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En el golpe de estado militar el 28 de junio en Honduras, el presidente Manuel Zelaya fue derrocado y deportado del país. El congreso hondureño anunció el mismo día que el presidente del congreso Roberto Michelleti asumió el cargo del presidente provisional hasta la celebración de los comicios en noviembre de 2009. En su comunicado, la Corte Suprema de Justicia hondureña declaró haber destituido al presidente Zelaya, pero sin presentar ningún condidato al mandato provisional. También subrayó su apoyo al ejército hondureño a destituir a Zelaya afirmando que la asonada militar está acorde con la constitución. “El Poder Judicial deja constancia que si el origen de las acciones del día de hoy estaba basado en una orden judicial emitida por juez competente, su ejecución está enmarcada dentro de los preceptos legales”, señala el comunicado. El Tribunal Supremo Electoral de Honduras anució que se celebrarán los comicios presidenciales el 29 de noviembre de 2009 como lo programado para elegir al nuevo presidente en reemplazo de Zelaya.
Este es el primer golpe de estado militar con éxito durante los últimos 20 años y también se trata de un ataque lanzado por la fuerza de la derecha contra la izquierda, siendo el objeto de las condenaciones de Venezuela y otros países latinoamericanos así como de la Unión Europea y Estados Unidos. La gente tiene toda la razón en creer que este golpe de estado será efímero.
El origen del golpe de estado
Manuel Zelaya ganó las elecciones presidenciales para asumir el poder en enero de 2006 con el mandato de 4 años. En los comicios progrmados para noviembre de 2009, se elegirá a nuevo presidente para asumir el cargo en enero de 2010.
De acuerdo con la constitución de Honduras aprobada en 1982, no se permite la reelección del presidente. Sin embargo, Zelaya intentó participar en las elecciones de este año, ya que creía que podría ser reelecto. Propuso celebrar a las 07:00 del 28 de junio un referéndum para reformar la constitución y permitirle ser reelecto.
La decisión de Zelaya de una “consulta popular” se encuentra la oposición del mayor partido opositor, el Partido Nacional, el congreso controlado por la oposición, la Corte Supema de Justicia y el ejército.
El congreso hondureño ha declarado ilegal el referéndum, y el ejército ha tomado la misma actitud. El jefe de Estado mayor del ejército Romeo Vásquez se negó a obedecer la orden presidencial, afirmando que los militares no respaldan una “consulta popular” ilegal.
el 24 de junio por la noche Zelaya anunció la destitución de Vásquez y la aceptación de la renuncia del ministro de Defensa Edmundo Orellana. Los comandantes de las tres armas del ejército también renunciaron sus cargos.
La Corte Suprema de Justicia de Honduras declaró el 25 de junio ilegal la destitución del jefe militar e instó a reponerlo en el cargo. Por su parte, Zelaya rechazó la decisión de la Corte Suprema, afirmando que el organismo ha apoyado la justicia del sector poderoso y los adinerados y colocado obstáculos a la democracia.
En una reunión de urgencia en la noche del mismo día, el congreso hondureño tomó la decisión de investigar a Zelaya por sus acciones amenanzantes a la legalidad.
Rechazo general al golpe de estado
En su discurso pronunciado en San José de Costa Rica, el mandatario hondureño declará que había sufrido el secuestro “salvaje” de los militares y que sigue siendo el presidente legal de Honduras. Tras el derrocamiento de Zelaya , miles de sus partidarios salieron a las calles en protesta del golpe de estado militar, que también ha sido condenado por los países latinoamericanos así como la UE y los EEUU. En una declaración publicada el 28 de junio, los cancilleres de los países miembros de la UE condenaron al ejército hondureño por la detención de Zelaya calificándola de ser contraria a la constitución e inaceptable. Instó a los golpistas militares hondureños a ponerlo en libertad y restablecer el orden democrático del país.
El presidente venezolano Hugo Chávez condenó el golpe de estado militar hondureño acusando la fuerza ultraderechista por conspirar el golpe. Las actividades de instigar a los militares para sabotear la democracia hondureña serán el objeto de la oposición de las masas de diversos sectores sociales del país. Instó a respetar la constitución y al presidente electo. Afirmó que su gobierno no reconoce al gobierno formado por los golpistas ni a ningún otro presidente que Zelaya hasta que el pueblo hondureño tome una nueva decisión mediante las elecciones.
El presidente estadounidense Barack Obama expresó su preocupación por la situación de Honduras afirmando que hay que resolver la tensa situación mediante el diálogo pacífico. La secretaria de Esatdo estadounidense también declaró que hay que condenar todos los golpes de estado.
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