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Actualizado a las 2011:05:13.15:16

El diálogo entre China y EEUU por buen camino

Si el Primer Diálogo Estratégico y Económico entre Estados Unidos y China, que tuvo lugar en 2009, sentó las bases para el conocimiento mutuo, y el segundo, en 2010, se desarrolló cuando serias divergencias distanciaban a ambos, países, la tercera ronda, recién concluida en Washington, supone un notable avance. A pesar de los señalamientos que EEUU sigue haciendo a China en el terreno de derechos humanos, los encuentros han demostrado su valor como vehículo para avanzar hacia mayores consensos de cara al futuro.

A la actual mejora contribuyó la exitosa visita del Presidente Hu Jintao a EE.UU., a principios de este año, así como la decisión de ambas partes de construir relaciones de cooperación y asociación basadas en el respeto mutuo y el beneficio compartido.

Como parte del diálogo, las partes se adhieren a una posición más pacífica y pragmática, apuntando a expectativas más razonables que hacen más asequibles los logros. En economía, se ha alcanzado un nuevo acuerdo marco, el cual se suma a un plan integral de principios, cuyos contenido y forma sustentan el desarrollo futuro de las relaciones comerciales y económicas, además de abarcar de manera detallada problemas en áreas específicas, en particular en el ámbito de nuevas fuentes de energía. China no ha renunciado a discutir las preocupaciones de EE.UU. en cuanto a sus propias innovaciones, la contratación pública y la propiedad intelectual, desde una posición constructiva. EEUU, a su vez, respondió positivamente a las preocupaciones de los asuntos de China, incluyendo la exportación de productos de alta tecnología, las inversiones chinas en EE.UU. y la situación del mercado. Al no poner Washington excesivo énfasis en el tema de la tasa de cambio del RMB, el diálogo económico bilateral comenzó a encaminarse hacia una dirección justa y práctica.

El resultado más importante de la pasada ronda ha sido el incremento de la confianza estratégica mutua. EE.UU. ha subrayado una vez más que China es un país fuerte, próspero y exitoso, y señaló que no pretende contener a China. China, a su vez, ha expresado su respeto por la presencia de EE.UU. en Asia, y ha hecho votos por que EE.UU. desempeñe un papel constructivo en la región de Asia y el Pacífico. A pesar del hecho de que tales garantías tienen sólo un sostén retórico, se espera que la constante reafirmación de los mecanismos de cooperación de cara al futuro permitan consolidar un concepto estratégico bilateral, que tendrá un impacto positivo en el fortalecimiento de la confianza mutua. Algunas cuestiones sobre derechos humanos y democracia, que en las rondas anteriores quedaron un tanto al margen, sí se incluyeron en el temario de este año. En el contexto de los disturbios en el Medio Oriente, y en previsión de las próximas elecciones en los EE.UU., los derechos humanos devienen piedra de toque de las relaciones chino-estadounidenses.

La controversia sobre derechos humanos no socavó el alcance de los dos logros obtenidos en este diálogo. En primer lugar, el diálogo estratégico y económico abordó la seguridad estratégica. Altos funcionarios militares de China participaron por primera vez en la reunión, lo cual envió importantes señales al mundo. Esto significa que el Ejército Popular de Liberación está listo para entablar un diálogo en pie de igualdad con EEUU, con el fin de fortalecer la confianza mutua, disipar las dudas y desarrollar sana y establemente las relaciones militares bilaterales, así como mantener la paz y la prosperidad en la región de Asia y el Pacífico. El viceministro de Defensa de EEUU, Michele Flournoy, tomó parte en el diálogo, a nombre del Secretario de Defensa Robert Gates. En consecuencia, se entiende que EEUU también espera una continuidad en el desarrollo de las relaciones militares. A pesar de que todavía hay muchas barreras, incluyendo la venta de armas a Taiwán, las partes han acordado prevenir los riesgos mediante la profundización de la cooperación y el incremento de la confianza mutua, abordando temas de seguridad que van desde Internet al terreno nuclear.

Otro logro fue el acuerdo de comenzar a la brevedad el asesoramiento estratégico mutuo en temas asiáticos. Hubo un tiempo en que EEUU expresó su preocupación por el rápido desarrollo de China en la región de Asia y el Pacífico, por posibles desafíos a su posición de liderazgo en la zona. China también está preocupada por el desplazamiento del centro de atención de Washington hacia el Este, en un intento por retomar su presencia en Asia. La desconfianza mutua se ha visto agravada por los conflictos potenciales en el mar de la China Meridional y en el mar Amarillo. Por lo tanto, es una necesidad urgente crear un marco estable de cooperación estratégica bilateral en Asia. En asesoramiento estratégico mutuo sobre de asuntos de Asia, refleja el deseo de las partes de crear conjuntamente una solución pacífica en la región. Para China y EE.UU. es sin duda una excelente noticia. Sin embargo, los resultados a largo plazo dirán la última palabra.

El Tercer Diálogo Estratégico y Económico entre Estados Unidos y China ha demostrado que sólo partiendo de un trato sobre bases de igualdad y respeto mutuo podrán ambas partes marchar por el sendero del beneficio compartido. (Pueblo en Línea)

13/05/2011

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