Actualizado a las 2010:02:10.14:36

La revaluación del yuan no aliviará las penas de EE.UU.

¿Propiciará el presidente estadounidense Barack Obama lo aparentemente inevitable, al declarar a China como país manipulador de su moneda en el informe que someterá al Congreso en abril? De hacerlo, corre el riesgo de dañar aún más las ya maltrechas relaciones con el país asiático. Vale recordar que Obama ha resistido dicha tentación en dos ocasiones durante su primer año en la Casa Blanca.

Si las ventas de armas a Taiwán y la anunciada reunión de Obama con el Dalai Lama han erizado los pelos a los chinos, la acusación de manipulación monetaria, seguida de nuevas medidas proteccionistas, no harían más que empeorar las cosas.

Resulta aparente asimismo que ninguna de las partes tiene mucho sitio para hacer concesiones en el tema monetario.

La vergonzosa derrota de los demócratas en la elección para el Senado por Massachusetts ha enviado una señal clara a Obama de que los votantes no aprueban su desempeño. Al deponer su ambiciosa reforma sanitaria, Obama está invirtiendo su capital político en crear trabajos y reavivar la economía. Si el índice de desempleo no muestra ninguna muestra de mejora en breve, los demócratas enfrentarán otro desastre en la elección de mediano plazo de noviembre.

En momentos en que la economía de EE.UU. permanece atascada en la recesión, Washington echa mano a su manido recurso de acusar por ello a otra economía en acelerado crecimiento, cuyo desarrollo bloquea, exigiéndole que revalúe su moneda. Ya utilizó el mismo método con Alemania y Japón en años anteriores.

El tipo de cambio será el campo de batalla principal donde medirán fuerzas China y EE.UU. en el futuro.

En su informe presidencial sobre el estado de la Nación, Obama dejó en claro que EE.UU. procurará nuevos mercados de manera agresiva, con vistas a crear más empleos, para lo cual duplicará las exportaciones durante los cinco años próximos, como forma de apoyar 2 millones de puestos de trabajo en su territorio. Usar a China como chivo expiatorio en el tema monetario no se traducirá necesariamente en un incremento de las exportaciones de EE.UU., pero Obama necesita demostrar que está haciendo algo.

La revaluación forzada del yuan significaría un golpe demoledor para las exportaciones de China, que son cruciales para su mercado laboral y crecimiento integral. Desde que efectuó su histórica reforma cambiaria en julio de 2005, China ha permitido que el yuan se aprecie en 15 por ciento contra el dólar estadounidense. Dado el pequeño margen de beneficio que producen las exportaciones de China, la apreciación del yuan minaría perceptiblemente la economía china, tan dependiente de las exportaciones, en momentos en que el país asiático se somete a un proceso de gradual actualización de su capacidad industrial. Como consecuencia, se perderán millones de puestos de trabajo.

En algún momento futuro llegará la libre conversión del yuan chino, pues la misma resulta inevitable para mejorar la eficiencia y calidad de la producción. Pero corresponde a las autoridades chinas definir el momento y las condiciones para ese paso. No se puede llegar a esa meta bajo presión externa.

La apreciación forzada del yuan arrastrará a ambos países a una guerra comercial costosa, y causará daños diplomáticos imprevisibles. Ambas partes necesitan apropiarse de una visión más amplia y tomar medidas constructivas, para evitar que el conflicto se les escape de las manos. (Pueblo en Línea)

10/02/2010

Noticias relacionadas
·Obama entre la espada y el déficit (2)
·Obama entre la espada y el déficit
·Imitador desafía a Google (2)
·Imitador desafía a Google
·Hora de reformar el sistema de residencia en China: expertos
 Más  
Noticias de PCCh