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El nuevo ascenso de los mercados resurgidos constituye un suceso sorprendente en 2009, y China es uno entre ellos que logra pasar la crisis y prosperar, dice la revista estadounidense Newsweek en un artículo publicado en su número del 26 de octubre, bajo el título de “La verdadera ganadora en la crisis económica”. Los siguientes son estractos de la nota.
El crecimiento económico chino llegará al 8,5 % en el presente año, la exportación del país asiático ha vuelto a alcanzar el nivel de los principios de 2008 y su reserva de divisas ha establecido un record en la historia. Esto se debe principalmente al impulso de las muy efectivas políticas gubernamentales. “La reacción de los gobiernos de otros países es de carácter defensivo para proteger su vulnerabilidad. Pero China aprovecha la crisis para promover el desarrollo de manera activa”, dijo el CEO de la compañía Wargurg Pincus, Charles Keyes, tras su visita a China hace meses. “Para decir de forma imparcial, China es la ganadora en la actual crisis económica global”, afirmó.
La crisis cogió de sorpresa a casi todos los países occidentales, cuando sus gobiernos gastaban la plata a puñados, lo que motivó el empetuoso aumento de los déficits a pesar de que se veían obligados a elevar sus presupuestos para estabilizar la economía. Hace tres años, los países de la UE debían manener sus déficits financieros por debajo del 3 % de su PIB como requisito de ser miembro de la organización. Se pronostica que en 2009, los déficits de muchos de ellos alcanzaría cerca de un 8 %. Es posible que EEUU registre déficits más altos, que serían los más altos desde la Segunda Guerra Mundial si se los calculara según el porcentaje.
China se enfrenta a la crisis en circunstancias diferentes, manteniendo el saldo activo financiero y elevando la tasa de interés para evitar el crecimiento excesivo. Esto ha permitido al gobierno chino aplicar políticas destinadas a ralajar créditos y estimular el consumo para promover el desarrollo. El adherirse a los reglamentos en los “años de prosperidad” permite a Beijing sentirse desahogado en los “años de recesión”.
Los gastos de las políticas de estímulo de EEUU están destinados principalmente al consumo, y los de China, a las inversiones para promover el futuro aumento económico. Durante los últimos diez años, Beijing ha construido las instalaciones estructurales en las ciudades de primera categoría para que se adapten al siglo XXI, y ahora le toca iniciar la construcción similar en las ciudades de segunda categoría. En los próximos dos años, China invertira 200,000 millones de dólaes en la construcción ferroviaria. En los próximos diez años, China construirá unos 70.000 kilómetros de vías férreas y 100 aeropuertos. China lleva la delantera en el transporte marítima del mundo. China, consciente de su dependencia del petróleo importado, ha tomado medidas de manera sorprendente y perspicaz. Sus inversiones en la energía solar y eólica y en la tecnología de pilas son más altas que las de EEUU. De las primeras diez compañías en estos tres terrenos del mundo, hay cuatro de China en contraste de las tres estadounidenses.
En los últimos diez años, los analistas occidentales han estado ocupados en la discusión sobre el posible derrocamiento súbito de China en impetuoso incremento. “Quizá, ahora les tocaría discutir sobre cuándo dejaría de elevar la velocidad del crecimiento chino, a medida de que el país asiático se desarrolla impetuosamente tras pasar la actual crisis”, dijo Zachary Carrabelle, experto en los asuntos económicos de China y EEUU.
La combinación extraña de la intervención gubernamental, el mercado, la dictadura y la efectividad en China ha confundido a la gente. Sin embargo, ya es hora de dejar la ilusión sobre el fracaso de China y comenzar a comprender y adpatarse a sus éxitos. (Pueblo en Línea) 22/10/2009
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