productores de petróleo o con alta proporción de ahorros. Además, EEUU recurre a su desarrollado sistema financiero y los diversos instrumentos financieros inventados para convertir los ingresos hipotéticos de sus habitantes en créditos destinados al consumo individual. Estas invenciones también han sembrado las semillas dañinas para el brote de la actual crisis.

Desde luego, el brote de la actual crisis se debe a que los EEUU es la única superpotencia del mundo y la mayor nación deudora del mundo. Esta identidad doble de EEUU ha permitido a sus gobernantes a elaborar las políticas internas y externas causantes de los cambios y contradicciones geopolíticos y geoeconómicos en el ámbito internacional.

Según las instituciones financieras de autoridad, la crisis global ha sido provocada por la crisis hipotecaria generada en EEUU en 2007. Sin embargo, el ex secretario de Hacienda Henry Paulson la atribuyó a la alta proporción de ahorros en China, afirmando que la alta proporción de ahorros de China ejercía una influencia “decisiva” sobre la burbúja económica estadounidense. Según la absurda deducción “lógica” de Paulson, la inversión china de las reservas de divisas del dólar en los bonos del Tesoro de EEUU ha hecho la tasa de interés a largo plazo de EEUU mantenerse al nivel bajo, lo que ha obligado a los inversionistas a adquirir más productos financieros de otros países.

La absurda deducción de Paulson ha sido rechazada por el Nobel de Economía y economista estadounidense Joseph Stiglitz, que dijo que el ingreso de cuantiosos ahorros chinos a EEUU ejerce una influencia sobre la tasa de interés, aunque esto no es el único factor decisivo. Sin embargo, la Reserva Federal de EEUU está competente para fijar la tasa de interés y neutralizar este flujo de fondos. Puede elevar la tasa de interés para hacer frente a la burbuja especulativa provocada por el crecimiento de créditos. Lo erróneo consiste en que el sistema financiero estadounidense no ha hecho lo debido, es decir, controlar el riesgo y conducir el capital a las esferas de alto beneficio. La Fed ha desaprovechado la buena oportunidad y pagado caro por ello. Es absurdo el que Paulson haya atribuido el brote de la actual crisis a China, afirmó Stiglitz.

Los sucesos históricos han sido tan sorprendentemente semejantes. Un grupo de anslistas han afirmado que la actual situación de EEUU es semejante a la del Reino Unido cuando éste iba de su época de apogeo a la decadencia. La Depresión Económica en la década 1930 ha servido del símbolo de la decadencia del imperio inglés considerado como “el país del sol naciente”, cuya posición de monopolio ha sido reemplazada por EEUU. La actual crisis tan grave como la Depresión Económica del antaño ha dado fuerte impacto a EEUU. No tiene nada sorprendete si alquien sostiene que esta crisis es el inicio del avance de EEUU hacia “la decadencia”.

A pesar del impacto de la crisis, las economías emergentes incluida China han mostrado su vitalidad al reajustar la estructura económica, fortalecer la vigilancia sobre la administración de las divisas y perfeccionar el mecanismo financiero, especialmente estimular la demanda interna para aliviar la influencia causada por la baja de consumo de EEUU.

China tiene mayor capacidad que otros países en su mayoría para hacer frente a la crisis económica global y ha presentado una oportunidad de aliviar la vulnerabilidad a los países preocupados por la excesiva dependencia de la economía estadounidense. Ha comenzado a aparecer los indicios del debilitamiento de la posición hegemonista estadounidense en la economía mundial, comentó Stephen King, economista jefe del HSBC Bank del Reino Unido.

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