Actualizado a las 2009:06:30.14:25

Múltiples riesgos para la “estrategia de retiro” (Foro Internacional)

El 30 de junio es el último día del plazo para el retiro de las tropas de combate norteamericanas de las ciudades y poblados de Irak. Sin embargo, precisamente cuando las fuerzas de combate norteamericanas se retiraron de ciertas ciudades importantes de Irak, tuvieron lugar sucesivos incidentes de explosión. Todo tipo de indicios muestran que los autores de los incidentes de explosión no sólo quieren mostrar, a través de acciones, su existencia y fuerza y desafiar al ambiente de “progreso en la seguridad y estabilidad” fomentado por los Estados Unidos y el gobierno de Irak, sino que, en mayor grado, tratan de sembrar discordia entre las diferentes facciones políticas, religiosas y étnicas y provocar nuevos conflictos.

Para Estados Unidos, retirar sus tropas de Irak y trasladar el principal campo de batalla contra el terrorismo hasta Afganistán ya es una meta definida e invariable. Con tal que la situación de seguridad en Irak no empeore en forma drástica e irreversible, Estados Unidos entregará gradualmente como lo programado los sectores de defensa y el poder a la policía y fuerzas de seguridad de Irak, para cumplir el retiro de las tropas y un redespliegue.

No obstante, después del retiro de las tropas norteamericanas de las ciudades y poblados iraquíes, seguirán existiendo los problemas. Ante todo, Al Qaeda no abandonará fácilmente a Irak. Según estiman funcionarios de inteligencia norteamericanos, ya se ha reducido considerablemente el número de extremistas transnacionales infiltrados en Irak; sobre todo, en circusntancias en que los musulmanes sunnúes han venido alejándose de las organizaciones extremistas transnacionales, la capacidad de subsistencia y de creación de incidentes de violencia de Al Qaeda se encuentran grandemente limitadas. No obstante, los últimos acontecimientos muestran que Al Qadea en Irak aún es capaz de provocar incidentes de explosión y violencia de magnitud relativamente grande en las regiones con sectas religiosas mezcladas, de modo que cuando se debilite el control de las tropas norteamericanas, Al Qaeda incrementará seguramente la frecuencia de acción, lo que constituirá una diversión para la estrategia y política de Estados Unidos.

En segundo lugar, será imposible que las contradicciones entre las sectas religiosas y los grupos étnicos en Irak se reconcilien dentro de corto tiempo. Tanto las contradicciones entre los musulmanes shiítas y sunníes como los conflictos entre los árabes y los kurdos afectarán durante largo tiempo a la estabilidad política de Irak. La presencia de las tropas norteamericanas ofrece un “adhesivo” para mantener una paz mínima entre las partes. Cuando Estados Unidos haya trasladado el centro de gravedad de su lucha antiterrorista hasta Afganistán, la lucha entre las facciones predominará necesariamente en el proceso político. Lo que merece mayor atención es que ya excede de 30 años el que los kurdos cuenten con su propio territorio y fuerzas armadas independientes en tanto que los shiítas y los sunníes también han creado gradualmente sus fuerzas armadas en el curso de los conflictos internos del país en los últimos años. Si los norteamericanos no pueden desarmar a las fuerzas armadas de las diversas facciones y formar un ejército y policía de común consentimiento de las partes antes de su salida de Irak, la futura situación de Irak será muy probablemente parecida a la actual situación en Afganistán: Mantener un gobierno central reconocido por todas las partes, pero su autoridad política no alcanza más allá de la capital y las zonas a su alrededor, mientras que las fuerzas locales actúan cada una a su voluntad y cuentan con sus propias fuezas armadas.

Para el gobierno norteamericano, aunque el retiro de Irak es su opción estratégica en la actualidad, es indudable la importancia estratégica de Irak. Este país no sólo está ubicado en una importante región productora de petróleo a nivel mundial, sino que es una región habitada en forma mezlada por sunníes y shiítas, árabes y no árabes de la región del Medio Oriente. Por lo tanto, cuando las tropas norteamericanas se retiren definitivamente de Irak, EEUU tendrá que confirmar: En primer lugar, Irak no podrá convertirse en un país satélite de Irán; en segundo lugar, Irak no podrá llegar a ser una segunda Palestina o Líbano de manera que las luchas políticas predominen en la situación; en tercer lugar, prevenir que se agudice el problema de los kurdos y se impliquen en él los países periféricos.

A juzgar por lo ocurrido desde hace un considerable tiempo, las perspectivas de Irak aún no están claras. Aunque el premier irakí, Al-Maliki, dijo que el retiro de las tropas norteamericanas de las ciudades y poblados constituye una “gran victoria” de Irak, su capacidad de salvaguardar la seguridad nacional y materializar la reconciliación de los grupos étnicos enfrenta una prueba, en tanto que la “estrategia de retiro” de Irak seguida por EEUU enfrenta una prueba de la misma manera. (Pueblo en Línea)
30/06/2009

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