Actualizado a las 2010:02:24.16:39

Avanza cooperación entre Francia y Alemania a pesar de altibajos

El presidente francés, Nicolás Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel, presidieron recientemente la 12ma reunión conjunta del gabinete franco-germano en el palacio Elíseo de París. Después de concluir la reunión, ambas partes publicaron el “Orden del día de la cooperación entre Francia y Alemania para 2020,” que servirá como guía a los intercambios entre los dos países durante los 10 próximos años. Apenas un año atrás, sin embargo, Francia y Alemania divergieron considerablemente con respecto a problemas tales como el establecimiento de fondos soberanos, momento en que las relaciones entre los dos países se resintieron notablemente. Causa cierto desconcierto ver cómo la relación entre Francia y Alemania, consideradas “motores gemelos” de la integración europea, se vuelve por momentos tan inestable.

Sin embargo, si la relación franco-germana se enfoca desde la perspectiva del período de 65 años que sigue a la Segunda Guerra Mundial, podremos ver que la cooperación entre los países ha avanzado de modo estable, a pesar de que su relación ha experimentado siempre altibajos. Ambas desempeñaron un papel dominante en el proceso de integración europea. La relación entre Francia y Alemania es tan estable ahora a nivel institucional que el dialogo y el intercambio entre los dos países puede conducirse sin mayores tropiezos. Ejemplo de ello son las reuniones del gabinete, iniciadas en 2003.

Si uno lee la Agenda para la cooperación franco-germana de 2020, de seguro se sorprenderá por el alcance integral y específico de los vínculos. El orden del día no sólo abarca numerosos campos, tales como políticas económicas, cambio climático, asuntos exteriores y defensa, educación e investigación científica, sino que también estipula específicamente las medidas que deben tomarse, y formas de avanzar más allá de los principios de base.

Con respecto a la economía, el documento señala que ambos países alcanzarán presupuestos equilibrados mientras se esfuerzan por acelerar el desarrollo económico y avanzar en conjunto con la reforma del sistema financiero internacional, en el marco del G20. Con respecto al cambio climático, el orden del día pide el establecimiento de una oficina de energía renovable antes de fin de este año, y el establecimiento de la primera zona fronteriza piloto para vehículos eléctricos en el mundo, así como la promoción y utilización de la energía renovable. En el área de asuntos exteriores y de defensa, el pliego estipula la adopción de medidas para la ayuda humanitaria, la administración de riesgos, el control migratorio y las empresas militares. Con respecto a la cooperación educativa, fija las metas para la cooperación franco-germana en la educación, incluyendo la enseñanza bilingüe franco-alemana y un aumento del 100 por ciento en el número de estudiantes que reciben entrenamiento conjunto. Los ministros de los dos países discutieron estos temas y obtuvieron progresos notables, reflejando completamente el positivo nivel alcanzado por la cooperación política franco-germana.

En el pasado, el conflicto entre Francia y Alemania generó un grave desastre para toda Europa, e incluso para el resto del mundo. Por un período de más de 70 años desde la guerra franco-prusiana en 1870, y hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, los dos países se enfrentaron en tres grandes conflagraciones. Después de la Segunda Guerra Mundial, los estadistas de ambos países decidieron consolidar la integración europea, para evitar una repetición del conflicto. En 1950, Francia propuso el plan de Schuman, para establecer la Comunidad Europea del Carbón y el Acero. El plan colocó a organizaciones supranacionales al frente de las operaciones de carbón y acero, dos ámbitos fundamentales para las economías nacionales. Tal decisión conjuró la posibilidad de una repetición de la guerra, pues no había base material para el conflicto, y a su vez hizo avanzar el proceso de integración europea.

Vale la pena mencionar que el progreso alcanzado por la integración europea se produjo en medio de altibajos y numerosos enfrentamientos. En lo fundamental, el progreso de la integración europea se relaciona directamente con la disminución del poderío de las naciones europeas en la posguerra. El secreto del gran éxito de dicha integración radica en el establecimiento de mecanismos eficaces, que proporcionan una garantía sistémica para la integración regional y evitan reveses a gran escala, como resultado de divergencias temporales. En este sentido, una mejor cooperación entre Francia y Alemania, aún a contrapelo de los altibajos, es un buen ejemplo.(Pueblo en línea)
24/02/2010

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