Actualizado a las 2010:02:01.15:17

Negociaciones con los Talibanes, una peligrosa propuesta

Aunque la cumbre de Londres sobre Afganistán de esta semana no arrojó ningún resultado espectacular, la misma sí dio paso a cierto toque de suspenso. Su anunciado plan de reconciliación ha despertado inquietudes en el sentido de que las negociaciones con los insurgentes Talibanes minarán las misiones políticas y militares de la comunidad internacional, según declararon a la agencia china Xinhua dos importantes analistas sobre política hacia Afganistán.

Daniel Korski, del Consejo Europeo sobre Relaciones Exteriores y ex asesor del Gobierno afgano, dijo en una entrevista exclusiva con Xinhua el viernes que la política de reintegración delineada en Londres significa entrar en negociaciones con los diversos líderes insurgentes en un pie de igualdad y estar listos para negociar un compromiso.

“No se está intentando quebrar la insurgencia neutralizándola,” dijo Korski, “sino más bien sentarse a dialogar con ellos como si fueran una contraparte válida en un proceso de paz.”

Tal conyuntura no está exenta de escollos. Estados Unidos y el Gobierno afgano tendrán que estar listos para hacer ciertas concesiones políticas, posiblemente en cuanto a la Constitución de Afganistán, un acuerdo para la distribución de poderes entre las autoridades tribales y nacionales, e incluso en lo relativo a los derechos de las mujeres.

“Si uno está intentando lograr un acuerdo de paz, el mismo conllevará cierto tipo de acuerdo, como parte del cual uno también deberá sacrificar ciertas posiciones,” dijo Korski. “Pero la comunidad internacional no parece estar demasiado interesada hasta el momento.”

Lo que sí interesa a las fuerzas internacionales al parecer es una estrategia de salida elegante. La cuantiosa suma de dinero prometida en la conferencia de Londres y el nuevo ímpetu político que primó en la misma, trasladan un afán bien diseñado que deberá permitir a las fuerzas de EE.UU y la OTAN escribir un guión propicio para la retirada.

Pero, desde cierto ángulo, ello pudiera ser contraproducente.

Vanda Felbab-Brown, experta en Afganistán en la Institución de Brookings, advierte que colocar el proceso de reconciliación dentro de la estrategia de retirada pudiera ser perjudicial a los objetivos estratégicos de EE.UU. de incrementar la seguridad y probablemente actúe como obstáculo en el envío de 30.000 soldados estadounidenses, incluso antes de que se incie a plenitud dicha operación castrense.

El presidente Barack Obama ha dicho que desea el inicio de la salida de 70.000 efectivos estadounidenses de Afganistán para el verano de 2011. Por su parte, la Secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, dijo a la Conferencia de Londres que las fuerzas afganas asumirán “cada vez mayor responsabilidad, provincia por provincia, a partir de este año,” según la prensa británica.

Hay dos problemas que se derivan de la vinculación entre proceso de reconciliación y estrategia de salida: Los elementos extremistas entre los Talibanes esperarán a que las fuerzas de EE.UU. y de la OTAN se marchen, o aguardarán hasta que ellos mismos puedan consolidar sus posiciones, sabiendo que el empeño de la otra parte va de capa caída, afirmó Felbab-Brown.

“Sería mucho más aceptable que las negociaciones quedaran enmarcadas en un proceso de estabilización de Afganistán, como parte de la pacificación social, y no una decisión dictada por nuestra prisa en sacar el cuerpo a la situación,” dijo la analista en conversación telefónica con Xinhua.

[1] [2] [3]

Noticias relacionadas
·Ventas de armas de EE.UU a Taiwan amenaza intercambios militares estadounidenses con China (2)
·Ventas de armas de EE.UU a Taiwan amenaza intercambios militares estadounidenses con China
·El Dalai debe apovechar la oportunidad que le brindan las negociaciones
·Experto: políticas estatales reducen desigualdad en Brasil
·“¡Google, no te conviertas en instrumento de la hegemonía!”
 Más  
Noticias de PCCh