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En momentos en que la “fiebre por Obama” en Ghana aún no ha desaparecido, la secretaria de Estado Hillary Clinton le siguió estrechamente para pisar la tierra africana. La gira de Hilolary por 7 países africanos que realiza del 5 al 16 de agosto, será la más larga visita desde que asumió su cargo. Desde un punto de visita de Obama por Africa hasta la visita de Hillary a una enorme extensión africana, Estados Unidos ha desatado una ofensiva diplomática integral en Africa, un continente de ricos recursos energéticos.
Los intereses son los más importantes
¿Qué quiere hacer Estados Unidos en Africa? En el itinerario del viaje de Hillary ya se ve algún indicio: Kenia es un país rico en Africa Oriental, Angola, Gongo y Nigeria son todos importantes productores de petróleo en tanto que Sudáfrica es el gigante económico de Africa. En fin de cuentas, la mayoría de los países visitados son grandes países de recursos energéticos o regiones de economía desarrollada, pues el más importante objetivo de Estados Unidos en Africa son los intereses económicos reales. La primera actividad de Hillary en Kenia, la primera parada de su viaje, fue asistir al VIII Foro de Cooperación Económica y Comercial entre Estados Unidos y la Región al Sur del Sahara de Africa; ella exhortó a los países africanos a eliminar las barreras comerciales y señaló que la región al sur del Sahara con una población de 700 millones de habitantes, tiene un mercado de mayor magnitud que el de Estados Unidos. Garantizar el suministro estable de petróleo de estos países productores de petróleo a Estados Unidos es, en mayor medida, el punto preferencial de la gira de Hillary.
Impulsar la política democrática es otro objetivo de Hillary, que persigue el fin de integrar con los intereses económicos. Hillary subrayó en repetidas ocasiones este tema: “Un auténtico despegue económico de Africa se apoyará en gobiernos responsables. Tales gobiernos rechazan la corrupción, actúan según la ley y toman decisiones en bien del pueblo... Esto no sólo atañe a una ‘buena política’, sino también a la prosperidad económica.” Un análisis comenta sin rodeos sobre esta conducta: “Con tal que la ‘buena política’ marche bien, los asuntos africanos serán fáciles de enfrentar.”
La política hacia Africa cambia en forma y no en contenido
A medida del agravamiento de la tensión energética, Africa, que tiene potenciales recursos de petróleo y relativamente altas tasas de éxito en la exploración, se ha convertido en un objetivo codiciado cada vez más por Estados Unidos. Según se estima, hasta 2015, el petróleo importado por EEUU de Africa representará el 25% del total de sus importaciones al respecto, es decir, excederá del total importado de los países del Golfo. Esto, como es natural, hace que EEUU no pueda descuidar a Africa; y más aún, la consanguinidad africana de Obama reduce realmente la resistencia a la diplomacia activa estadounidense en Africa.
No obstante, Obama nunca ha elevado substancialmente por su condición racial la posición política de Africa. Su breve visita a Ghana fue algo como una libélula que roza la superficie del agua; muchos de sus puntos de vista han sido iguales a los de Bush, lo que ha echado un balde de agua fría a la opinión de que este presidente de ascendencia africana es necesariamente proafricano. Pero en la táctica, Obama tiene habilidades, pues, en palabra de “The New York Times”, “él ha sacado la carta más enérgica de Estados Unidos pero también descuidada en los últimos años: Esta es la fuerza blanda.” En comparación con la influencia de los países metropolitanos como Gran Bretaña y Francia en Africa, la influencia política y cultural estadounidense es un poco menos; la gira de Hillary trata precisamente de remendar esto, con miras a reforzar la cooperación con los regímenes democráticos de Africa. A criterio de un análisis, esta táctica reside en “golpear y engatusar al mismo tiempo”, es decir, engatusar por todos los medios posibles a los países “democráticos” y dar el toque de alarma a los países “no democráticos”. Pero la esencia de esto es que impulsar la “democracia” en otras formas no busca sino garantizar la realización expedita de los intereses económicos. Precisamente como señaló Associated Press, la depresión económica y las dos guerras han dejado que Estados Unidos no tenga tiempo para trasladar sus energías políticas hacia Africa. A pesar de que la Casa Blanca destaca una y otra vez que “se pone en Africa el énfasis de la política diplomática”, esto será tal vez más postura que cambio.
La influencia real está puesta en tela de juicio
¿Qué influencia tendrá, en fin de cuentas, una gira africana con tan alto tono? La serie de actividades diplomáticas de altos niveles no ha dejado muy contentos a los africanos, sino que, al contrario, les ha hecho analizar serenamente esta nueva rueda de entusiaismo estadounidense. El premier de Kenia, Raila Odinga, exhortó, en la víspera de la visita de Hillary, a los países occidentales a dejar de pronunciar sermones sobre los asuntos internos de los países africanos. Señaló: Hacer comentarios indiscretos sobre los asuntos internos de los países africanos son un “acto muy descortés y rudo”; lo que necesita Africa son acciones reales destinadas a ayudar a su comercio a marchar hacia el mundo. Un artículo publicado en un medio de comunicación de Nigeria bajo el título de “Africa: Sin porvenir para los Estados Unidos” indicó con agudeza: Para los norteamericanos, “los gobiernos extranjeros capaces de proteger los intereses de Estados Unidos son todos democráticos y de buena política, en tanto que los que hacen caso omiso de los intereses estadounidenses son todos no democráticos.”
Un analista estadounidense también señaló este punto. Brompton, investigador de la Comsión de Relaciones Exteriores de Estados Unidos, manifestó que Estados Unidos y Africa hablan por sí solos, pues “Africa anhela obtener inversiones, pero Estados Unidos está predicando allí, o dice que está dispuesto a ayudar en su desarrollo.” Frazer, secretaria de Estado asistente a cargo de asuntos de Africa, llama lisa y llanamente “especulación” a esta gira de Hillary; “lo importante es ofrecer una real política hacia Africa”, acotó, “el problema clave es qué podemos llevar a Africa”. (Pueblo en Línea) 12//08/2009
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