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Cuando la temperatura fría de la crisis financiera internacional todavía se mantiene, Dubai del sobreabundante Emiratos Árabes Unidos ha cogido “resfriado”.Por el momento la tempestad de la moratoria y de la reestructuración del conglomerado Dubai World, la empresa más poderosa del EAU, ha causado un revuelo en todo el mundo. Cierta gente se preocupa que Dubai World se convierta en otro Lehman Brothers provocando una nueva crisis creditica global y otra crisis financiera que implique a todo el mundo.
Pero la realidad es que la tempestad de la deuda de Dubai no tiene grandes efectos de “desbordamiento”. Esto, porque en primer lugar la deuda de Dubai World es cerca de 60.000 millones de dólares USA. En comparación con la brecha al inicio de la crisis financiera internacional en EEUU, esta cifra no es alta. Las operaciones de Dubai World son muy distintas de las de Lehman Brothers. En segundo lugar, Dubai World no niega devolver la deuda, sino pide su moratoria. En tercer lugar, en consideración de su crédito, el Gobierno del EAU no sentará con los brazos cruzados, y además tiene suficiente solvencia y capacaidad para la amortización.
Por ahora, los diversos bancos del mundo sólo tienen “cuentas de riesgo” en Dubai Word por valor de 12.000 millones de dólares, y la magnitud total de la deuda de Dubai Word no pasa de 80.000 millones. La presente tempestad afecta principalmente a las instituciones financieras de Europa que realizan operaciones con Dubai, y está dentro del marco de una “crisis controlable”. La tempestad ha provocado caída súbita de las bolsas del mundo y bajas bruscas de las mercancías de operaciones volumniosas, de petróleo y de oro. Esto demuestra que la sombra de la crisis financiera internacional todavía se mantiene, las perspectivas de la recuperación economica mundial no están claras, y los inversionistas carecen de confianza. En otras palabras, la tempestad de la deuda de Dubai ha afectado la confianza de la gente en la recuperación económica, y retrasa en determinada manera el recalentamiento económico mundial.
El modelo de desarrollo económico de Dubai ha pasado a ser foco de atención en la presente tempestad. El modelo de Dubai es un desarrollo basado en alta industria inmobiliaria y finanza como sectores principales del desenvolvimiento. Depende de contraer grandes sumas de dinero y fondos para iniicar construcciones inmobiliarias, tratando de mover la palanca financiera para generar “beneficios a base de beneficios”, y tiranado así del desarrollo económico. Entre los siete emiratos de EAU, Dubai es el que carece más de petróleo, y con este modelo evite hábilmente su dependencia del petróleo. Haciendo uso de sus ventajas y eludiendo sus debilidades, ha creado milagros. En los últimos 5 años, Dubai ha iniciado uno tras otro grandes proyectos de construcción valorados en 300.000 millones de dólares. Estos incluyen el hotel más alto del mundo, el Hotel Burj Al-Arab de siete estrellas, primero de su clase en el mundo, y el campo cubierto de esquía más lujoso del mundo, etc. Dubai ha pasado a ser pronombre de la riqueza y lujo. Las diversas construcciones superlujosas de Dubai desafían el límite de la imaginación y del lujo de la humanidad.
Para construir edificios originales y majuestuosos Dubai tiene que depender excesivamente de las inversiones extranjeras. Como resultado de los efectos de la crisis financiera internacional, Dubai se ve frente a la fuga de capital extranjero y la reducción de sus recursos. En el momento, los precios de edificios de Dubai han caído en 50%, y no pocos proyectos se ven obligados a suspenderse por falta de recursos y una gran cantidad de trabajadores extranjeros tienen que regresar a sus países. Salta a la vista de repente las consecuencias de inversiones ciegas. Podemos decir que la tempestad de Dubai es la consecuencia ineludible de las burbujas inmobiliarias, y pone de relieve los problemas ocultos del modelo de desarrollo económico de Dubai y de su alto desarrollo. No es de extrañar que algunos comentaristas sostengan que la prosperidad económica de Dubai está basada en terreno poco seguro.
Es necesario tener en cuenta que no ha durado mucho tiempo desde que Dubai se ha convertido en el centro financiero regional. La bolsa de Dubai empezó operaciones nada más desde 2004. No está madura para la gestión y para reunir fondos. No es una actitud realista de los inversionaistas internacionales que esperan que Dubai sea un refugio para los capitales globales. Las lecciones del modelo de Dubai merecen consideración.(Pueblo en línea) 12/1/2009
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