Actualizado a las 2009:10:26.15:10

Tribuna Internacional: Se necesitan una mayor sinceridad y más acciones por parte de los países desarrollados

Las Conferencias de Ministros de Finanza y de Ambiente de la Unión Europea se realizaron sucesivamente en los últimos días sin poder llegar a un consenso sobre la aportación de fondos de los países en desarrollo para dar respuesta al cambio climático. Durao Barroso, presidente de la Comisión de la EU, manifestó que si los miembros de la UE no pueden llegar a un consenso sobre este problema le será difícil convencer a otros países para suscribir un nuevo convencio internacional sobre la reducción de emisiones contaminantes en la Conferencia de la ONU del Cambio Climático a celebrarse en Copenhague.

En el Convenio Marco de la ONU sobre el Cambio Climático hay cinco temas para la discusión interncional. Además del Deseo Común, otros cuatros temas que impulsan el avance de la negociación son: Reducción, Adaptabilidad, Técnica y Fondo. El tema de Fondo es de gran importancia ya que afecta el funcionamiento de otros tres. En la actualidad son diferentes las estimaciones en la arena internacional sobre la magnitud del fondo que se necesita para encarar el cambio climático. La Comisión de la UE estima que antes de 2020 los países en desarrollo necesitan en total unos 100.000 millones de euros (equivalentes a 150.000 millones de dólares norteamericanos) por año para adaptarse al problema del cambio climático en diferentes eslabones. La Visión Económica y Social Mundial estima que esta cifra será de unos 600.000 millones dólares norteamericanos. Y el Informe de Desarrollo Mundial, publicado en 2009, estima que la necesidad será de 475.000 millones dólares. Sean cuáles sean las estimaciones que estén más cerca de la realidad, , es evidente que el actual mecanismo de fondo global para encarar el cambio climático no puede satisfacer la necesidad. Los países en desarrollo no pueden asumir con sus fuerzas económicas limitadas y por sí solos el cargo de tal magnitud de gasto.

En este contexto la UE propuso a principios de septiembre una fórmula de ayuda financiera para los países en vías de desarrollo. La propuesta es: en el total de los 100.000 millones de euros que se necesitan, un 20-40% provengan de los países en desarrollo a través de los canales públicos y privados en sus propios países; unos 40%, del ingreso en el futuro mercado internacional de emisiones de carbonato, y el resto, de la ayuda de otros países, includios los integrantes de la UE. Antes de 2013 la UE sólo asume el cargo de ayuda financiera de 500-2.100 millones de euros por año de los 5.000-7.000 millones que se necesitan. En el período 2013-2020, la UE aporta cada año una ayuda financiera por 2.000-15.000 millones, cifra muy lejos de las estimaciones anteriores de diversos sectorers, y de las expectativas de los países en vías de desarrollo. Algunas organizaciones internacionales de la protección ambiental califican esta ayuda como “propina” cuando más, y no como un “pago” en el verdadero sentido de la palabra.

Además del monto de la ayuda, los países desarrollados y los en vías de desarrollo tienen muchas otras divergencias serias en materia del origen de fondos, su administración y su utilización. Los países en desarrollo exigen a los desarrollados que al mismo tiempo que disminuyen en gran medida sus emisiones contamientes en la fase posterior de su compromiso, cumplan las diversas obligaciones para con los países en desarrollo como la transferencia de ayuda financiera y tecnológica, amplíen canales para captar fondos, reformen el modelo de administración de fondos, y promueven la utilización más equitativa y efectiva de los fondos. Los países desarrollados, por su parte, consideran en cierto medida el problema de fondos como elemento de negociación con los países en vías de desarrollo. Destacan por un lado el papel de los sectores privados como inversionistas y del mercado, y por otro pretenden evitar sus obligaciones de ayudas financieras.

Son diferentes las realidades de los integrantes de la UE. Son también grandes las divergencias en el seno de la UE en materia de la política enérgica e intereses de la reducción de emisiones contaminantes. Es difícil que tengan una voz unísona en materia de ayuda financiera. Aún no se presentan signos de distensión de contradicciones entre la UE, EEUU, Japón y otros países desarrollados en materia de la división de responsabilidad en la ayuda internacional, y EEUU aún no ha publicado una cifra concreta de la ayuda que ofrece.

La respuesta al Cambio Climático es un tema global, tema que requiere la cooperación y esfuerzos mano a mano de todos los países. Pero un vehiculo no puede ir lejos cuando le falta una rueda. Si queremos ir lejos en el problema de cambio climático necesitamos que los países desarrollados demuestren una mayor sinceridad y emprendan más acciones. (Pueblo en línea)
10/26/2009

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