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Después de experimentar visicitudes en 60 años, China ha pasado de un país débil a otro fuerte. Hoy en día, nadie duda del liderazgo que desempeña China en la esfera de manufactura del mundo, y en mayor medida nadie duda de su capacidad para mantener el desarrollo sostenido como una economía poderosa. Ante los éxitos alcanzados por China, es posible cierta gente opine que China ha emergido con éxito y no es más que un problema de tiempo que alcanza o sobrepasa a EEJUU. ¿Realmente es así? ¿Podrá China convertirse en una potencia económica, científica y tecnológica sin hacer esfuerzo alguno? Para dar una respuesta a este problema, debemos realizar análisis con calma.
En cuanto a los productos hechos en China, ¿cuantos carecen de sus marcas propias y de la propiedad intelectual? En comparación con las universidades de primera categoría de Europa y EEUU, ¿cuantos centros de enseñanza superior de China han logrado publicar sus resultados de investigación en las revistas nucleo del mundo? O en comparación con los países desarrollados, ¿cuantas patentes convertibles en productos y riqueza tiene China? Evidentemente, los optimistas ciegos sólo ven el volumen económico total de China, sin tomar en cuenta las posibles insufiencias que existen en las fuerzas motrices de China para el desarrollo económico. Sólo miden la brecha entre China y EEUU basándose en los datos económicos, pero no saben algunas cosas invisibles son más importantes como el espiritu de innovación, mecanismo maduro del mercado y sistema educativo perfecionado y humanizado.
Si en el momento inicial de su nacimiento, la Compañía Google no habría adoptado una idea de innovación subversiva para definir “la mejor fórmula de ordenación en la búsqueda”, quedándose satisfecha con ser un buen motor de búsqueda, es posible que hoy no sería más que una pequeña corporación que aporta servicios de búsqueda. Sin innovación es difícil imaginar el rumbo de desarrollo de ciencia y tecnología de alta categoría de un país. Sin el desarrollo científico y tecnológico, todos los anhelos de regeneración no quedarán sino en la etapa de sueño.
China tiene numerosos jóvenes que han recibido una buena educación, son inteligentes, y trabajan con gran dedicación. Jamás carecen de ideales sublimes. Pero, para materializar sus ideales y contribuir a la emergencia de China, es posible que la generación joven carece de conceptos de innovación y capacidad multidisciplinaria para la innovación. He tenido contactos con muchos jovenes que tienen espíritu emprendedor, que están imbuidos de altos ideales, o dotados de conocimientos especializados, pero no saben cómo convivir y cooperar con la sociedad y cómo manejar los asuntos administrativos. Muchos emprendedores acumulan conocimientos excesivamente estrechos, y carecen de conceptos y visiones amplias. Por ejemplo, un joven que está especializado en el desarrollo de software, que ha ganado nuermosos campeonatos en la confección de programas, que puede desarollar códigos maravillosos, no sabe de la demanda del mercado, no comprende cómo comunicarse bien con la gente para vender su concepto. Como resultado de ello, tiene dificultad para convertir su innovación en productos concretos, y nadie está interesado en hacer inversión para apoyarlo.
La generación de los jóvenes de China carecen en general de la cultivación de sentimientos, no tienen visión amplia, y no actúan en forma activa. Eso se debe principalmente al entorno de una educación que se imparte en China con énfasis en hacer frente al examen. Comparando los sistemas de educación de China y EEUU, no es difícil descubrir que la educación china, si bien cuenta con las ventajas como hacer énfasis en los conocimientos básicos, en fomentar la observación de disciplinas organizativas y la capaciadad lógica, dista mucho del sistema educativo de los países desarollados que acentúa en los elementos más necesarios para la innovación, como conceptos transdisciplinarios, concepto pluralista, la capacidad de autoexpresión, y la capacidad para la comunicación y cooperación. Esto es la razón por la cual he venido estimulando a los estudiantes jóvenes a hacer más prácticas, a expresarse en mayor medida, y a romper las fórmulas convencionales. Fundé el “Taller de Innovación” con la esperanza de que los talentos preparados en el territorio chino tengan capacidad innovadora, y sepan combinar la magnitud del mercado chino con el sistema internacionalizado de la gestión, abriendo así un camino completamente nuevo de “innovaciones en cantidades”.
La innovación es un eslabón indispensable para la emergencia de China, y en ello la generación joven juega el papel protagonista. Si los jóvenes crecen en el entorno de una educación que acentúa en la preparación de calidades, si los emprendedores jóvenes cuentan con el mejor ambiente y plataforma para la innovación, y si los jóvenes pueden convertir su ánimo innovador en éxitos del mercado, es posible que en un futuro no lejano surgirán en China una gran cantidad de empresas globales de ciencia y alta tecnología. (Pueblo en línea)
16/10/2009
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