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Actualizado a las 2011:03:14.16:25

Una China pacífica y segura de sí misma reafirma su presencia en la palestra internacional

Por Din Gang y Cao Pengcheng

Al comentar el desempeño de la diplomacia china, no han sido pocas las personalidades extranjeras que afirman que la China de hoy hace gala de un talante más seguro y apacible al tratar los asuntos diplomáticos, como nación capaz de hacer bien las cosas, superar las dificultades y acometer empresas trascendentales. La exitosa realización de los Juegos Olímpicos de Beijing y la Expo de Shanghai, la positiva colaboración con la comunidad internacional para enfrentar la crisis finaciera internacional, y la exitosa retirada de sus ciudadanos de Libia, constituyen ejemplos en este sentido.

Es también de gran importancia que la nación consolide su poderío y que se apoye en el mismo para mantener relaciones amistosas con sus vecinos. La confianza en sí misma y el sosiego que China muestra en la diplomacia responen al incremento de este poderío y su influencia en el terreno internacional, en virtud de lo cual China es capaz de hacer mayores contribuciones al desarrollo mundial y al progreso de la humanidad.

Frente a la crisis financiera internacional, China ha expresado su confianza en aunar esfuerzos con otros países para superar las dificultades, lo que ha impedido en gran medida la extensión de la crisis, a la vez que ha promovido la recuperación de la economía mundial.

La adquisición de bonos del tesoro de algunos países europeos sumidos en la crisis de la deuda soberana, ha contribuido a fortalecer la confianza en el mercado.

Además, China ha completado la construcción de 2.200 kilómetros de ferrocarril y 3.400 kilómetros de carreteras en Africa, corroborando su ayuda desinteresada a los países del continente que se encuentran en apuros. La confianza que China muestra en sí misma ha sido acicate para que los países en vías de desarrollo incrementen su capacidad de promover el desarrollo propio.

Pero no todo es miel sobre hojuelas. Hay quienes elucubran teorías de que China endurecerá posiciones a la par que aumente su desarrollo, optando por nuevas y menos complacientes actitudes diplomáticas.

Los que así piensan, pasan por alto el hecho de que China ha debido empinarse desde la pobreza y el atraso que por largo tiempo lastraron su ascenso al actual podio de segunda economía del mundo, en un corto tiempo y con plena confianza en sí misma. Para algunos, es duro admitir esta realidad, convencidos de que impera la ley de la selva, que no deja más opción que los choques entre países. Algunas potencias evalúan el desarrollo de China partiendo de sus propias experiencias, marcadas por lo búsqueda de la hegemonía tras hacerse poderosos. No menos extendido entre las potencias está el apego al pensamiento de guerra fría, que les fuerza a vivir en constante enemistad con otros.

Sin embargo, en el mundo actual, la competencia no es una premisa de la confrontación. La clave del problema radica en asumir una actitud abierta y magnánime, que propicie la competencia y el despliegue de la superioridad de cada país. Y conste que cooperación no significa marchar al unísono, sino ejercer el respeto a las posiciones alcanzadas por cada país y sus opciones políticas.

Desde la fundación de la nueva China, sus líderes han subrayado la posición de no procurar la hegemonía. La persistencia en el desarrollo pacífico sigue siendo la primera opción de la política exterior de la China actual.

Aunque está llena de autoconfianza, China no ha cambiado sus principios básicos para resolver los asuntos internacionales. Al salvaguardar firmemente la dignidad estatal y sus intereses básicos, China hace todo lo posible para mantener las relaciones de buena vecindad y amistad y de cooperación con socios estratégicos, tratando de resolver adecuadamente las disputas territoriales y marítimas mediante diálogos y negociaciones, y esforzándose por defender la paz y la estabilidad regionales y mundiales.

China adopta una actitud activa y cooperativa en la resolución de los asuntos globales, tratando a otros países sobre bases de igualdad y sin atropellar a los países pequeños. A este tenor, el país trabaja por el beneficio mutuo, desentendiéndose del lucro en perjuicio de otros. China, llena de confianza en sí misma y sosiego, escala posiciones a paso firme en la palestra mundial.(Pueblo en Línea)

14/03/2011

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