Actualizado a las 2009:11:06.13:48

Que los hechos muestren si “existe temor en el Tíbet” (2)

La versión de que “existe temor en el Tíbet” es un truco de Dalai consistente en “levantar el escenario por la región y representar la política”. En el curso de los 50 años tras su huida al extranjero, apoyándose en la posición de los anteriores Dalai Lama en el budismo tibetano, Dalai XIV ha tomado siempre el budismo tibetano que tiene una historia secular y una amplia base de creyentes como un instrumento para separarse de la patria y, apoyándose en su condición de “líder religioso”, ha viajado a todas partes del mundo para trabar amistad con “políticos” de toda índole y ha logrado numerosos “admiradores” y “partidarios”. Sin embargo, cuando reúne con la bandera religiosa a numerosos oyentes, no predica sutra sino que habla del Tíbet, China, “autonomía”… En realidad, el truco de Dalai de “levantar el escenario por la región y representar la política” deja ver su esencia con el tiempo. El periódico alemán “Süddeutsche Zeitung” dedicó alguna vez una página entera para denunciar a Dalai y uno de los artículos tenía el título de “Politicastro vestido de kasaya”. El diario británico “Times” describió a Dalai como un “actor mediocre” y “Lama Dramático”. Por su parte, la Televisión de Francia, en un filme titulado “La trayectoria de Dalai”, lo calificó de “personaje político de dos caras”. Dalai, autodenominado como Sakya bhiksu, juega con la religión como un juguete para alcanzar su objetivo político. La religión se ha convertido en una ficha en busca de capital político y el kasaya sobre su cuerpo, en un rótulo para encubrir su esencia separatista. Lo que hace Dalai no sólo es un desafío a la suma soberanía del país, sino también una blasfemia contra la “religión de generación en generación más valiosa que la vida” profesada por él con frecuencia.

La versión de que “existe temor en el Tíbet” muestra que Dala conoce profundamente que su hipocresía religiosa ya está revelada a la luz del día. Desde hace mucho tiempo, la camarilla de Dalai se vale de la religión para entregarse a las actividades de dividir a la patria y socavar la unidad nacional. En los 50 años desde que se huyó al exterior, Dalai XIV, autodenominado como “líder religioso”, se ha entregado a toda clase de actividades políticas destinadas a dividir a la patria, socavar el desarrollo y la estabilidad del Tíbet e interferir en el orden religioso normal, haciendo así muchas cosas en detrimento de la nación y el pueblo y del Tíbet y la religión. Desde los años 80 del siglo XX hasta marzo de 2003, se produjeron en Lhasa varios incidentes de disturbios y violencias criminales de gran magnitud. Muchos hechos demuestran que todos estos incidentes fueron esmeradamente fraguados por la camarilla de Dalai y provocados por las fuerzas separatistas dentro del país.

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