Actualizado a las 2010:02:25.14:17

Los cálculos detrás de las tesis extrañas de Occidente sobre el Renminbi

Desde la segunda mitad del año pasado, a medida de la gradual reducción de la apremiante amenaza causada por la crisis financiera internacional y con el cierto alivio de las dificultades económicas que enfrentan los países occidentales, ciertas personas occidentales han vuelto a meterse en el supuesto problema del tipo cambiario del renminbi y han formulado unas y otras tesis extrañas.

Esas personas, con el “relativamente bajo tipo de cambio del renminbi” como pretexto, han venido especulando sin cesar con las tesis de que “el tipo de cambio del renminbi ha dado origen al desequilibrio económico global”, “el tipo de cambio del renminbi ha conducido a la crisis financiera”, “el tipo de cambio del renminbi afecta al empleo en los países desarrollados” y “el tipo de cambio del renminbi perjudica a los intereses de los países en vías de desarrollo”.

La razón por la cual se les llama “tesis extrañas” reside en su esencia engañosa, pues aparentemente tienen cierta razón, pero si se las inquiere en serio, son completamente insostenibles.

Tomemos como ejemplo la tesis de que “el tipo de cambio del renminbi perjudica a los intereses de los países en vías de desarrollo”, la cual tiene un fuerte carácter engañoso y mal orientador. En el curso de enfrentar la crisis financiera internacional, China mantuvo estable el tipo de cambio del renminbi, logró un crecimiento económico estable y relativamente rápido, aumentó continuamente las importaciones y llegó a ser una fuerza importante para impulsar la recuperación económica de los países en vías de desarrollo y del mundo, de modo que no tiene ningún fundamento la tesis de que “el tipo de cambio del renminbi perjudica a los intereses de los países en vías de desarrollo”.

Las otras tesis extrañas sobre el renminbi tampoco resisten a un pesar minucioso. A criterio de la corriente principal de la comunidad internacional, la causa fundamental de la crisis financiera residió en los errores cometidos por países desarrollados en política macroeconómica y en su ineficaz supervisión y control; la causa fundamental del desequilibrio económico global reside en el desequilibrio de la estructura económica de las principales economías; y la causa fundamental del problema de desempleo en los países desarrollados reside en la caída de su competitividad económica y en el reajuste de la división de trabajo de las industrias internacionales en el contorno de la globalización.

Aunque son indefendibles en teoría y práctica, los países occidentales han formulado con frecuencia tesis extrañas sobre el renminbi. Sus cálculos detrás de ello pueden resumirse en cuatro puntos:

Primero. Imputar la culpa a otros. A partir del verano de 2007, la crisis de las hipotecas sup-prime en Estados Unidos evolucionó hasta convertirse en una crisis financiera y económica internacional que se extendió al mundo entero; la economía mundial sufrió la más grave caída desde la Segunda Guerra Mundial, el desempleo en los países desarrollados subió vertiginosamente y el descontento de la gente del pueblo se incrementó. La especulación de algunos personajes políticos occidentales con el tipo de cambio del renminbi se debe en gran parte a su objetivo de desviar las contradicciones internas de sus propios países y luego ocultar el hecho de que ellos mismos no han podido prevenir y enfrentar eficazmente la crisis financiera.

Segundo. Hacer una cosa al abrigo de otra. Detrás de la repetida especulación de algunos personajes occidentales sobre el tipo de cambio del renminbi están escondidos sus intentos de practicar el proteccionismo comercial. Aunque los países americanos y europeos se han comprometido una y otra vez a no practicar el proteccionismo comercial, han tomado repetidamente medidas restrictivas de diversa índole contra productos chinos, de modo que el tipo de cambio del renminbi se ha convertido abiertamente en una hoja de parra para las fuerzas partidarias del proteccionismo comercial de los países desarrollados.

Tercero. Sembrar la discordia. Algunos personajes occidentales, haciendo caso omiso de los beneficios traídos por el desarrollo económico de China a los numerosos países en vías de desarrollo, difundieron la tesis de que China “disputa mercado” con los demás países en vías de desarrollo; uno de sus objetivos es obviamente el de sembrar la discordia en las relaciones entre China y los demás países en vías de desarrollo.

Cuarto. Contener a China. En la actualidad, algunos países occidentales politizan cada vez más el problema del tipo cambiario del renminbi, e incluso lo toman como una pieza de ajedrez para “golpear a China” y “contener a China” y lo toman como una ficha en las negociaciones con China para buscar otros intereses.

A juzgar por la práctica en los diversos países, no existe ningún sistema perfecto de tipo de cambio en el mundo. A juzgar por la práctica en China, perfeccionar gradualmente el mecanismo de tipo de cambio del renminbi sobre una base estable corresponde a los intereses de China y, al mismo tiempo, es favorable para salvaguardar la estabilidad del sistema financiero mundial. Al formular Occidente una y otra vez tesis extrañas sobre el renminbi, aparentemente suenan ruidosamente las bolas de ábaco, pero en realidad, no sólo no ayudan a resolver sus propios problemas económicos, sino que son desfavorables para el desarrollo de la economía mundial, de modo que “suenan pero sin efecto”. (Pueblo en Línea)
25/02/2010

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