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Sea lo que sea el tema de la discusión, los Juegos Olímpicos de Beijing del año pasado, la presente crisis financiera internacional, el pilar firme para mantener la estabilidad estratégica global o el motor de alta eficacia para impulsar el desarrollo económico del mundo, China siempre ocupa el centro de atención y encarna grandes esperanzas y encanto. Indudablemente China está llena de encanto. Cuando la gente suspira con emoción ante este hecho, su anhelo más ardiente es despejar la enigma del veloz desarrollo de China. En las informaciones provenientes de todos los países del mundo, descubrimos que sea en lo países desarrollados de Europa y América, o en los países en vías de desarrollo de Asia y Africa, sea entre funcionarios gubernamentales, expertos y eruditos o entre altos cargos empresariales o líderes comerciales, todos, al mismo tiempo que mancionan el encanto de China, repiten su interés por el “modelo chino” y su conotación. La tesis de “modelo chino” es una patente de eruditos extranjeros. Encarna el elogio exhaustivo de la gente por China, y manifiesta su anhelo apremiante para comprenderla
¿Por qué el mundo está lleno de interés por comprender el “modelo chino”? El modelo chino ha creado un milagro, abriendo un camino particular de desarrollo y proclamando la bancarrota de la teoría de superioridad del modelo norteamericano. Los grandes éxitos que China ha logrado en los últimos 30 años de reforma y apertura han maravillado a todo el mundo. En todas partes del mundo, desde Vietnam hasta Brasil, desde Moscú hasta Brusellas, desde América del Norte hasta las praderas africanas, la gente se mararilla ante el ritmo de emergencia de China y habla en tono exclamatorio de sus amplias persepectivas de desarrollo. Los medios de Occidente exclaman con sorpresa que “en una siesta después de almuerzo, los países occidentales han visto que China se ha convertido en la tercera entidad económica del mundo, y en este preceso ha liberado de la pobreza a la mitad de su población.” En el libro “End of History”, escrito por el señor Francis Fukuyam, famoso politólogo norteamericano, afirmó que ante el milagro chino, es insostenible la tesis de que el modelo norteamericano es superior a cualquier otro modelo de desarrollo. Muchos eruditos occidentales señalan que China no sólo ha encontrado, en medio de aprender de otros países, un camino de desarrollo independiente y autónomo, sino que aporta una vía de potenciar el país y enriquecer al pueblo, vía digna de aprendizaje para otros países. Un sociólogo alemán señaló que el modelo chino puede ser más atractivo que el model occidental, y este último se ha quedado estancado por el tiempo. (Pueblo en línea) 29/06/2009
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