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Actualizado a las 2011:08:03.17:12

Las relaciones China-EEUU requieren de nuevo pensamiento y nuevas acciones para progresar

Por Zhong Sheng

El 1 de agosto Gary Locke asumió el cargo de embajador de EEUU en China.

¿Cómo evalúa EEUU sus actuales relaciones con China? ¿Cúales son las misiones de Gary Locke en su desempeño diplomático en el país asiático?

Los términos “extremadamente importantes” y “complicadas” se ajustan en esencia a la primera interrogante. Washington está plenamente consciente de que sus relaciones con China son las más importantes de tipo bilateral en el mundo del siglo XXI, debido a las diferentes historias y sistemas políticos de ambos países y a los desafíos que ambos encaran en las relaciones diplomáticas, económicas y estratégicas. En ese sentido resultan reveladoras las declaraciones de la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, quien dijo que EEUU está muy consciente de asujmir como meta trascendete la profundización de la comprensión mutua y una cooperación mejor encaminada, aunando esfuerzos para resolver los problemas. Se puede decir que tal enfoque indica la presencia de una tesis relativamente objetiva sobre la evaluación que hace Washington de sus actuales relaciones con China.

Como responsable de aplicar la política estadounidense hacia China y participante de la elaboración de la misma, el embajador de EEUU en el país asiático desempeña un importante rol. Los chinos esperan que Gary Locke desempeñe un papel positivo y constructivo para ayudar a su país a conocer la realidad de China y transmitir sus opiniones de manera precisa.

Las relaciones con China deben estar basadas en el principio del respeto mutuo, el fortalecimiento de la confianza mutua estratégica, el énfasis de los intereses comunes y la promoción de la cooperación multifacética, en lo que constituye la premisa de Washington para tratar correctamente estas relaciones. De otra manera, se producirían más conflictos que coincidencias, más desconfianza que comunicación y más frialdad que respeto. Incluso dejarían de ser constructivas las relaciones y enfrentarían el riesgo de ir cuesta abajo.

¿Cuál es la vía correcta para desarrollar las relaciones chino-estadounidenses? La clave consiste en observar el respeto, la confianza y el beneficio mutuos, la igualdad y el desarrollo común. Es necesario tener una visión global más amplia y un pensamiento actualizado, considerar los asuntos desde un punto de vista estratégico y a largo plazo, abrigar una actitud responsable hacia la historia y el futuro y tener el sentido de resposabilidad ante los pueblos de China, de EEUU y de los demás países.
La historia ha demostrado que las relaciones de ambos países siempre tienden a desarrollarse satisfactoria y establemente, al encontrarse soluciones en temas vitales. Cuando no se ha logrado ete propósito, el resultado han sido trastornos y tensiones.

Un grupo de 181 senadores de EEUU escribieron el martes al presidente Barack Obama pidiendo que las autoridades estadounidenses se adhieran al Acta de Relaciones con Taiwan (TRA, según siglas en inglés) para aprobar lo más pronto posible la venta de aviones F-16C/D a la isla.

Washington debe ser consciente de que China nunca ha abandonado su posición de principios en los asuntos de primordial importancia referente a su soberanía estatal e integridad territorial, ni lo hará en el futuro. China insta a EEUU a adherirse a sus compromisos y trabajar junto con China para salvaguardar las relaciones bilaterales. Quien perjudique los sentimientos nacionales del pueblo chino lo pagará caro.

La elección de su ex secretario de Comercio para asumir el cargo de embajador en China muestra que el Gobierno estadounidense presta mucha importancia a las relaciones económicas y comerciales con China. La promoción de la recuperación económica y la reducción del desempleo forman importante parte de la política interna de EEUU. Solo le queda cambiar la estructura económica y aumentar las exportaciones para resolver la recesión. Se puede pronosticar que EEUU colocará el eje de su recuperación económica en su relación con Asia, especialmente con las economías emergentes regionales, con China al frente de ellas. Tal decisión permite augurar oportunidades de profundizar las relaciones económicas y comerciales entre China y EEUU.

La profundización de la cooperación económica chino-estadounidense ha permitido resolver algunos problemas sencillos. Pero según ambas partes comiencen a enfrentar problemas más complejos se irá complicando asimismo el panorama de los intercambios. La farsa montada por los republicanos y demócratas alrededor de la crisis de la deuda muestra que la política exterior de Washington puede verse resultar rehén de la política interna y ser manipulada por cabilderos de diferentes intereses.

Las experiencias y lecciones históricas han contribuido a comprender más profundamente lo difícil que es mantener las relaciones cooperativas sino-estadounidenses. Las relaciones bilaterales han avanzado gracias a los incesantes tanteos, síntesis y ajustes. Son unas relaciones marcadas por la complejidad, la profundidad y la naturaleza estratégica. Para promover su desarrollo por un buen camino, Washington debe contener sus impulsos y actuar con sensatez y valor, tomar medidas efectivas destinadas a resolver los problemas existentes y asumir una actitud previsora.

En resumen, lo que necesitan los vínculos chino-estadounidenses es un nuevo pensamiento y nuevas acciones que les permitan progresar. (Pueblo en Línea)

03/08/2011

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