China protege con sinceridad la libertad religiosa |
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En la actualidad hay en China más de 100 millones de creyentes, unos 360.000 cleros, unos 130.000 centros de actividades religiosas, cerca de 5500 orgnizaciones religiosas, y más de 110 institutos confesionales.
Algunos amigos occidentales siempre dudan de la sinceridad del Gobierno chino para respetar y proteger la libertad religiosa. Desde mayo de 1995 hasta septiembre de 2009 desempeñé el cargo de director de la Administración de Asuntos Religiosos de la República Popular China. Puedo hacer algunas sinceras explicaciones basadas en las experiencias propias sobre este problema como testimonio.
El respeto del Gobierno chino por la libertad religiosa de sus ciudadanos está enraizado profundamente en la tradición cultural del país. En la historia china, se registran pocos conflictos de gran dimensión entre creyentes y ateos y entre distintos sectores confesionales, para no hablar de guerra. En la cultura religiosa y tradicional de China subyace una rica ideología de “Harmonia”. “En la observación de los ritos, la Harmonia es la más preciosa, alllí está el bello principio de los santos precursores”. La Harmonía es una característica propia de la cultura china, y la base de la creencia e ideario de los filósofos antiguos del país. La Hormonía refleja la ley de desarrollo de las cosas en general, y por ello puede prevalecerse y enriquecerse con el tiempo.
El respeto del Gobierno chino por la libertad religiosa de sus ciudadanos se basa con mayor razón en la necesidad más realista y más directa para la construcción de una sociedad armoniosa. La Harmonía social conduce indefectiblemente a la unidad nacional y a la convivencia confeccional. Ya que promueve la responsabilidad y el compartimiento de todos y cada uno en la construcción de una sociedad harmoniosa. Si esperamos que las religiones se conviertan en elementos para construir harmoiosamente una sociedad socialista, es necesario que los creyentes y los ateos lleguen a “la unidad y cooperación políticas y el respeto en las creecias religiosas”.
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