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Manuel Zelaya, el presidente hondureño expulsado de su país, anunció el 30 de junio en alto tono en las Naciones Unidas que regresaría el jueves de esta semana a Honduras, lo que permitió el esclarecimiento de la tendencia de desarrollo de la situación política en ese país y se esperaba que gracias a las mediaciones de diversas partes, Zelaya y las autoridades del golpe de Estado llegarían a un compromiso aceptable para amabas partes. Sin embargo, otra pregunta que se hizo desde el comienzo del golpe de Estado sigue pendiente, esto es, ¿alargó EEUU su “mano negra” para participar entre bambalinas en el golpe de Estado realizado por la parte militar hondureña?
Después de ser enviado forzosamente por la parte militar a Costa Rica en la madrugada del día 28, Zelaya hizo en primer tiempo declaraciones pidiendo a la parte estadounidense esclarecer si ha intervenido en el asunto entre bastidores. El presidente venezolano Hugo Chávez, aliado estrecho de Zelaya, también acusó directamente a la CIA estadounidense de meter probablemente la mano en el golpe de Estado y exhortó a invstigar si hubo intervención de Washington, de modo que el problema de qué papel desempeñó EEUU en el golpe de Estado llegó a ser un tema focal.
Frente a la atención y duda de diversas partes, aunque el presidente estadounidense Obama declaró el día 29 que “el golpe de Estado es ilegal” y que Zelaya sigue siendo presidente de Honduras, la secretaria de Estado Hillary Clinton manifestó que el gobierno estadounidense aún no ha definido el suceso como “golpe de Estado militar”, de manera que las diferencias delicadas de los dos sobre este tema volvieron a hacer que la gente del mundo exterior asocie el golpe de Estado con la intervención de Estados Unidos.
Tal vez consciente de esto, después de las declaraciones de Obama, el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, dijo en términos duros que son falsos rumores las versiones de que EEUU ha participado en alguna forma en el golpe de Estado, y que ahora cuando EEUU habla libremente sobre la situación en Honduras, quiere precisamente calmar los falsos rumores.
No obstante, cuando el árbol prefiere la calma, el viento no amaina. Siguen las suposiciones sobre la participación de EEUU en el golpe de Estado y se concentran en los siguientes puntos: En primer lugar, viendo desde la historia, después de la Segunda Guerra Mundial, han tenido lugar en la región latinoamericana más de cien golpes de Estado militares en tanto que Estados Unidos ha jugado un importante papel en repetidas ocasiones. La última vez fue que Chávez frustró un corto golpe de Estado, luego condenó indignado a Estados Unidos por apoyar clandestinamente a las fuerzas antigubernamentales con el intento de derrocar a su gobierno y expulsó del país al embajador estadounidense durante algún tiempo.
En segundo lugar, la parte militar hondureña está vinculada de mil maneras con Estados Unidos. En la región de América Latina, la mayoría de los oficiales tienen antecedentes de entrenamiento en EEUU y los militares hondureños no son una excepción; además, el Pentágono tiene en Honduras una base militar, con cerca de 500 soldados y algunos aviones de combate y helicópteros. Razón por la cual algunos analistas creen que detrás del golpe de Estado militar en Honduras está inevitablemente la sombra de la CIA y otras instituciones estadounidenses.
En tercer lugar, desde que subió al Poder, Zelaya ha venido acercándose cada vez más a los “viejos rivales” de EEUU como Cuba y Venezuela; no sólo ha mantenido relaciones estrechas con Chávez, sino que se puso firmemente al lado de Cuba en la Asamblea de la Organización de Estados Americanos que tuvo lugar en junio pasado, razón por la cual Estados Unidos apoya a la parte militar hondureña en su expulsión de Zelaya, para asegurar que este país centroamericano no siga acercándose a los gobiernos izquierdistas latinoamericanos o a los países socialistas.
Por todas estas razones, cuando casi es cosa hecha el retorno de Zelaya a su país, la situación política aún tiene muchos suspenses, sobre todo, si hay pruebas de que las suposiciones sobre la participación estadounidense en el golpe de Estado no están sin fundamento, la Administración Obama de apenas varios meses de mandato enfrentará una prueba mayor al tratar por primera vez una crisis latinoamericana. (Pueblo en Línea) 03/07/2009
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