Nuevos puntos de crecimiento de las relaciones China-EEUU (Foro Internacional) |
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El Ministerio de Ciencias y Tecnología y la Administración Estatal de Energía de China y el Departamento de Energía de Estados Unidos anunciaron juntos el día 15 en Beijing el establecimiento del Centro Conjunto de Investigación en Energía Limpia China-EEUU. Ambas partes invertirán conjuntamente 15 millones de dólares como fondo de arranque del Centro. Este es el primer resultado esencial logrado en las consultas chino-estadounidenses sobre problemas energéticos, lo que ofrece un buen comienzo para una cooperación más amplia entre ambos países en el terreno energético.
Desde que el presidente estadounidense Barack Obama inició su mandanto en enero pasado, los altos funcionarios como la secretaria de Estado Hillary Clinton, la presidenta de la Cámara de Representantes Pelosi, el secretario del Tesoro Geithner, el secretario de Comercio Gary Faye Locke y el secretario de Energía Steven Chu han visitado sucesivamente a China; uno de sus temas comunes de discusión es la cooperación energética entre China y EEUU. El problema energético constituye un problema importante en el desarrollo económico de China y Estados Unidos en la actualidad. Si se quiere que las relaciones chino-estadounidenses se eleven a un nuevo nivel y estén llenas de vitalidad y vigor, hay que enontrar necesariamente un nuevo punto de crecimiento; el problema energético es precisamente un punto de crecimiento y de cooperación al respecto. La cooperación energética no sólo podrá inyectar nuevo vigor en las relaciones chino-estadounidenses y contribuir al desarrollo y transformación de la economía de los dos países, sino que también tiene un significado positivo para dar impulso al establecimiento de un mecanismo global de enfrentamiento eficaz al calentamiento climático.
A juzgar desde el ángulo de las relaciones biltaterales, la cooperación energética es tanto un nuevo terreno con enormes potenciales, como una oportunidad para superar los obstáculos largamente existentes en las relaciones económicas y comerciales chino-estadounidenses. La Administración Obama de Estados Unidos toma la nueva energía como un nuevo motor para elevar la competitividad económica y aumenta sin precedentes la intervención gubernamental. Por su parte, el gobierno chino también toma la nueva energía como un medio importante para escalonar la industria nacional y mejorar el medio ambiente; ha planteado que durante el “XI Plan Quinquenal” el consumo energético por unidad de PIB se reduzca en 20%.
En la cooperación en el terreno energético, China y EEUU tienen cada uno su ventaja y necesidad mutua. China ha agrandado su inversión en la industria de nueva energía y cuenta con una enorme capacidad productiva; su propia ventaja competitiva está tomando cuerpo. China tiene un gran mercado de nueva energía. En cuanto a los Estados Unidos, su ventaja principal en la cooperación energética es la tecnología y su atractivo para China también reside en la tecnología. Sin embargo, desde hace mucho tiempo, EEUU ha venido aplicando un anacrónico control estricto sobre la exportación de alta tecnología a China. El establecimiento en esta ocasión del Centro Conjunto de Investigación en Nueva Energía China-EEUU es una nueva búsqueda y práctica, de manera que el problema del control sobre la exportación tecnológica a China que impide durante largo tiempo el desarrollo de las relaciones económicas y comerciales chino-estadounidenses logrará tal vez un gran adelanto desde ahora.
Además, la nueva energía y el problema del cambio climático están estrechamente vinculados. El calentamiento climático ya ha llegado a ser un desafío global y exige un eficiente mecanismo internacional de enfrentamiento; la cooperación energética chino-estadounidense será una parte indispensable del enfrentamiento al desafío global. (Pueblo en Línea) 17/07/2009
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