Actualizado a las 2010:01:27.14:29

Avatar, votación de estrellas de NBA e “Incidente de Google” (Foro Popular)

En momentos bulliciosos del “Incidente de Google”, otros dos asuntos también atraen las miradas de la gente: Uno es la votación de estrellas de la Asociación Nacional de Básquetbol (NBA, por sus siglas en inglés) y el otro es Avatar, película de ciencia ficción que estremeció al mundo entero.Sería muy interesante reflexionar uniendo estos tres asuntos aparentemente inconexos.

Avatar tiene su moraleja. Tan sólo el nombre de Avatar nos dice algo. En el hinduismo, es la encarnación del dios que ha venido a este mundo, al igual que el protagonista de la película que salvó al planeta Pandora. Lo interesante es que en ese planeta también existe una Internet que se extiende por todas partes. Los Na´vi pueden conectar el sensor con el “árbol del alma” para comunicarse con el dios.

Avatar, al parecer, respeta sin duda a los Na´vi; desde el principio hasta el fin el protagonista les ayuda a combatir por su dignidad, libertad e intereses. Sin embargo, sea que el productor del film esté consciente o no, es igualmente indudable que mira, algo más o algo menos, desde lo alto a los Na´vi y a su capacidad de Internet y de subsistencia: ¿Deseas defender tu libertad y dignidad? Necesitas que yo, “un dios que descendió del cielo”, te salve. Esto pasó con la secretaria de Estado Hillary Clinton frente al terremoto en Haití.

“Los mensajes cortos al servicio de Haití…muestran extraordinariamente la generosidad del pueblo estadounidense”, “una niña de sólo 7 años y dos mujeres emitieron SOS mediante mensajes cortos y fueron salvadas por un equipo de rescate estadounidense desde debajo de los escombros de un supermercado derrumbado”; “todas las personas gozan de la libertad de palabra y creencia y necesitan libertad…Nosotros necesitamos garantizar que sean síncronos los progresos científicos y tecnológicos y nuestros principios”. Al unir estas palabras Hillary Clinton, obviamente tomó a Google y otras encarnaciones de la sofisticada tecnología en Internet como inmortales que salvan al mundo; entre tanto, los valores estadounidenses tienen que mantenerse “ideológicamente síncronos” con Avatar al igual que el marine minusválido en la película.

Avatar tiene que mantenerse síncrono con su madre, pero es difícil afirmar si otros también se mantienen necesariamente síncronos. En la votación de estrellas de NBA que acaba de concluir, no pocos norteamericanos sintieron lo desagradable que es lo no síncromo.

En los partidos de NBA que se iniciaron en 1951, los diez primeros jugadores elegidos por los fanáticos representan el más alto nivel de NBA. La posición de estas estrellas en NBA es similar a la que ocupa Avatar en el planeta Pandora. Tal vez desde comienzos de este siglo, los fanáticos norteamericanos se han dado cuenta de que el ganador de más votos deja de ser el Avatar en su mente, sino Yao Ming, quien proviene de China. Aunque Yao Ming no ha asistido en el año transcurrido a las contiendas, sus compañeros de equipo McGrady e Iverson favorito para los aficionados chinos obtuvieron grandes números de votos.

Esto dejó muy indignados a ciertos fanáticos norteamericanos. Ellos hasta desean modificar el sistema de votación de las estrellas considerado “muy democrático” desde hace 50 años, porque los aficionados chinos “son impulsivos y no saben qué es básquetbol, de modo que son indignos de gozar de este derecho”.

Esta expresión colérica tiene mucho sabor de Google y de la señora Clinton. A ojos de ciertas personas, al igual que el básquetbol, la Internet fue inventada por norteamericanos y, como es lógico, deben representar el “espíritu de Estados Unidos”, corresponder a las reglas de los valores principales” estadounidenses y servir a los intereses de Estados Unidos. Parece que todas las computadoras y cerebros humanos en Internet deben seleccionar “tácitamente” “de acuerdo” para poder compartirla. En cuanto a si estas reglas son justas e imparciales, si “pueden distinguir claramente lo justo de lo erróneo, en lugar de considerar sólo los intereses inmediatos” como pregona la señora Clinton y si serán cambiadas en virtud del gusto y disgusto o ganancia y pérdida de los elaboradores de las reglas, esto sí es difícil de afirmar.

Ayer la Corporación Software de Estados Unidos combatió vigorosamente la piratería en China; hoy, Google copió y colocó sin permiso en Internet 17.922 obras de 570 escritores chinos. Por un lado, el gobierno estadounidense se mostró molesto por distintas “políticas discriminatorias” de China; por otro lado, el Departamento de Comercio de Estados Unidos anunció súbitamente: Por errores de cálculo, el fallo preliminar antidumping contra tuberías para pozos petroleros producidas en China necesita elevar la ya muy alta tasa impositiva de 36,53% hasta el 96,51%, y no dio ni siquiera una sola excusa.

Al parecer, hay personas que creen realmente que pueden hacer lo que se les antoja. (Pueblo en Línea)
27/01/2010

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