Actualizado a las 2010:03:01.14:23

Frente a los desastres naturales

Frente a las poderosas fuerzas naturales, tal vez la Humanidad no pueda evitar las calamidades, pero puede mantener la dignidad y sabiduría del ser humano y esforzarse por bajar las pérdidas hasta lo mínimo. El fuertísimo terremoto que acaba de suceder en Chile nos ha dado muchas inspiraciones.

Tras el fuerte terremoto, el Centro de Alerta contra los Maremotos en el Pacífico situado en Hawai emitió en primera hora alerta sobre maremotos para los países de toda Centroamérica y de la cuenca del Pacífico. Los países y regiones pertinentes actuaron con rapidez para tomar precauciones. Esto hizo pensar a este autor el terremoto y maremoto que se produjeron a fines de 2004 en el océano Índico y que privaron la vida a 110.000 personas. Tras el desastre, la gente reflexionó con dolor y señaló que el indebido mecanismo de advertencia temprana fue la causa principal de la tragedia. El sitio web de la revista británica “Nature” puso el dedo en la llaga señalando que los países como Sri Lanka y la India debían haber recibido la advertencia dos horas antes del maremoto.

El maremoto del Indico dio con el costo de sangre una lección a los distintos países. A fines de 2005, culminó el sistema de advertencia temprana contra maremotos en el océano Indico, con un costo de 53 millones de dólares. Además, 27 países de la costa del Indico establecieron centros nacionales de advertencia tempranera contra los maremotos; Tailandia e Indonesia construyeron torres de advertencia en algunas playas fáciles de ser afectadas; Sri Lanka estableció “aldeas protectoras contra maremotos”; la India estableció en 2007 un centro regional de advertencia tempranera. La oportuna emisión de la advertencia tempranera contra maremotos tras el terremoto de Chile mostró el gradual crecimiento y progreso de la Humanidad tras el bautismo de los desastres naturales.

Al observar el proceder de diversas partes a raíz del fuerte terremoto de Chile, dos puntos merecen nuestra reflexión profunda.

En primer lugar, el respeto a la vida. Debido a las preocupaciones por un maremoto tras el terremoto, 19 ciudades, prefecturas y provincias japoneses emitieron el 28 de febrero a unas 600.000 familias una alerta de prevención contra el maremoto y los departamentos gubernamentales evacuaron urgentemente a 320.000 habitantes de las orillas del mar en Aomori, Iwate, Miyagi y otros lugares. El Gobierno australiano cerró todas las playas públicas y aconsejó a las personas permanecientes en las cercanías de la costa a retirarse de allí. Otros países ribereños del Pacífico como Nueva Zelanda, Perú, Estados Unidos y Filipinas también tomaron medias similares. Cuando las primeras olas del maremoto llegaron a aguas japonesas, su altura fue de unos 10 centímetros. Para enfrentar estas insignificantes olas de 10 centímetros, ¿acaso valdría la pena tomar tantas medidas? Un geógrafo del Centro de Alerta contra Maremotos en el Pacífico dijo que probablemente se trataba de una “equivocada alerta”, pero, “puesto que aún no son precisos los pronósticos de maremotos, preferimos emitir pronósticos equivocados antes que perder ciertas informaciones capaces de salvar la vida”. La vida es valiosa y, al mismo tiempo, frágil. Un gobierno responsable tiene el deber de protegerla. Aún cuando la amenaza sea de 1%, hay que hacer 100% de esfuerzos para prevenirla.

En segundo lugar, enfrentar de manera racional. Tras el fuerte terremoto, diversos países expresaron que están dispuestos a dar una mano a Chile. La Unión Europea anunció una ayuda humanitaria de 3 millones de euros en tanto que la brigada china de rescate y ayuda está preparada para actuar en cualquier momento. Por su parte, el Gobierno chileno manifestó su esperanza de que la comunidad internacional aplace su ayuda e indicó francamente que una ayuda sin objetivo definido no podría desempeñar cien por ciento su papel. Es cierto que la ayuda desinteresada ofrecida por diversos países debe ser elogiada, pero la calma y juicio del Gobierno chileno también deben ser favorablemente comentados, pues cuando estén esclarecidas las dimensiones del desastre, la ayuda de otros países podrá ser usada en los puntos más necesarios. (Pueblo en Línea)
01/03/2010

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