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Actualizado a las 2011:02:09.15:46

¿Qué nos deparará el Año del Conejo?

Para los chinos, el Año Nuevo no comienza oficialmente hasta después de la Fiesta de la Primavera, que en esta ocasión cayó el 3 de febrero. Un enero pletórico de acontecimientos puede servir como pauta preventiva para calcular lo que está por venir.

Las frías lluvias caídas en el sur y la sequía que ha imperado en el norte sugieren que los desastres naturales continuarán siendo el mayor desafío que encarará el país. El Documento Central No. 1 da cuenta de un programa para el control del consumo del agua. El Gobierno central emitió medidas más estrictas para poner coto a los precios del mercado inmobiliario, incluyendo impuestos sobre la propiedad en Shanghai y Chongqing.

Otras pruebas a las que las autoridades deberán someterse serán las derivadas de la necesidad de colocar riendas a la galopante inflación y reducir los constantes atascos en la vía pública en Beijing.

El presidente chino, Hu Jintao, visitó EEUU en enero, cuando firmó una declaración conjunta en la cual se califica la relación bilateral como sociedad cooperativa y se neutralizan en alguna medida los tropiezos que en 2010 tuvieron las relaciones bilaterales, lo cual supone un hálito de esperanza para un mejor desarrollo este año.

Hace un año, China se convirtió en la segunda mayor economía del mundo, condición que aún no ha producido efectos positivos prácticos. China precisa desesperadamente de soluciones que le permitan abordar con éxito una abanico de problemas, que van desde el enfrentamiento a los desastres naturales a intentar reducir los malentendidos con el resto del orbe.

China está lejos de ser un estado ideal. Debemos evitar, por partes iguales, resultar víctimas de reacciones desmedidas y del complejo de inferioridad. En el Año del Conejo habrá numerosas posibilidades de que se produzcan nuevos conflictos domésticos y diplomáticos. Pero mientras no se interrumpa el ritmo de desarrollo de China, hay muchas razones para creer que el signo de este año será positivo.

En este año, quizás cada uno de nosotros debe reflexionar, preguntándose el porqué, si China es mucho más fuerte que antes, a menudo nos invade una sensación de vulnerabilidad. Tenemos un mejor nivel de vida, a pesar de lo cual parece que somos menos felices. Abrigamos metas más altas para el futuro del país, pero estas no deben convertirse en objetivos inalcanzables.

Por lo demás, no es posible ignorar que China continuará bajo intenso escrutinio internacional este año. Enfrentar esa carga no es tarea fácil. Pero si de lo que se trata es de plantar cara a la incertidumbre, hagámoslo imbuidos de la mayor esperanza.(Pueblo en Línea)
09/02/2011

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