Actualizado a las 2010:02:24.16:37

Una mirada a la reducción china de la deuda estadounidense

China redujo su tenencia de la deuda de EE.UU. en 34.200 millones dólares, ó 4,3 por ciento, dejándola en 755.400 millones de dólares, en diciembre del año pasado, mientras que Japón incrementó sus tenencias en bonos de la Hacienda estadounidense en 11.500 millones de dólares, para situarlos en 768.800 millones de dólares en igual mes de 2009, con lo cual se convirtió en el mayor tenedor de valores del Tesoro de EE.UU., según el Informe Internacional de Hacienda (TIC) emitido el 12 de febrero. La tenencia extranjera total de valores de Hacienda de EE.UU. cayó en 53.000 millones de dólares en el mes citado.

Esta nueva tendencia, sin embargo, ha llamado poderosamente la atención a escala global, pues China sigue siendo un destacado tenedor de bonos de deuda de EE.UU., como poseedora en la actualidad del 10 por ciento de los valores de Hacienda totales de EE.UU. en circulación.

Desde el punto de vista de la inversión empresarial, el momento escogido para la reducción sustancial por parte de China de su tenencia de bonos estadounidenses resulta apropiado. La nación ha tomado una decisión correcta de disminuir su tenencia de deuda de EE.UU. justo cuando se produce una creciente demanda por dólares de salvaguardia en prevención de demandas técnicas.

Recientemente, el euro cayó a su punto más bajo en nueve meses contra el dólar de EE.UU. La descontrolada deuda de Grecia y la crisis a corto plazo de la deuda soberana en varias naciones de la zona euro han dado paso a una drástica depresión en el valor del euro, lo que se ha traducido en un repunte del billete verde. Gracias a una demanda cada vez mayor por bonos de Hacienda de EE.UU., y debido a la recuperación técnica del dólar, el momento se muestra propicio para vender la divisa estadounidense.

Esta coyuntura se vincula a una excepcional oportunidad estratégica para la inversión por parte de China, que ahora dispone de un considerable fondo de bonos de Hacienda de EE.UU. China ha vendido apenas 4,3 por ciento de sus activos en dólares. De hecho, la cantidad de bonos reducidos es aún limitada. Así pues, ni se ha afectado negativamente la tasa de cambio del dólar ni se le ha propinado un golpe demoledor a la moneda norteamericana. Aquí reside precisamente el factor que permite afirmar que la reducción en la tenencia de valores estadounidenses es bien modesta y moderada.

El dólar estadounidense ha mantenido una tendencia bajista a largo plazo. Después del inicio de la crisis financiera global en 2008, los niveles de la deuda de EE.UU., en vez de reducirse por un amplio margen, se han ampliado aún más, pasando del sector privado al público.

La cuantiosa deuda y el déficit presupuestario del Gobierno estadounidense, actualmente en expansión constante, solo pueden controlarse con la emisión de dólares de EE.UU., lo que llevaría ciertamente a la devaluación de los activos denominados en esa moneda y posteriormente provocaría que los acreedores contrajeran drásticamente sus activos denominados dólares.

Actualmente, el total de la deuda del Gobierno de EE.UU. supera los 12.000 billones de dólares, constituyendo aproximadamente el 90 por ciento de su producto interno bruto (PIB). Se espera que el déficit presupuestario federal alcance la cifra récord de 1.560 billones de dólares, por lo menos en el año fiscal 2010, o cerca del 10,6 por ciento de su PIB, mientras que los límites de su deuda deben alcanzar los 14.300 billones de dólares, todo un récord histórico en la era posterior a la II Guerra Mundial.

El Gobierno chino, en consideración al mantenimiento de la seguridad y revalorización de su reserva, ha diseñado una política tendiente a ampliar o reducir lentamente la deuda de EE.UU. Por lo tanto, se trata de una opción racional que deriva de sus propios intereses económicos y financieros, y que no se debe conducir a lecturas y reflexiones excesivas.

De hecho, el creciente volumen de la deuda en dólares y del déficit fiscal ha generado cada vez mayores preocupaciones en la comunidad internacional. La India redujo su tenencia de la deuda de EE.UU. en 1.300 millones dólares en noviembre del año pasado y, en diciembre de 2009, la Federación Rusa también recortó su tenencia en 9.600 millones de dólares. La emisión de deuda de EE.UU. se cuadruplicó en 2009 con respecto al año precedente, según indican los más recientes resultados de las investigaciones. Pero en años previos a 2009, varios países suscribieron casi el 100 por ciento de los valores de Hacienda de EE.UU. y, sin embargo, desde principios de 2009, esta “fuerza principal” había comprado menos de la mitad de los valores de Hacienda de EE.UU.

Como resultado, se ha producido una situación extremadamente embarazosa, como parte de la cual casi todos los inversores globales han quedado atrapados en el dilema o callejón sin salida del “secuestro” del dólar. Hasta la fecha, sin embargo, no ha habido una sola moneda capaz de sustituir al dólar estadounidense y los bonos de deudas del Tesoro estadounidense siguen siendo un canal apropiado de inversión para todos los países.

A corto plazo, la tenencia actual de China de bonos de Hacienda de EE.UU. no significa abandonar la inversión del país en activos denominados en dólares. Esto se debe a que, si China reduce proporcionalmente, o continúa vendiendo bonos en un breve periodo de tiempo, podría causar un efecto nocivo a los activos en dólares. A largo plazo, la reserva de divisas de China necesita de una mayor optimización, y hay también una necesidad de reducir gradualmente los activos denominados en dólares, a fin de diversificar la canasta de divisas, pero esto ya sería un proceso prolongado y gradual.

En pocas palabras, la reducción o diversificación de la inversión es simplemente un medio de acceder a los “síntomas”, mientras que la manera de resolver auténticamente el problema real es la solución fundamental al desequilibrio irracional interno y externo de la economía china. Así pues, es preciso que China acelere el paso hacia su reestructuración económica, como forma de alcanzar un equilibrio básico en los pagos internacionales y evitar un aumento sustancial en la reserva de divisas.

Mientras tanto, China debe acelerar el tránsito hacia la internacionalización de la moneda china, RMB (o Renminbi), reducir su demanda de dólares de EE.UU. y el coeficiente de dólares en sus superávits de pago, para aliviar así la creciente presión económica derivada de la influencia que ejerce el desequilibrio externo del país.(Pueblo en línea)
24/02/2010

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