Actualizado a las 2009:10:19.14:36

Radiografía económica: el sistema monetario internacional tiende al equilibrio

Recientemente se notan muchos comentarios en la comunidad internacional sobre la evolución futura del estatus del dólar norteamericano. El presidente francés Nicolas Sarkozy, el presidente ruso Dmitry Medvedev, el presidente del Banco Mundial Robert B. Zoellick y otros personajes manifestaron sucesivamente que tarde o temprano la configuración multipolar del mundo en lo político y económico tendrá su reflujo en lo monetario. Un mundo multipolar no puede fundarse en una base de reserva internacional única, y en el futuro habrá una mayor cantidad de monedas como alternativas al dólar norteamericano.

Mientras tanto, el presidente norteamericano Obama, el secretario del Tesoro de EEUU  Timothy Geithner, el presidente de la Reserva Federal de EEUU Ben Bernanke y el director general del Fondo Monetario Internacional Strauss-Kahn destacaron que en vista del liderazgo de la economía norteamericana y su mercado financiero en el globo, en consideración que por ahora ninguna moneda puede sustituir al dólar, y teniendo en cuenta que el cambio del sistema monetario internacional es un largo proceso histórico, en las próximas décadas el dólar norteamericano no perderá su estatus protagonista como moneda de reserva internacional.

Sin duda alguna, la crisis de las subprime ha dañado seriamente el mercado financiero y la economía real de EEUU, y ha colocado en la cuerda floja la confianza de los inversionistas del mundo en los productos financieros de EEUU. Tal como lo que sucedió en la Gran Depresión de 1929-1933 y el establecimiento del papel protagonista del dólar norteamericano después de la II Guerra Mundial, la crisis de las subprime que empezó en 2007 remodelará posiblemente la configuración del sistema monetario internacional.

Hay puntos de vista en el sentido deque es inevitable la tendencia a la baja del estatus del dólar norteamericano. Esto se debe principalmente a los siguientes puntos: Primero, antes de que las nuevas revoluciones tecnológicas como energías limpias y la medicina biológica se conviertan realmente en puntos de crecimiento económico, el ritmo de crecimiento de la productividad laboral de EEUU se quedará notablmente atrás en relación con los países del mercado emergente. Segundo, el déficit persistente en la cuenta corriente y el creciente déficit fiscal después de la crisis pasarán objetivamente a ser motivos del Gobierno norteamericano para afronterlos a través de la devaluación del dólar. Tercero, si la Reserva Federal de EEUU no se retrocede oportunamente de su política monetaria flexible, provocará una disparatada inflación, intensificando la presión para la depreciación del dólar. Cuarto, a juzgar por el movimiento de la liquidez global, después de la crisis parte de los capitales internacionales a corto plazo se retirarán del mercado del Bono del Tesoro de EEUU para entrar de nuevo en el mercado de capitales de riesgo. La prosperidad de negocios del cambio del dólar incrementará presión para su devaluación. Si el dólar norteamericano entra en el mercado flojo de constante devaluación, se debilitará su estatus como la moneda principal en la reserva internacional.

Sin embargo, existen incertidumbres relativamente grandes en la configuración de las rerservas internacionales. A pesar de que se vea ampliamente con buenos ojos el euro, no está claro si puede convertirse realmente en la moneda principal para la reserva global. Primero, existen problemas estructurales en la zona económica del euro, particularmente en el presente el sistema de seguro social representa una presión excesivamente grande para la finanza de los gobiernos europeos, y la tasa de desempleo se mantiene a un alto nivel. Segundo, son dispares las estructuras de los países de la zona del euro y sus cíclos económicos. Es difícil adoptar una política unificada financiera y monetaria. Tercero, a juzgar por las manifestaciones de la crisis, los países de la zona de euro no pueden adoptar acciones colectivas en momentos claves. Por otra parte, antes de que la economía japonesa podrá salir del período bajo que ha durado cerca de 20 años, el yen aún tiene una perspectiva sombría. En cuanto a las monedas de los países emergentes, su opción más realista es convertirse primero en monedas regionales.

En resumidas cuentas, antes de que las nuevas monedas puedan sustituir al dólar norteamericano, éste sigue ocupando el estatus principal en el sistema de reserva internacional. En un contexto en que el estatus del dólar norteamericano se ve debilitado en forma relatitiva, y a medida del avance de la reforma estructural de la zona del euro, y conforme al crecimiento de la economías emergentes de Asia, el sistema monetario internacional se mantiene más equilibrado, con una configurración multipolar de convivencia entre el dólar, euro, y menedas de países emergentes. (Pueblo en línea)
19/10/2009

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