Actualizado a las 2009:09:11.14:23

Reflexión a los 8 años: Estará lejos el triunfo de la lucha anteterrorista

El 11 de septiembre hace 8 años, con el súbito derrumbe de los edificios gemelos del Centro de Comercio Mundial, los norteamericanos confiables en sí mismos se vieron obligados a aceptar ciertos nuevos términos: guerra antiterrorista, Afganistán, Al-Qaeda...

Han pasado ocho años; han cambiado mucho los norteamericanos y ha cambiado mucho también el mundo.

El 9 de septiembre de este año, por encima del Capitolio de Washington, una enorme placa de cobre conmemorativa de todos los héroes del vuelo 93 de United Airlines fue colocada en el edificio del Congreso Estadounidense; en la placa se ve la siguiente inscripción: “El sacrificio de ellos no sólo permitió que innumerables personas se escaparan de la desgracia, sino probablemente que el edificio del Congreso Estadounidense evadiera un desastre”. En la mañana del 11 de septiembre de 2001, el vuelo 93 de United Airlines fue secuestrado por los terroristas, los 40 pasajeros y tripulantes libraron una lucha a muerte con ellos, haciendo que el avión que iba a impactar contra el edificio del Congreso se estrellara con antelación en la zona de Shanksville, Pennsylvania, de modo que todos ellos evitaron a precio de su vida un desastre aún mayor.

Desde luego, una simple conmemoración es muy insuficiente. Han transcurrido ocho años. La gente intentaba hacer algo más grande y abstracto. El 8 de septiembre, la Fundación “11 de Septiembre” para la Educación, junto con el ex alcalde de Nueva York Giuliani, presentaron solemnemente una serie de materiales didácticos sobre el incidente del 11 de septiembre para los estudiantes de 6-12 grados de enseñanzas secundaria y primaria. Giuliani dijo francamente que el significado de esta serie de materialels didácticos reside en “convertir el incidente terrorista en algo positivo y útil” para ayudar a los jóvenes y adolescentes norteamericanos a comprender más profundamente este incidente. Obviamente, ellos esperan condensar, a través de esta medida, toda esta realidad cruel en un impreso oficial y una historia escrita con tinta.

A diferencia de las grandes actividades conmemorativas de los fallecidos realizadas en los años anteriores, el 11 de septiembre de este año fue denominado como “Día de Servicio Estatal y de Conmemoración”; el gobierno estadounidense puso el énfasis de la conmemoración en los rescatadores y voluntarios. Según las estadísticas, el número de rescatadores caídos en el incidente del 11 de septiembre llegó en total a 817.

Los que se sacrifican por los demás siempre dan valor y fuerza a la gente. Esto será lo más necesario ahora para los Estados Unidos. En los momentos del séptimo aniversario del incidente del 11 de septiembre el año pasado, en Wall Street, cerca de las ruinas del ataque terrorista, Lehman Brothers, una compañía centenaria, solicitó protección contra quiebra y, acto seguido, un maremoto financiero barrió impetuosamente Estados Unidos... Ha pasado un año; la economía estadounidense sale lentamente del fondo del valle, pero será largo el camino por delante, de modo que en estos momentos el valor y la confianza son realmente más importantes que el oro y la plata.

No obstante, el incidente del 11 de septiembre también ha cambiado la vida de algunas personas. Estadis Unidos se autodenomina como “enorme crisol de las nacionalidades del mundo”; pero hasta hoy día, los musulmanes que viven en Estados Unidos siguen esforzándose duro por su identidad. Un policía musulmán de Filadelfia fue sancionado por la comisaría porque llevó turbante tradicional musulmán en horas de trabajo; en los estados de Oklahoma y Minnesota, los legisladores proponen prohibir usar en la licencia de conducir foto de musulmana con pañuelo sobre la cabeza; en tanto que en el estado de Oregon, la ley prohibe claramente que los profesores musulmanes usen traje tradicional en las aulas.

Para los norteamericanos, la lucha antiterrorista será tal vez el término que les deja huellas más profundas después del incidente del 11 de septiembre. Tanto la Guerra de Afganistán como la de Irak ostentan la bandera antiterrorista. Sin embargo, las guerras antiterroristas que toman medidas paliativas en lugar de radicales han dejado finalmente dos tremendos líos.

Con el tiempo, la Casa Blanca cambió de gobernante. El “presidente antiterrorista” Bush retornó a su granja en el estado de Texas y el “presidente reformista” Obama subió al Poder. Este último formuló una “nueva estrategia antiterrorista” con el intento de hacer esfuerzos descomunales para ir contra la corriente. Pero, cuando los ataúdes cubiertos de la bandera de las barras y las estrellas con soldados norteamericanos caídos son traídos de regreso a territorio norteamericano, los estadounidenses se ven obligados a reconocer: No es exagerado decir que el triunfo de la lucha antiterrorista no se verá en un futuro previsible.

No sólo así. Los norteamericanos se dan cuenta de que la influencia del incidente del 11 de septiembre no está lejana. A comienzos de este año, la tradicional práctica de que los ciudadanos de ambas partes usan sólo documentos comunes para cruzar la frontera estadounidense-canadiense ha sido cambiada por el uso necesario de pasaportes. ¿Cuándo volverá al estado anterior? Dios lo sabe.

Con el paso de ocho años, tras la mecanización y estilización de las actividades conmemorativas, la reflexión sustituirá la indignación. Para la gran mayoría de los norteamericanos, cómo pasar sin novedades la actual crisis financiera será tal vez lo que más desean que el gobierno les haga. (Pueblo en Línea)
11/09/2009

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