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China da pasos firmes hacia la transparencia
Desde el año 1998, China ha publicado cada dos años un libro blanco sobre el estado de la defensa nacional, subrayando reiteradamente el carácter defensivo de la política de militar nacional y manifestando la voluntad de oponerse a la carrera armamentista y el deseo expreso de no provocar una situación de la hegemonía militar de China.
Refiriéndose al problema de la transparencia militar que en años recientes se ha venido comentado incesantemente, el libro blanco sobre la defensa nacional de 2008 dedicó especialmente un capítulo a la exposición detallada de la magnitud de los gastos militares de China y sus diversos usos. A comienzos del año pasado, el Ministerio de Defensa Nacional estableció una oficina de información encargada de emitir comunicados de prensa que favorezcan la transparencia.
Por otro lado, especialistas militares han comentado que la transparencia militar se manifiesta en dos aspectos: la intención estratégica y la capacidad militar. En la primera, la transparencia es fundamental para determinar si un país constituye o no una amenaza para otros países o para la comunidad internacional. La intención estratégica de China es plenamente transparente.
Sin embargo, los esfuerzos hechos por China no han obtenido siempre buena recompensa, y a menudo ha sido criticada por falta de transparencia en los medios internacionales. Frente a esta situación que el gobierno chino considera intolerable, Qin Gang, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, comentó: “¿Cómo se sentiría usted si su vecino espiase siempre a través de la fisura de la puerta de su casa mientras grita “abre la puerta y déjame ver qué hay dentro”? ¿Acaso no se debe avisar a la policía?”
Para refutar estas críticas, China ha hecho, por un lado, constantes esfuerzos dirigidos a disipar las sospechas y, por otro, ha tomado medidas concretas, como la reciente celebración en Qingdao de actividades de la fuerza naval de diversos países, en la que China exhibió sus equipos militares más avanzados, incluidos por primera vez dos submarinos nucleares.
En su entrevista con los jefes de las delegaciones de las fuerzas navales de los 29 países participantes, Hu Jintao, presidente de China, subrayó que China sigue invariablemente el camino del desarrollo pacífico, el cual determina que el país aplica necesariamente una política militar de carácter exclusivamente defensivo. Tanto en el presente como en el futuro y no importa qué grado de desarrollo consiga, China jamás procurará la hegemonía ni practicará la expansión militar y la carrera armamentista ni constituirá una amenaza militar para ningún país.
¿De dónde viene la teoría de la amenaza militar de China?
A despecho de que el Gobierno chino ha declarado repetidamente que China sigue el camino del desarrollo pacífico, en el ámbito internacional han aparecido un sinfín de nuevas versiones sobre la supuesta amenaza militar que implica el armamento de China.
El más reciente informe del Centro Nacional de Inteligencia del Aire y el Espacio de Estados Unidos afirma que “las ojivas de misiles balísticos intercontinentales de China capaces de suponer una amenaza para los Estados Unidos se incrementarán posiblemente a más de cien en los próximos 15 años”. Paralelamente, el jefe del Estado Mayor de la fuerza aérea de India ha manifestado recientemente que la amenaza procedente de China es más real y poderosa que la de Pakistán y ha alegado que India presta suma importancia a la “expansión militar de gran envergadura” de China.
Hu Shisheng, investigador de la Academia de Relaciones Internacionales Contemporáneas de China, señala al respecto que, cuando la parte militar hindú exagera la “amenaza militar” de China, no se descarta su intención de valerse de este pretexto para aumentar los gastos militares y apoyar a la expansión de sus propias fuerzas armadas.
En realidad, la exageración desmesurada de la expansión militar de China no es algo nuevo. Ya en el período inicial de la Nueva China, la opinión pública norteamericana difundió a los cuatro vientos que “el triunfo de la revolución china podrá generar un efecto dominó en el sureste de Asia”. Hu añade que se puede considerar esto como un rebrote de la “teoría de la amenaza de China”, que se produjo después del fin de la guerra fría.
A ojos de aquellos occidentales que creen en la política de fuerza, “el robustecimiento económico, el despegue político y la expansión militar” es la órbita inevitable a seguir por China. Zhang Yining, profesor de la Universidad de Defensa Nacional de China, indica que, frente al constante despegue de China, los países occidentales están llenos de dudas y ello genera muchos malentendidos acerca de su política militar. Sin embargo, Zhang también indica que “además de los prejuicios ideológicos, también hay una estrategia para impedir que China fortalezca su defensa nacional”. Hu, por su parte, agrega que “aunque en el futuro China haga todo en forma perfecta, no desaparecerá totalmente la voz de la “teoría de la amenaza de China”. Tal vez eso sea un costo que China debe pagar necesariamente en el curso de su crecimiento”.(CIIC) 12/06/2009
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