Actualizado a las 2010:02:01.15:18

Fútbol: la esperada hora de la limpieza

Antes incluso de que la avalancha noticiosa sobre las teorías conspirativas de Google nos deje exhaustos, llega otra bomba noticiosa que con lujo de detalles acapara cintillos en la prensa china. Se trata de las habituales tribulaciones que pululan en el mundillo del fútbol local, incluidos los partidos arreglados, las apuestas, la corrupción, y la campaña con la cual se pretende extirparlos de de una vez y por todas.

En meses recientes, dirigentes del sector futbolístico han sido despedidos a raíz de investigaciones, y algunos de ellos, junto a famosos jugadores, entrenadores y dueños de clubes, han sido puestos bajo arresto, mientras crecen los rumores sobre el posible alcance de esta campaña.

Como siempre, hay diversas visiones en cuanto a la razón que ha llevado a Gobierno a desatar la purga futbolística justo ahora, así como a los objetivos eventuales de las sanciones. Lo que sí resulta claro son las señales alentadoras que deja esta acometida.

En contraste agudo con los años de indiferencia hacia el debilitamiento constante del fútbol chino, el público está respondiendo con renovada pasión al deporte rey, en consideración al aluvión mediático que circunda los mencionados escándalos. Los comentaristas hablan constatemente de lo corrupto y antideportivo que ha devenido el fútbol.

Antiguos periodistas deportivos están enfrascados promoviendo libros en los cuales revelan los males que aquejan al balompié chino. Incluso cuando uno toma al azar un taxi en Beijing, es muy probable que encuentre a un joven conductor impaciente por informarnos del último detalle derivado de este sonado escándalo.

Algunos de esos funcionarios e individuos corruptos están siendo sancionados delante de la opinión pública nacional, sin importar lo bien conectados que estén, o sus respectivos expedientes burocráticos. Esto puede servir ciertamente como advertencia para los que todavía siguen involucrados en cadenas de corrupción.

Por otra parte, esta ha sido una oportunidad excepcional para que la prensa china pruebe sus capacidades. Basta observar los estanquillos de periódicos en las calles, o seguir los noticiarios deportivos de televisión, para comprender sin mucho esfuerzo que este escándalo compulsa la aceptación de los medios informativos como pocos otros factores de la actualidad.

En medio de una turbia combinación de rumores y hechos, el público está disfrutando al conocer, por ejemplo, cuánto tiene que pagar un jugador chino para asegurarse una plaza en el campo de entrenamiento del equipo nacional de fútbol, o los pagos que debe hacer si quiere ser incluido en la lista de encuentros internacionales.

De todo este embrollo salta una interrogante: ¿cómo pudo este deporte caer tan bajo?, y al responderse, uno puede elevar un ruego de que esto sea la excepción y no la regla, a lo cual se podría añadir la pregunta de cuántos otros sectores habrán sido minados de semejante manera.

Después de años de decepción y desesperación extremas, el público chino parece haber recuperado su capacidad de enfadarse.

Sólo que esta vez, en lugar de prender fuego a algunos coches, o saquear edificios, como hicieron grupos de fanáticos años atrás, cuando el equipo nacional de China no consiguió clasificar para el mundial, el público discute cómo realizar cambios.

Algunos señalan al sistema burocrático, como parte del cual funcionarios gubernamentales dirigen asociaciones de fútbol comercial profesionales. Otros hablan de la necesidad de cortar la corrupción desde sus primeras manifestaciones.

El público entiende la importancia del fútbol en la China actual, no sólo como el deporte más popular del mundo, sino como actividad pionera en la profesionalización deportiva y la comercialización del deporte. Y ahora, con la publicidad de los escándalos y de las detenciones recientes, el futuro del fútbol es incluso una vara con la cual medir la capacidad de China para lidiar con la corrupción.

Los escándalos tienen un cierta familiaridad entre sí. Song Weiping, un promotor inmobiliario y dueño del Zhejiang Lücheng, club profesional del fútbol, nos dijo la verdad sobre esta situación hace ocho años.

Song Weiping fue uno de los dos denunciantes que rompieron el silencio sobre el secreto a voces de los juegos amañados en 2002, cuando otra ola de escándalos envolvía al fútbol chino. En aquel entonces dijo: “Sabíamos que era sucio. Pero no que era tan sucio.”

Ocho años más tarde, su frase cobra nueva vida. Esperemos, sin embargo, que ahora lleguen cambios que produzcan, al fin, un viraje positivo en el panorama del fútbol nacional.

(La autora de este artículo, Tian Wei, es presentadora del espacio televisivo en inglés de CCTV, “Diálogo”, Previamente, trabajó como corresponsal en Washington DC.)

(Pueblo en línea)

01/02/2010

Noticias relacionadas
·Negociaciones con los Talibanes, una peligrosa propuesta (3)
·Negociaciones con los Talibanes, una peligrosa propuesta (2)
·Negociaciones con los Talibanes, una peligrosa propuesta
·Ventas de armas de EE.UU a Taiwan amenaza intercambios militares estadounidenses con China (2)
·Ventas de armas de EE.UU a Taiwan amenaza intercambios militares estadounidenses con China
 Más  
Noticias de PCCh