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Actualizado a las 2011:01:30.13:11

Las revoluciones “en colores” no traerán la verdadera democracia

Una nueva ola revolucionaria de la llamada “de color” se ha desatado desde Túnez y ha alcanzado a Egipto este año. La democracia de corte occidental parece extenderse, aunque los países afectados no pueden compararse con la sociedad occidental - estas nuevas revoluciones son más polémicas que las ocurridas en Europa del Este después de la Guerra Fría.

Estos movimientos socio-políticos telúricos fueron recibidos con reacciones mezcladas en Occidente. La comunidad internacional ya ha dejado de demandar que los países emergentes se conviertan en democracias, como sí hizo poco después la Guerra Fría. Por un lado, parecen felices de que haya más sociedades que abracen la democracia. Por otro, hay preocupaciones reales de que se produzca un incremento de la influencia potencial del fundamentalismo islámico, si ocurre un vacío de poder en el Oriente Medio.

En cierto sentido, la democracia significa trasladar todo el sentimiento popular al nivel de gobierno, pero muchos gobiernos actuales no lo hacen. A mayor presencia de elementos extremos en una sociedad, más improbable será que un gobierno mantenga una línea razonable. El Oriente Medio es la región donde más chocan las creencias y los puntos de vista con la opinión occidental. De ahí el apoyo occidental a los gobiernos no democráticos que responden a sus intereses.

La mayoría de las democracias occidentales maduraron durante un prolongado período. Japón y Corea del Sur, con democracias implantadas, pagan a cambio el precio de aceptar la presencia de un ejército extranjero en sus territorios. Y otros países la han tenido peor al adoptar un sistema democrático.

La democracia suele resultar atractiva por el éxito que han tenido los países occidentales. Pero su aplicabilidad en otros países es harina de otro costal, como demuestran varios fracasos en ese sentido.

En Occidente, la democracia no es sólo un sistema político, sino un modo de vida. Con todo, algunas democracias emergentes en Asia y África sufren eventuales embates de fuerzas populares.

La democracia sigue siendo un tema lejano para Túnez y Egipto. El éxito de una democracia tiene sus bases concretas en la economía, la educación y los temas sociales.

Como concepto general, la democracia ha sido aceptada por la mayoría, pero el modelo occidental no pasa de ser una entre varias opciones. Hará falta tiempo y esfuerzo para democratizar a muchos países, y para lograrlo, además, sin sufrir los trastornos de las revoluciones “coloridas”.(Pueblo en Línea)
30/01/2011

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