Llega a su fin la estrategia estadounidense de librar dos guerra simultáneas |
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El secretario de Defensa de EEUU, Robert Gates dijo la semana pasada que el ejército estadounidense debe fortalecer su adaptabilidad para hacer frente a la amenaza en los futuros conflictos regionales y no es aplicable el concepto de ganar dos guerras simultámente.
La estrategia de “ganar dos guerras simultáneas” se originó inmediatamente después del fin de la Guerra Fría. Debido a la desaparición de la posibilidad de estallar la guerra entre EEUU y la URSS, el ejército estadounidense comenzó a hacer preparativos para enfrentarse simultámeamente a dos guerras regionales y sobre esta base, definir la escala del ejército, el presupuesto de los gastos militares y la adquisición de las armas.
El antecesor de Gates, Donald Rumsfeld, estuvo dedicado al ajuste de la defensa, tomando el poderío como base en vez de la amenaza y abogando por abandonar la estrategia de ganar dos guerras simultáneamente. Sin embargo, los EEUU no logró librarse de dicha estrategia ya que Rumsfield subrayaba de manera excesiva la ventaja tecnológica, aumentaba en gran margen los gastos militares y vacilaba entre las posibles amenazas que el ejército estadounidense se enfrentaría en el futuro. Actualmente, Gates ha reiterado la necesidad de abandonar dicha estrategia en el futuro informe sobre la evaluación cuatrienal de defensa, lo que constituye la continuación y también la modificación del concepto de Rumsfield sobre el cambio de la modalidad de defensa.
El abandono de esta estrategía tiene como objetivo definir de nuevo cuál es la amenaza militar de mayor importancia para EEUU. En los últimos años, existe en el Pentágono un debate interminable sobre qué amenaza militar que se enfrentará EEUU. Los que se adhieren obstinadamente al concepto de la Guerra Fría y abogan por el desafío militar convencional de ciertos grandes países sostienen que la escala del ejército estadounidense, los gastos militares y la adquisición de las armas deben adaptarse a esta situación. Otros creen que tras el término de la Guerra Fría, EEUU ha experimentado las guerras de Somalia, Irak y Afganistán así como la guerra antiterrorista en sentido amplio, que la escala del ejército y el equipamiento militar de EEUU no se adaptan a la necesidad práctica y que en un futuro previcible los militares estadounidenses se enfrentarán a las modalidades de guerra no convencionales en vez del desafío militar de grandes países.
Al elaborar el plan de ajustes militares, Gates pondrá énfasis en hacer frente a la amenaza militar no convecional en vez del desafío militar convencional de grandes países. Esto es una demostración del estilo pragmático de trabajo de Gates. Tales ajustes se basan en las experiencias de las dos guerras antiterroristas y las profundas lecciones de ganar las campañas en vez de las guerras. Además, la crisis financiera que asedia a EEUU impide al Pentágono a despilfarrar desenfrenadamente los fondos de los contribuyentes sino dedicar el presupuesto a la adquisición de armas prácticas. Sin embargo, Gates se enfrentará a la situación desafiante en que las diversas armas del ejército afectadas por los ajustes estratégicos y sus representates en el congres así como los grupos de la industria militar no se someterán ante el planeamiento del secretario de defensa. (Pueblo en Línea) 23/06/2009
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