|
Del 6 al 8 de julio, el presidente estadounidense Obama realiza una visita de tres días a Rusia. Este viaje de Obama, en comparación con la primera visita hecha por su antecesor a Rusia, tiene puntos diferentes y también similares.
La primera diferencia se manifiesta en la escogida de la oportunidad. Esta visita la realiza Obama casi medio año después de asumir la presidencia, en tanto que Bush hizo su primer viaje a Rusia un año después de su entrada en la Casa Blanca. La política de Obama hacia Rusia es obviamente más dinámica y activa. La segunda diferencia se ve en el ambiente. Las relaciones estadounidense-rusas se hallaban en constantes fricciones antes del Incidente del 11 de Septiembre; la Administración Bush, con neoconservadurismo y unilateralismo como tono básico, mostraba cierta actitud de “desprecio” en su política para con Rusia. En cambio, tras subir al Poder, Obama dio en repetidas ocasiones señales de disposición a mejorar las relaciones estadounidense-rusas y, antes de su viaje, expresó claramente que va a apretar la tecla de “reinicio” para las relaciones estadounidense-rusas en el nuevo período.
Han transcurrido siete años y han cambiado también los protagonistas; pero las actuales relalciones estadounidense-rusas tienen no pocos puntos similares a las de antaño. Primero, el objetivo de la visita. Cuando Bush visitaba a Rusia, las relaciones estadounidense-rusas se encontraban en estado de dormida por las guerras en Kosovo y Chechenia, de modo que la visita de Bush tenía intención de “descongelar”. Debido a las necesidades mutuas de ambas partes en la lucha antiterrorista, las relaciones estadounidense-rusas se volvieron bastante cálidas durante algún tiempo. Hoy día, las relaciones estadounidense-rusas retornaron de nuevo al punto de partida, e incluso se volvieron peores, de modo que el viaje de obama a Moscú tiene también la intención de “descongelar”. En segundo lugar, el contenido de la visita. El control de armamentos ha sido siempre un importante tema entre Moscú y Washington. 7 años atrás, el logro de la primera visita de Bush a Moscú fue la firma del Tratado de Reducción de Armas Ofensivas Estratégicas. Hoy día, los dos países han vinculado de nuevo el mantenimiento de la estabilidad estratégica con el mejoramiento de las relaciones estadounidense-rusas. Durante la visita de Obama, ambas partes tienen dificultades para lograr un substituto del “Tratado de Reducción de las Armas Ofensivas Estratégicas”, pero el día 6 ambas partes firmaron un “documento marco” sobre el nuevo tratado. Al igual que en la visita de Bush en su tiempo, la cooperación antiterrorista sigue siendo un importante tema de esta cumbre estadounidense-rusa, pues las dos partes firmaron un acuerdo de tránsito militar de tropas estadounidenses por territorio ruso para entrar en Afganistán.
Desde hace muchos años, EEUU y Rusia han venido tratando de establecer un marco para nuevas relaciones, pero hasta la fecha, ambos países sólo han instalado preliminarmente una “válvula de seguridad” para prevenir que las contradicciones pasen de confrontación a pérdida de control. Las divergencias se manifiestan principalemnte en dos aspectos. Ante todo, “cooperación” es un término que aparece frecuentemente en importantes documentos de las partes estadounidense y rusa, pero sus interpretaciones son bien diferentes. A ojos de Rusia, la “cooperación” significa que EEUU debe respetar los intereses de Rusia y tratarla en pie de iguldad y que la consulta y coordinación constituyen el propósito principal de esta cooperación; en cambio, la cooperación a criterio de EEUU significa que Rusia debe seguir el “liderazgo” de EEUU y observar las reglas dentro del marco en que predomina EEUU, de modo que la coordinación y obediencia son la esencia de esta cooperación. Esta divergencia de posiciones difícilmente conciliables entre ambas partes hace que la base de sus relaciones sea muy débil. En segundo lugar, no se han resuelto una serie de contradicciones concretas en las relaciones estadounidense-rusas, por ejemplo, los problemas como el programa antimisil en Europa Oriental, la expansión de la OTAN hacia el este, la intensificación de EEUU de su infiltración en el área de la Comunidad de Estados Independientes reflejan todos la confrontación estadounidense-rusa en los problemas estratégicos. En estos problemas, la Administración Obama tiene ciertas nuevas manifestaciones de su actitud, pero no se puede hablar todavía de un cambio en la política. Aún cuando surja cierto “cambio” en el futuro, no habrá reajuste de principio en el objetivo estratégico de los Estados Unidos.
El “reinicio” es una consigna sonora y también el propósito principal del viaje de Obama a Moscú, pero la restauración de las relaciones dañadas será mucho más difícil y compleja en el curso de la operación práctica. El cambio del “pensamiento de guerra fría” y la marcha a una “época de confianza” no serán cosa fácil para Estados Unidos y Rusia. (Pueblo en Línea) 08/07/2009
|