Obama debe dejar de irritar a China |
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China ha expresado su enérgica protesta contra la más reciente venta de armas de EE.UU. a Taiwán, y está considerando sanciones contra las compañías estadounidenses implicadas en dicha transacción. A EE.UU. parece haberlo dejado un tanto atónito la reacción de China, que ha sido más contundente que de costumbre.
¿Indica acaso el tono de la réplica china un cambio de su política? Washington confiar en que la estrategia de China hacia los EE.UU. permanece inalterable. Sólo que su integración territorial es un terreno en el que China nunca permitiría intromisiones de país alguno.
Pero el cambio en la actitud de China apunta a dos cambios que la administración de Obama y los medios occidentales pudieron haber pasado por alto.
El primero se vincula a la cambiante opinión pública china cambiante, que ya buen rato que se cansó de las maniobras evasivas que predominan en el accionar diplomático estadounidense.
En años recientes, la opinión pública ha estado cada vez más presente en el diseño de las estrategias de política exterior de China, incluidas respuestas más firmes del Gobierno chino a las provocaciones de EE.UU.
El segundo factor es el creciente poderío de China. El tema que mejor refleja las ambiguedades presentes en la estrategia de EE.UU hacia China es Taiwán, como parte de la cual Washington asume a China como socio a la par que le depara el papel de enemigo imaginario.
Esta estrategia ambigua funcionó cuando China carecía de la capacidad para responder a EE.UU. Pero según se consolida la fuerza de China, las dos partes de estrategia comienzan a chocar constantemente. La estrategia de Washington hacia China debe tomar en consideración estos dos factores.
EE.UU. debe entender que China no permitirá que se violen sus intereses fundamentales, ni que se menosprecie el interés público de 1.300 millones de personas.
Unas relaciones bilaterales libres de tropiezos requieren de los esfuerzos de ambas partes. EE.UU. no pueden esperar que China otorgue prioridad a los intereses mutuos generales y que a la vez deba soportar cada provocación de EE.UU.
China tiene la capacidad de reponder adecuadamente y no vacilará en hacerlo cuando sea necesario. Y, en un momento en que EE.UU. espera que China haga su parte en una serie de problemas diplomáticos, éste debe mostrar respecto y sinceridad. Los daños innecesarios a China para apaciguar a grupos de interés beligerantes en EE.UU. no parecen ser una decisión sabia.
Ahora que mengua su popularidad, Obama podría tomar más iniciativas contra el interés de China, como por ejemplo, presionar por la reevalución del yuan o impulsar políticas más proteccionistas.
China necesita estar bien preparada para lidiar con estos problemas cuando aparezcan, incluyendo la puesta en marcha de contramedidas específicas que dejen en claro la postura de China.(Pueblo en línea) 04/02/2010
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