|
Está celebrándose la Cumbre G8+5. En palabras de Silvio Berlusconi, primer ministro del país anfitrión, esta cumbre del presente año tiene un significado más importante que las anteriores. Los 39 países participantes en el evento (entre ellos se encuentran los países de la Unión Europea, Australia, República de Corea e Indonesia) representan el 90% de la economía mundial.
En más de 30 años, la Cumbre de G8 se ha desarrollado pasando de un encuentro del “club de ricos” a lo que es hoy como una reunión de dialógo con participación amplia, o una reunión anual de jefes de Estado entre los países desarrollados y los en vías de desarrollo para abordar los grandes problemas internacionales. Esto significa que en un contexto de profundización de la globalización económica el sistema internacional está avanzando hacia la dirección de democracia y pluralismo.
Desde su inicio en 2005, G8+5 ha tenido una amplia repercusión internacional. El G5 no es sólo un equilibrio para el G8, sino un nuevo intento y un nuevo esfuerzo para la solución de importantes problemas internacionales con la participación de los países en vías de desarrollo. Con su participación G5 ha elevado la influencia de los países en vías de desarrollo, y gracias a la cooperación entre G8 y G5 los proyectos y sugerencias del grupo de países desarrollados se volverán más racionales.
La evolución del G8 es una necesidad del desarrollo histórico. No es fácil entenderlo con una simple vista en la agenda de la presente Cumbre. Un grueso folleto de 80 páginas especifica más de 10 temas a abordar: la crisis financiera, el comercio internacinal, el cambio climático, la seguridad alimenticia y enérgica, el desarrollo africano, la proliferación nuclear, y la lucha antiterrorista. Los temas cubren una amplia área de todo el mundo. Para resolver estos problemas es evidente que no se puede prescindir de la participación de los países en vías de desarrollo.
A juzgar por la crisis financiera, tema más importante a abordar en la presente Cumbre, la evolución es evidente. A partir del año pasado, todo el mundo está enfrascado en el proceso de contrarrestar la crisis financiera. En este proceso el papel de los países en vías de desarrollo ha adquirido una gran relevancia, y el status de G20 se ha elevado a un nivel sin precedene. En su evaluación de la presente Cumbre de G8 AP afirma que en el último año el Grupo20, que incluye a los países en vías de desarrollo como China, India y Brasil, ha demostrado su creciente importancia en la economía global, y concita la atención de todo el mundo. El presidente francés Sarkozy manifestó en la Cumbre de Ayuda de la ONU que G8 se ha quedado desfasado; y para superar la crisis financiera es necesaria la participación de China, India, Brasil y otros países emergentes. Es previsible que la Cumbre G8+5 hará preparativos para la celebración de un encuentro de G20, y dará señales enérgicas para impulsar la cooperación de cara a afrontar la crisis financiera y desarrollar la economía mundial promoviendo su pronta recuperación.
A fin de cuentas, la perspectiva del G8+5 depende de si podá producir efectos concretos. Para abordar los importanes problemas internacionales los intereses de los países desarrollados y los de los países en vías de desarrollo no coinciden por completo. Aún está en una etapa inicial la coordinación de sus esfuerzos. Existen no pocas divergencias en los temas del G8+5. Para llegar a una solución de estas divergencias se requieren negociación y coordinación de largo plazo y esfuerzos arduos.
En virtud de que el actual orden internacional es establecido funadmentalmente por Occidente, en el contexto de este orden para reducir las divergencias y llegar a una cooperación efectiva los países desarrollados deben atender en mayor medida los intereses de los países en vías de desarrollo. Si existen algunos esquemas en esta orden que no concuerdan con la realidad, es necesario que tome la iniciativa para reformarlos y ajustarlos. Además de que el modelo G8+5 debe ser más representativo y con mayor amplitud, es necesario acentuar la igualdad, reflejar en forma equitativa las preocupaciones tanto de los países desarrollados como de los países en vías de desarrollo. Es necesario darles iguales derechos a la palabra, y a través de negociaciones y consultas suficientes, formular proyectos concretos para solicionar problemas. Con la solución progresiva de los problemas concretos, G8+5 podrá establecer nuevas relaciones de socios caracterizadas por igualdad, beneficio mutuo y complementación entre el Norte y El Sur. De esta manera se sentarán bases sólidas de una configuración mundial que tiene la mirada puesta en el pluralismo y la democracia. (Pueblo en línea) 10/07/2009
|