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Actualizado a las 2010:03:03.14:36

Las experiencias chilenas en prevención de las calamidades naturales

8,8 grados vs 7,3 grados en la escala de Richter; 723 muertos vs 270.000 muertos. El primer grupo de cifras se refiere a los fuertes terremotos ocurridos recientemente en Chile y en Haití, respectivamente; el segundo grupo de cifras son comparaciones entre las víctimas de los dos desastres naturales. ¿Por qué la cifra de muertos en el fuertísimo terremoto en Chile fue mucho menos que el del terremoto en Haití?

Una importante causa reside en que el Gobierno y pueblo de Chile han tomado precauciones y hecho preparativos activos y plenos para enfrentar las calamidades, pues han tejido una poderosa red protectora contra los sismos.

Ante todo, Chile establece claramente la responsabilidad gubernamental en forma de ley y plan estatal. La Constitución de Chile, siendo ley fundamental del país, estipula claramente la responsabilidad del Gobierno Central en el tratamiento de los incidentes catastróficos. La Constitución estipula claramente en su Capítulo I: Garantizar la seguridad nacional y proteger al pueblo y las familias son deberes del Estado. Al mismo tiempo, la Ley Orgánica de los Gobiernos Regionales de Chile establece que los funcionarios regionales de distintos niveles del país tienen responsabilidad de evitar la producción de emergencias y calamidades y que tras sucedidas éstas, los funcionarios regionales tienen derecho a tomar todo tipo de medidas para enfrentarlas. En 2002, Chile elaboró el “Plan Nacional de Protección Civil”, en el que se estipulan las medidas que deben tomar los gobiernos de distintos niveles en cada una de las etapas para enfrentar las emergencias.

En segundo lugar, el gobierno dirige la prevención y lucha contra los desastres. Es indispensable el papel de dirección gubernamental en el enfrentamiento a las importantes calamidades naturales. Chile, situado en el cordón sísmico alrededor de la Cuenca del Pacífico, es un país con frecuentes terremotos. En 1960 se produjo en el centro de Chile un fuerte terremoto de 9,5 grados en la escala de Richter, el más fuerte de los registrados de la Humanidad. Tras el desastre, el Gobierno chileno creó la Oficina Nacional de Ayuda de Emergencia a cargo de la coordinación de las labores de socorro, restablecimiento del orden y reconstrucción en las zonas damnificadas. Esta oficina fue continuamente fortalecida. En la actualidad, el Gobierno Central de Chile puede, a través de esta oficina, reaccionar rápidamente en primera hora tras una emergencia para enfrentar los desastres naturales como terremoto, erupción volcánica y maremoto.

El efecto de la dirección gubernamental se manifiesta en diversos aspectos, por ejemplo, la vigilancia y control sobre la calidad de las construcciones. La diseñadora arquitectónica chilena Mónica Jarpa dijo: “Todas las construcciones chilenas tienen que corresponder a las normas gubernamentales muy rigurosas para contrarrestar el efecto de los terremotos.” Esto significa que en las zonas con frecuentes movimientos sísmicos, las construcciones viejas no correspondientes a las exigencias antisísmicas han sido demolidas todas. Además, el Gobierno puede movilizar grandes cantidades de recursos y organizar simulacros nacionales en prevención de los desastres. En 1995, en un simulacro organizado por la Oficina Nacional de Ayuda de Emergencia de Chile ya participaron 350.000 personas.

En contraste con Chile, la situación política en Haití ha estado agitada durante largo tiempo, las instituciones gubernamentales son insanas y éstas y las organizaciones sociales sienten gran escasez de profesionales, lo que ha hecho difícil que el Gobierno haitiano dirija al país en los preparativos contra las calamidades antes de su advenimiento.

En tercer lugar, la participación activa de la gente del pueblo. El factor más crucial en el exitoso enfrentamiento a los desastres naturales es la acción conjunta de todos y cada uno de los individuos de la sociedad. Según informó el diario británico “The Daily Telegraph”, todos y cada uno de los chilenos pueden decirte que en el momento de un terremoto, hay que evitar el peligro debajo de mesas sólidas o del principal marco de puerta de la casa; todos y cada uno saben la ubicación del muro de carga de su residencia, pues el muro de carga es el más difícil de derrumbarse.

La cultura nacional de profunda conciencia contra los desastres naturales necesita por lo menos la acumulación en dos aspectos durante largo tiempo. En primer lugar, la acumulación educacional. A partir de 1977, los estudiantes chilenos participan cada año en tres simulacros antisísmicos. En segundo lugar, la acumulación de lecciones históricas. Chile tuvo trágicas lecciones en su historia de prevención y enfrentamiento de las calamidades naturales. En 2005, debido a un falso rumor sobre maremoto, grandes números de habitantes se huyeron de sus hogares en horas de la madrugada, de modo que cuando no había ninguna calamidad natural, hubo un muerto y 17 heridos en medio de la caótica huida. Este tipo de lecciones sangrientas han ayudado a los chilenos a portarse con mayor tranquilidad frente a un desastre.

Desde luego, frente a las calamidades naturales, los preparativos, por más buenos que sean, podrían ser insuficientes. Pero existe una diferencia abismal entre las circunstancias con preparativos y sin ellas: He aquí lo que nos dicen las experiencias de Chile. (Pueblo en Línea)
03/03/2010

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